¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?

Felipe Pedraza Jiménez de la Universidad de Castilla la Mancha nos presentó en el congreso I Jornadas navarras de Teatro Clásico (día 30 de julio, Olite) uno de sus recientes estudios relacionado con el fratricidio político representado en el teatro áureo. De hecho, en una perspectiva más amplia, los asuntos familiares eran (y todavía lo son por supuesto) un tema bastante buscado en el teatro español. Como afirma Pedraza, el teatro peninsular, que tiende al teatro aristotélico de simpatía, buscaba más afecto que sus vecinos italianos con su gusto al efecto.

De hecho, uno de los ejemplos de obras que tratan de este tema es Los cabellos de Absalón de Calderón de la Barca (también estudiado por el querido amigo y colega Adrián Sáez) fue la representación de la historia bíblica de Absalón y David. Absalón, nos cuenta Pedraza de la Biblia, mató a su hermano Amnón tras haber violado a su hermana Tamar. Los siguientes sucesos entre Absalón, su padre el rey David y el valido (o más bien ministro de guerra), Yoav, fueron un apasionado encadenamiento que afectó la política de todo un pueblo, el pueblo hebraico.

Tal ponencia me provocó una reflexión sobre la estructura familiar que muestra una diferencia sicológica y por tanto, literaria, según el orden de nacimiento en la familia. Surge la pregunta si se puede establecer un leitmotiv en la literatura bíblica que imita la vida real. Se ve efectivamente un constante modelo de hijo menor que tiene que sufrir por las manos del hijo (hijos) mayor hasta llegar a ser una figura más grande y respetada, parte por el su distinto aprendizaje que tuvo de pasar como resultado de la negación e distanciamiento.

Les propongo una rápida revisión de ejemplos más conocidos en las historias bíblicas por su violencia y desacuerdo fratricidio:

  • Caín y Abel – No hace falta alargar
  • Sem, Cam y Jafet – los hijos de Noah. Cam, el pequeño, fue condenado junto con sus descendientes a servir a sus hermanos y sus descendientes por ver la entrepierna de su padre cuando éste estaba desnudándose en un momento de embriaguez. Sin embargo, como en cualquier buena historia, él acabo siendo el padre de uno de los pueblos más importantes en la zona hasta la llegada de los hebreos.
  • Jacob, el hermano menor de Esaú – Para llevar la herencia y motivado por Dios, Jacob engañó a su padre, Isaac, y por tanto tuvo que escapar de su hermano casi toda su vida.
  • Moisés y su hermano mayor Aarón – Aarón era el hijo mayor pero es el joven Moisés que Dios eligió para liderar Israel.

 

                                                                                        Yad Absalóm, Jerusalém (2010)

Ahora bien, si seguimos la historia de Amnón, Tamar y Absalón, relacionada con la visión global de hermano mayor vs menor, nos puede resultar interesante el hecho de que al final es el hijo menor de David, Salomón, quién acaba siendo coronado. Además, el rey Salomón es el rey más valorado según la tradición hebraica. Una perspectiva que lo considera como el más sabio rey que jamás existió.

[La conocida frase que he puesto como título está traducida de Génesis 4 9 (“השומר אחי אנוכי”).]

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Viaje diacrónico en el arte pictórico, parte I

Arte es el reflejo de la cultura, es el hombre manifestando su ser transcendental. Las formas de arte son múltiples y a medida de que el sustrato cultural del entendimiento humano se hace más complejo, así el arte se transforma en un mundo donde todo es posible. Un mundo donde la única limitación es nuestra iniciativa e imaginación.

De tal forma, el arte pictórico europeo del último milenio empezó con una sencillez fascinante que captaba el principio de una búsqueda de representación y difusión de ideas y creencias hacia un pueblo analfabeto pero impetuoso.

El arte medieval tiene una fuerte relación con el cristianismo en parte porque la Iglesia se fusionó con el poder del estado (o sea, una asimilación entre el estado, el señor feudal, el emperador y la religión). La iglesia se convirtió en la única institución estable que unificaba la gente y creaba el sentido de pertenencia a un grupo. Tal sensación se manifestaba igualmente en una forma artística: literatura, escultura y, por supuesto, pintura.

En cuanto a ésta última surgieron dos principales problemas: cómo dar forma a un Dios único, invisible y todo poderoso y el problema de la difusión, esencialmente en la zona del Bizancio (a partir del siglo IV fue el cismo entre la Iglesia de Occidente y de Oriente). El primer problema se solucionó rápidamente exaltando la imagen de Dios  con símbolos. Se llegó a una idealización, sacralización de la imagen mediante la rigidez y el estatismo. Los íconos mostraban una presentación rígida, sencilla y frontal para señalar la diferencia con la realidad. Figuras nimbadas, aureoladas, luz del cielo, se llegó así a la obtención de una majestad helada, fría, sobrehumana, un hieratismo (en solemnidad extrema) de las imágenes sagradas. El segundo problema, de la difusión, se solucionó con las normas de Bizancio que también empaparon imágenes cristianas del Occidente: el Tratado de Aix-la-Chapelle, en el año 812, definía una vez más el funcionamiento de la imagen y la función y significación del ícono, o sea la imagen tácita. Según los Libri Carolingi tenían que trasmitir la enseñanza cristiana y todo lo dogmático.

Prerrománico (800-1000)
A partir de este momento, Carlomagno adoptó la línea de Bizancio y permitió un renacer intelectual y cultural (un desarrollo de las artes) que corrió pareja con el desarrollo de las scriptoria. En este momento nacieron “los códices” (codex), libros ilustrados que reproducían escenas de la Biblia a través de iluminaciones (especie de pintura al temple, que de ordinario se ejecuta en vitela (papel liso y sin grano, de gran calidad, cuya superficie permite la reproducción detallada de los dibujos más finos) o papel terso).

En el año 1000 existía una organización de una red bastante rígida de monasterios benedictinos bajo el monasterio francés de Cluny (año 910). A partir del permiso papal que obtuvo el abad Odón, se propagaba la Reforma de Cluny (año 932) por toda Europa junto con el permiso de crear y extender otras reformas para que todos los monasterios siguieran las mismas reglas artísticas. Hubo una unificación estilística, construcción y creación artística con un contenido homogéneo.

Al mismo tiempo, construyeron monasterios en los lugares de peregrinación (lo que explica su concentración en el norte de España). Los caminos iban jalonados de hospitales para acoger a los peregrinos y enfermos (a menudo los hospitales estaban dirigidos por los monasterios). Todos los ornamentos (tanto históricos como pictóricos) tenían un papel didáctico edificante hacia la gente simple y corriente. Lo que puede explicar el hecho de que el Románico sea considerado como arte del campo (donde se encontraban los monasterios).

Existe una doble peculiaridad peninsular: la presencia del camino de Santiago, concentración del arte románico en el norte de España. Y la peculiaridad mayor: presencia de la influencia árabe. En esa época reinaba el Califato de Córdoba y España estaba dividida en dos, con los musulmanes en posición más favorable (la zona bajo influencia de los Francos se limitaba a los Pirineos, Asturias, Cantabria). Este aspecto histórico explica porque el arte Románico sólo se encuentra en el norte ya que hasta el siglo XII la zona vio el desarrollo de la lucha de los Reinos cristianos del norte (Castilla, Aragón, Navarra) contra el Islam.

Así que el arte Románico se vio influido por dos tendencias: Bizantina y musulmana. Lo que dio lugar al arte mozárabe (realizado por los cristianos sometidos en territorio musulmán). A diferencia del arte mudéjar (Teruel) – que es técnica muy distinta del arte mozárabe – el mozárabe es un estilo para cristianos pero que incorpora influencias, elementos o materiales de estilo hispano-musulmán, tratándose de un fenómeno autóctono y exclusivamente hispánico.

Algunas de las características del arte mozárabe son: sencillez; no se trata de reproducir lo real; personajes con caras tratadas de manera frontal; los arcos de herradura (no es arco románico); riqueza cromática (contrastes muy fuertes); importancia de la talla de los personajes: el más importante es el de mayor tamaño (es un elemento prerrománico respetando la perspectiva jerárquica); simbolización (estilo color dorado remite a lo sagrado, igual para el nimbo); las figuras se encuentran bajo el arco porque el arco crea un espacio aparte, crea un marco que sacraliza; tender la mano significa establecer la comunicación; decorativo, arqueológico; las bandas de colores lisos (por ejemplo uno de los beatos en Valladolid del siglo X, Los 4 caballeros del Apocalipsis donde se destacan las bandas de colores lisos); Las leyes del espacio: para dar la impresión de perspectiva que no existe (un personaje está detrás de otro, los personajes se escalonan), de modo que se puede ocupar todo el espacio.

La Proclamación de David en Hebrón


Hecho en el siglo X. Se trata de un episodio de la guerra contra los Filisteos.
David está considerado como el antecesor/precursor del Mesías, se le entregó la llave de Jerusalén para que anuncie la futura entrada de Jesús en Jerusalén. David está considerado como el unificador del pueblo.

Características del mozárabe:

  • bandas de colores lisos
  • extrema rigidez de los personajes

Pero lo esencial son las características románicas:

  • un fondo neutro que demuestra que el espacio no tiene importancia, sólo importa lo simbólico.
  • El conjunto de hombres (comparten los mismos rasgos y ojos).
  • Simbolismo del románico: ausencia de individualización, o sea, que representan al pueblo.
  • tienen una sola mano, es para simbolizar el hecho de que hablan de una misma voz (la mano siempre representa la comunicación).
  • De tamaño inferior a David. Lo que recalca la superioridad de David.
  • Espacio dividido en dos, David se sitúa en el cruce entre el Cielo y la Tierra.
  • Sacralización de David pasa por el nimbo azul que remite al cielo y por el color dorado.
  • Existe una dicotomía marcada por una línea dorada (en el pecho).
  • Colocado en una especie de trono lo que simboliza su papel de rey.
  • Representa el poder religioso que tiene el libro de los salmos.

La dicotomía en su función: enlace entre el pueblo (tierra) y la vida celeste (nimbo). La presencia de la ciudad en el fondo no remite a una ciudad real, sino ala Jerusaléndel Paraíso. En el arte Románico el espacio no tiene ninguna importancia. David es el mediador, forma una línea horizontal con los hombres y la ascensión simbolizada por las verticales. Vemos además el simbolismo de la torre con ladrillos que se orientan en la parte inferior horizontalmente y en la parte superior verticalmente. Los colores son dorados y azules, lo que significa lo sagrado y lo celeste que permite la ascensión. Es interesante ver como no hay nada insignificante en la lectura de este cuadro.

* El trabajo sobre el arte diacrónico está hecho gracias al curso anual de Prof. Peyraga de l’Université de Pau et des Pays d’Adour. Merci pour nous éveiller et révéler la magnificence de l’art.