Webtv, Maria Soledad Arredondo sobre opúsculos políticos en el siglo XVII

Maria Soledad Arredondo es una de la más importantes especialistas en temas como literatura activista, propaganda española e intrigas políticas expresadas mediantes panfletos, opúsculos y demás escritos. Su último libro publicado es Literatura y propadanda en tiempo de Quevedo:  Guerras y plumas contra Francia, Cataluña y Portugal (IBEROAMERICANA, 2011). Una reseña se encuentra en RILCE, número 29.1, 2013.

En el siguiente vídeo se puede ver su conferencia presentada en el congreso internacional Dire, taire, masquer les origines dans la péninsule ibérique, du Moyen Age au Siècle d’Or, organizado por el grupo de investigación “Littérature Espagnole Médiévale et du Siècle d’Or” (LEMSO) du laboratoire “France méridionale et Espagne : histoire des sociétés du Moyen age à l’époque contemporaine” (FRAMESPA) en colaboración con el departamento de estudios hispánicos y hispano-americanos de la Universidad de Toulouse II-Le Mirail (UTM). Toulouse : UTM, Médiathèque José Cabanis, en 22-24 mars 2010.

La conferencia se titula: Sobre orígenes de opúsculos políticos en el siglo XVII. Textos de encargo, anónimos, y “secretos” : Juan de Palafox y Mendoza.

arredondo

Los banqueros portugueses, potestad económica versus autoridad divina, artículo

universo_simbolico_poderHace poco más de un año hemos celebrado en Pamplona el congreso EL UNIVERSO SIMBÓLICO DEL PODER EN EL SIGLO DE ORO. Presento aquí el artículo, resultado de este trabajo (abstracto en español e inglés):

Este trabajo no es sino un esbozo general sobre la relación tripartita entre la Inquisición, los banqueros portugueses y el gobierno del Conde Duque de Olivares. En el caso de los banqueros portugueses intento establecer un equilibrio entre la necesidad de la continuación de la lucha contra la herejía judeoconversa y la necesidad política de dinero, además de una lucha continua entre la cámara real y la abadía inquisitorial sobre el poder confiscatorio del dinero herético. La principal preocupación alrededor de la política, el dinero y la religión constituyó una fundamental interdependencia entre los grupos dominantes en el siglo XVII. De hecho, la llegada de los banqueros portugueses y los ricos  comerciantes  de origen judeocristiano provocó una perturbación y agitación en la parte de las personas influyentes en el reino. Hubo acusaciones abiertas provenidas de miembros interesados que se dividieron en aquellos que desean una pureza cristiana, los que se motivaron por inmensa riqueza y autoridad y los que estaban ansiosos de ambos. Esto dio lugar a muchos cambios en las necesidades políticas y religiosas, a veces a favor del Conde-Duque de Olivares, la persona quien culpaban la plaga de herejía y la caída del imperio, y a veces a favor de la abadía inquisitorial, motivada tanto por la pureza de la fe y su propia  necesidad  de fondos. Al mencionar precedentes  acontecimientos históricos  y la manifestación literaria de la época en cuestión, el artículo aspira a una mejor comprensión de una alterable y ambiciosa relación.

According to some basic understanding of culture and society, in this article I try to demonstrate a basic interdependence between the most powerful, dominating groups in Spain during the seventeen century: Politic, Money, Religion (not necessarily in this order). The arrival of the Portuguese bankers and rich merchants of a Jewish descendent provoked a disruption and agitation within the influential people in the realm. There were open accusations that were made by many interested parties who were divided into those who desired Christian purity, those who were after wealth and authority and those who were craving for both. Thus, this, sometime conflicted, interest gave way to many shifts in political and religious necessities, at times in favor of count-duke Olivares, the person who was considered to be responsible for the heretic plague and the fall of the Spanish empire, and at time the inquisitorial abbey, motivated by both purity of faith and her proper need for funds. While mentioning precedent historical events and literary manifestation of the period in question, the article aspires to a better understanding of an otherwise complex tripartite intricacy.

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La completa referencia:

Cohen, S. (2012). “Los banqueros portugueses, potestad económica versus autoridad divina”. En Á. Baraibar y M. Insúa (eds.), El universo simbólico del poder en el Siglo de Oro, Nueva York/Pamplona, Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA)/Servicio de Publicaciones Universidad de Navarra, pp. 51-63.

Vuestros ojos divinales, el poder del ojo

Dicen de los ojos que son la puerta del alma, que al mirar fijamente en los ojos de una persona se puede revelar su verdadera forma, bajo el maquillaje (si tiene), las gafas, las expresiones, la timidez, la avaricia, la bondad, el juego, la mentira, la actuación, la función, la necesidad, el deseo, la pretensión y la verdad. Una persona sólo puede esconderse si no le fijan en sus ojos.

El ojo es el símbolo de la inteligencia y del espíritu. En el diccionario de símbolos de Cirlot el “ojo divino”, llamado Ouadza entre los antiguos egipcios, simboliza “al que alimenta el fuego sagrado o la inteligencia en el hombre”. No es sorprendente entonces que, en la mitología, el tercer ojo siempre se sitúa en la frente, es la apertura al cerebro, es la comunicación directa del cerebro con el mundo exterior, la iluminación (i.e. Shiva, en la tradición Hindú). Los 3 ojos son la perfecta armonía, dos físicos que ven y uno que es la conciencia, la reflexión. Tener sólo un ojo significa el poder destructivo (Cíclope, poder supernatural que destruye el hombre), 4 ojos o más, son múltiples ojos que se relacionan con la oscuridad que entenebrece el corazón del hombre. De tal forma, mediante 2 ojos que miran y uno que comunica, que interactúa con el mundo nos podemos acercar a una armonía divina.

El cristalino sostenido por las fibras zonulares y regulado por el iris permite a los ejes visual y óptico penetrar el humor vítreo y mandar ondas eléctricas al cerebro, contándole una historia, una perspectiva, una realidad. El ojo es un músculo, pero uno de los más maravillosos, el ojo es la parte más neutral e inocente en nuestro proceso de formar el mundo en que vivimos. El ojo ve todo pero no es el ojo que distingue entre bien y mal, feo y bello, no es el ojo que nos cuenta verdades, mentiras, reacciones e interactuaciones. De la retina a la esclerótica, el ojo ve todo en dos dimensiones y es nuestro cerebro que completa el tercero, que adivina (muchas veces mal) lo que debe existir en aquella oculta tercera dimensión, detrás de la ventana, el volumen de la cara, qué rica sería esta manzana.

En un manuscrito anónimo he tropezado con un poema escrito alrededor de los años cuarenta del siglo XVII. En un tiempo trastornado con decadencia, guerras, crisis económica, algunos encontraron un momento para pensar en la belleza, la belleza de tus ojos.

Vuestros ojos divinales
de mi podes asconder
por que no merecen ser
vistos de ojos mortales
estos ojos corporales
podrían dejar de veros
mas no el alma de quereros.

Aun mirando os cara a cara
pierdo el ver esta conquista
porque me privan la vista
los Rayos de vuestra cara
esto solo me bastara
señora sin (m)as con(s)ejos
del que siempre ha de quereros.

Del placer podes privarme
que tengo con mis enojos
y de la luz de mis ojos
apodar de no mirarme
acabareis con matarme
lo que no temo ofenderos
mas no da el quereros.

Sobre mi bien y mi mal
mi sentido y mi razón
mi vida y mi corazón
tenéis poder general
podes al alma inmortal
hacer cien mil de sus fueros
mas no dejar de quereros.

[BNF, Esp 372 • F. 324]

Fuentes sobre la figura del arbitrista

Es interesante ver como en casi cada artículo, libro o ensayo sobre esta figura curiosa existe una definición de lo que significa, o debe significar, el término “arbitrista”. Es decir, ¿Para qué cada investigador siente la necesidad de dedicar algunas líneas definir su propio arbitrista? ¿acaso explicamos qué significa un médico cada vez que lo mencionamos, o un cambista, o un prestamista?

Primero y lo más evidente, debe ser para llenar más espacio y llegar a la cuota del editorial, luego, por la simple razón que cuando uno dice arbitrista, parece que existe más de una interpretación.

Presento aquí una breve elección de fuentes para los interesados de esta enigmática figura:

  • Jean Vilar dedica todo el primer capítulo de su libro, Literatura y economía, a la significación semántica, social, política de la palabra ‘arbitrista’.
  • Elliott dice que eran “clérigo, juristas, mercaderes, oficiales reales o simples aventureros” y que las opiniones eran muy diversas sobre el desarrollo socio-político y sobre la decadencia, algunos charlatanes y otros buenos consejeros. [1]
  • Cánovas del Castillo en su Discurso sobre el remedio general de las necesidades de estos reinos, citado por Colmeiro, dice: “El arte dificultoso de sangrar la vena de la común riqueza sin que nadie lo sienta en particular, constituía la diligente y asendereada profesión del arbitrista. Así llamaban las numerosas que pasaban la vida discurriendo cómo sacar la quinta esencia, no sólo de todo cuanto estaba en el comercio de los vivos, pero también hacían peculiar a los muertos.”[2]
  • Colmeiro, en Historia de la economía política, opina: “Esta ralea de arbitristas era la peor, pues no sólo atormentaba a los pueblos con su funesta fecundidad, pero daba ocasión a que fuesen tenidos por locos o maliciosos muchos políticos sinceros, leales y discretos, que proponía cuerdas reformas.”[3].
  • Dubet: en su artículo “L’arbitrisme, un concept d’historien”, trata de la pregunta qué sería la calificación de un arbitrista, una de las conclusiones a la que llegó fue: « un auteur de mémoires qui s’adresse au roi, à ses Conseils, à ses juntes (juntas),ou à quelque membre influent de ces organismes, aux Cortes ou aux parlements, afin de leur indiquer les mesures à prendre pour sortir de difficultés d’ordre financier, fiscal ou économique. »[4].
  • García Guerra, analizó la figura del “buen o mal” arbitrista partiendo de la definición de un arbitro, diciendo: “El arbitrio es cualquier propuesta dirigida a aumentar los ingresos de un reino o entidad política, pero en el conjunto de la Monarquía Hispánica y de manera muy especial en la Corona de Castilla.” Inmediatamente después precisa en cuanto al arbitrismo: “el fenómeno del arbitrismo transcendió lo puramente fiscal y dio lugar a todo un corpus de obras sobre pensamiento político, económico y social teñido, a menudo, de un profundo reformismo.”
  • Gutiérrez Nieto, describe los arbitristas como un grupo de españoles que se lanzan a diagnosticar y proponer remedios para la situación de “progresivo empobrecimiento y de despoblamiento.”[5]

[1] Como ejemplo para los buenos consejos Elliott menciona a Cellorigo y su obra Memorial de la política necesaria y útil restauración a la república de España (1600). Elliott, 1991, p.108. [2] Referencia de Vilar, 1973, p.36 n.26. Cita de Manuel Colmeiro, Historia de la economía política en España, Vol. 2, p.585, 1863. Las referencias de Vilar son T. II, p.1177, 1965. En Castillo, Problemas contemporáneos, t. I, pp.305-329. [3] Colmeiro, 1965, p.1178. [4] Dubet, 2009, p.2. [5] Gutiérrez Nieto,1996, p.331

Feminismo igualatorio, necesidad política o preferencia divina, el sexo de los relajados en el s. XVII

En mis investigaciones sobre el tema de la relación de la monarquía española y los banqueros portugueses bajo el mando del Conde Duque de Olivares, valido del rey Felipe IV, encontré recientemente un dato interesante: El hecho de que los autos de fe fueron más que un tácito acuerdo, a veces implícito, entre el poder temporal y divino se nota cada vez más a lo largo de la investigación. Del mismo modo, el análisis que he hecho muestra que tal vínculo no se manifestaba solamente con la elección del año, la fecha y la identidad y número de los reos condenados sino también con su sexo. Así, durante la etapa influyente de los banqueros lusitanos se quemaban más mujeres que hombres (hasta casi el doble). Al contrario, durante la segunda mitad del siglo XVII, el balance volvió a ser a favor de los hombres ya que su importancia como acreedores del reino disminuyó significadamente.

En el siguiente gráfico tal conclusión se expone más claramente: