Viernes Santo en Castilla, Darío de Regoyos; tradición y modernidad

Esta entrada es un trabajo de análisis pictórico que presenté en 2008 (por tanto algo más larga de lo habitual). Fue un trabajo especialmente grato por el afán que tengo al arte y sobre todo por lo profundo que es el cuadro tratado y su significación: el diálogo en España, primordial y vigente hasta hoy en día, entre la tradición y la modernidad.

En el libro, escrito en colaboración por Darío de Regoyos y Emile Verhaeren, titulado “España Negra” (publicación 1898) dice Verhaeren “Es necesario llevar gafas de vidrio color rosa en los ojos para ver España con tonos alegres.” Podemos decir que esta cita es la conclusión de un largo viaje que hicieron los autores por España (especialmente en la España septentrional). Regoyos mismo afirmaba describiendo una de las escenas vistas en el viaje:

para terminar esta visión tétrica citaré una procesión que vi en Rioja, donde hay una cofradía de disciplinantes que se azota cruelmente, hasta correr la sangre, hiriéndose la piel con vidrios rotos. En pleno siglo XIX, casi en el XX, sucede esto delante de un Nazareno el Viernes Santo en San Vicente de la Sonsierra, cerca de Haro, donde se transporta uno a la Edad Media, aunque por otro lado tengan luz eléctrica y se vean desde allí los trenes modernos pasar diariamente por la estación de Briones a dos pasos de distancia.”

Podemos sugerir que aquella escena que tanto estremeció a Regoyos le dio la inspiración de varios cuadros, entre los cuales incluimos: Viernes Santo en Castilla, pintado en 1904, 16 años después del dicho viaje.

De hecho, el viaje era para Regoyos la manera más productiva tanto para la vida como para la pintura. Dándose cuenta de la importancia del tren como transporte principal, el artista viajó casi por toda España (Andalucía, Burgos, Toledo, País Vasco, Barcelona, Valencia y más), a Francia y a otros países europeos entre los cuales destacamos Bélgica, donde participó en la fundación de varios círculos artísticos como les XX y l’Essor. Fue allí donde evolucionó del naturalismo a la corriente pre-simbolista. Al mismo tiempo y de manera general, empezó, sobretodo en España, un rechazo del realismo hacia un movimiento de índole impresionista.

REGOYOS

REGOYOS

¿Quién era aquel pintor Darío de Regoyos? Retomando las palabras del pintor Gustavo Cochet: “es el poeta sensible y su pintura, exenta de toda literatura, es la expresión pura de la verdadera alma en su íntima y profunda realidad”. Regoyos fue uno de los más grandes reproductores pintorescos del final del s. XIX, principio del s. XX. Hijo de un arquitecto e ingeniero madrileño, nació en Asturias y siempre tenía un gran afán a lo moderno, de modo que encontramos a menudo la temática ferroviaria en sus obras (aparece en una veintena de sus obras). Añadimos al tren el viaducto, una construcción excepcionalmente favorable al pincel de Regoyos, tanto por su tamaño y estructura como por las posibilidades que abre, sobrepasando los obstáculos naturales. O bien, desde la perspectiva estilística, lo vemos como un elemento verosímil al puente en la corriente impresionista, un sujeto inspirado por la pintura japonesa.

Sin embargo no se trata aquí de alabar la magnificencia de las innovaciones romanas ni ingleses sino de un aspecto evidente, a veces polémico en la España decimonónica. Un hecho de trascendental importancia bastante difícil de cualificar por la existencia de diferentes puntos de vista. Es la referencia a la transición, a veces oposición entre 2 corrientes canónicas: la tradición y la modernización.

Por su parte, Regoyos evolucionó del naturalismo al pre-simbolismo, luego al impresionismo y finalmente hacia el puntillismo. Estas técnicas las utilizó según la situación y escena que quería pintar. En efecto, nunca sintió la necesidad de seguir tal o cual método y sobretodo no era un pintor de estudio.

Viernes Santo en Castilla, Darío de Regoyos 1904 óleo sobre lienzo

Viernes Santo en Castilla, Darío de Regoyos 1904 óleo sobre lienzo

En el cuadro se ve una escena situada en los yermos campos castellanos, una escena que parece ser mirada por un espectador. Podemos dividir el cuadro en 2 planos separados por el viaducto. En el primer plano notamos 2 bloques con un color preponderante, el color ocre. Entre éstos se ve pasar, en un camino sin pavimentar, a la cofradía de religiosos. La parte de atrás de una procesión de monjes, entre los cuales, tres llevan cirios en la mano derecha, otros más adelante, llevan la estatua de la Virgen María coronada con lo que parece una coronilla de flores. En el segundo plano vemos un tren, adelantando del lado izquierdo hacia el derecho, pasando el puente, cruzando estos bloques. En el tren distinguimos la locomotora de vapor llevando atrás lo que parece ser un vagón de tercera clase (o vagón de cargo) y 2 más de pasajeros. Parece importante recalcar la luz enfrente de la locomotora ya que nos indica la posibilidad de que el tren vaya a entrar en un túnel. El túnel es la representación de otros aspectos pintorescos, más específicamente en algunos de los cuadros regoyescos. Frente a los cuales podemos sugerir 2 posibilidades: primero que el paso del tren en un túnel remite a la entrada de la modernidad en el seno español, o sea, dentro de la sociedad española. La otra sugestión viene más bien antitéticamente a la primera y es de la desaparición de la modernidad dentro del mundo rural español, ésta segunda interpretación viene de la literatura, donde el pasaje en el túnel casi siempre lleva a la desaparición de uno o más personajes. Todavía enfrente de la locomotora percibimos el color rojo sobre el parachoques delantero, lo que quizá pueda sugerir al color que remite al mundo obrero, o sea a la industria. Salir del tren vemos el humo que va hacia atrás hasta disolverse en un cielo de día de color azul claro. Un cielo español típico que abre la posibilidad de juego luminoso.

Para presentar este cuadro podríamos primero mencionar que lo que nos atrae la mirada in media res es el contraste cromático entre la luz, los colores ocres, luminosos y el negro de la cofradía y del tren. Este contraste que pone de relieve de un lado a los disciplinantes pasando debajo del puente y de otro lado, el tren encima del puente. Notamos, mientras tanto, que están en movimiento que sigue el recurrido normal del espectador occidental, o sea, de la izquierda a la derecha.

¿Entonces qué quería decir el pintor sobre estas dos imágenes?:

La cofradía de los religiosos alude al hecho de que se trata de Viernes Santo lo que viene confirmado por el título. Viernes Santo es el día de la pasión y de la muerte del Señor. De hecho, un ayuno pascual como signo exterior de su participación en su sacrificio, es decir, hay que mostrar el sufrimiento para arrepentirse. Todavía en el título, esta procesión del Viernes Santo ocurre en Castilla, lo que remite al símbolo de la unidad española, o diciéndolo de otro modo como Regoyos y otros intelectuales en aquella época (Antonio Machado, José Ortega y Gasset, Unamuno etc.) hacen referencia a la base rural española, no sólo por el pasado glorioso sino por el incomparable paisaje. Esto y la presencia de los monjes nos hacen una referencia tácita a lo que Unamuno llamó la Intrahistoria.

El otro tema importante en el cuadro es el tren. Por ello, cabe destacar que Regoyos (1857-1913) vivió en la época de plena evolución, desarrollo en cuanto a la industria, el transporte etc. Regoyos mostró en varios cuadros su afán al tren. El ferrocarril, como fuente extraordinaria de progreso y comunicación, tenía por fuerza que ejercer una gran atracción para una mentalidad abierta y nómada como la de pintor. El tren simboliza hacer un viaje hacia el optimismo según el artista como vemos en algunos de sus cuadros (entre los más famosos destacamos “el túnel de Pancorbo”, “Viaducto de Ormaiz-tegui”).

Así que probablemente este pintor apasionado y entusiasmado nos muestra aquí un cuadro de que se destacan 2 grandes elementos antitéticos al final del s. XIX, principio del XX que son los íconos de la tradición (representada por la cofradía) y de la modernidad (representada por el tren). La igualdad de los tamaños del tren y de la cofradía crea un equilibrio, una distribución de los cuerpos dentro del espacio de manera que conformen una armonía de conjunto. Esquemáticamente, mientras el tren es cuadrado, los monjes en sus sotanas son redondos, algo óvalo. Con el contraste de las formas y el manejo de las líneas. Regoyos nos muestra que son diferentes.

Cabe insistir en las dos líneas oblicuas que cruzan el cuadro sin llegar a encontrarse nunca. Por lo tanto, de forma simbólica la  primera línea es la de la cofradía, los religiosos que caminan, se alejan de nuestra perspectiva hasta desaparecer detrás de la colina (el uso de la palabra desaparecer viene ilustrado por la imagen de la Virgen que casi se disuelve en los colores del lateral). La otra es la del tren que cruza el viaducto con velocidad y del cual vemos la parte de adelante, como cruzando nuestra mirada. Las 2 líneas se cruzan en el centro del cuadro con mucho espacio entre ellas, de algún modo el tren sobrepasa la procesión. Es decir, en un sentido simbólico se cruzan la modernidad y la tradición con mucha distancia entre ellas lo que, se supone, apoya al sentimiento de supremacía de la modernidad sobre la religión.

Será interesante estudiar el estilo, la técnica usada por el pintor asturiano que capta los efectos lumínicos con el tratamiento cromático de ocres en está versión española del impresionismo. Sin embargo, es importante subrayar que aquella técnica se diferencia del luminismo sorollista, tan de moda en esos momentos. El mismo Regoyos decía sobre este tema de pintar aquellos yermos: “para pintar este país hay que tener un poco de azul y blanco, y sobre todo una gran cantidad de ese tono café ó lait… un ocre sucio pero algo asalmonado”. Todavía con el tratamiento cromático y el estilo, bien se ve que, en efecto, la sombra no existe en este cuadro lo que remite al rechazo del pintor de los suaves matices que crean el juego de la sombra y la luz, el claroscuro. A la ausencia de la sombra se puede añadir el hecho de que los monjes teñidos en una manera borrosa, igual que el tren, así que podemos reconocer su aspecto general pero no existen detalles de personificación. Sin embargo, sí que existen matices de esperanza, como por ejemplo la búsqueda de la eternidad (de la España eterna) mediante el color azul del cielo, muy común en esta España antipintoresca (al contrario del verde europeo).

Regoyos fue criticado a lo largo de toda su carrera, principalmente porque su pintura engendra reacciones negativas, entre las cuales, el miedo de la gente. Un miedo que existe en todas las personas pero al cual los españoles fueron especialmente sensibles tanto por la pérdida de las últimas colonias como por los problemas internos del país. Un miedo de mirar hacia sí-mismo, miedo que consiste en auto criticar.

Para terminar sólo diría que Regoyos consiguió mostrar una de las polémicas más tratadas en aquella época. A través de su conocimiento de varios estilos y su nómada y abierta mente, él nos da una imagen del abismo temporal, del cambio de mentalidad, de auto reflexión como individuo y al mismo tiempo como una identidad nacional. Una creación artística optimista que igual que Regoyos el viajero, el tren está siempre en movimiento. Este espíritu de la modernización, de la regeneración que existía en España. el cruce entre el siglo XIX, un mundo de la tradición, el mundo de ayer y el siglo XX, el mundo de la industrialización, del movimiento, de la apertura mental, el mundo del mañana. Acompañamos al perspicaz pintor en su intento de dar una nueva perspectiva para alcanzar la objetividad. Suscitando en ello una nueva mirada sobre España, un poco triste, algo dramática. Aun podemos decir que es de la tristeza y no de la alegría que salen los grandes éxitos del arte. Tristeza, sobre la cual comentaba Regoyos: “por lo mismo que es triste España es hermosa”.

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Barroco, pintura y mentalidad

He encontrado un slide ppt estético y educativo sobre el barroco español que puede interesar a los amantes de la pintura de la época. La presentación está hecha por  quien nos propone las características naturales de este arte.

En el barroco, como sabemos, se destaca la característica principal: el trampantojo, o sea, el juego de perspectivas que lleva al espectador a interactuar con la imagen y con la intención del pintor. En el arte románico y gótico y en general en la pintura eclesiástica la interacción estriba en la disposición de los cuerpos y miradas sobre el lienzo para llevar el ojo del espectador al centro importante (muchas veces mediante la disposición del brazo o la pierna, o bien a través de la dirección de la mirada de las figuras, etc.). n el mundo contrarreformista se nota la búsqueda de un significado y una esencia. Así es como nacen los conocidos tópicos barrocos, que no solamente se reflejan en la literatura, sino que se difunden por las artes plásticas. Junto a tópicos como la vanitas, el momento mori, el trampantojo o el desengaño, entre otros, también surge la representación artística de conceptos latinos como tempus fugit, la vida como sueño, etc. Muchos de los tópicos se veían en el juego de apariencias y el desengaño con diferentes niveles y metaniveles del espectador-pintor. Es la exaltación del antropocentrismo mediante la búsqueda de lo original e inteligente para el deleite del autor, unido al dinamismo, al movimiento mediante el sugerente pincel que se extiende por todo el lienzo.  Lo interesante en el Barroco es el desarrollo de diferentes tendencias caracterizadas por técnicas y composiciones distintas; ya no se trata del monopolismo de una tendencia unificada para crear la homogeneización de un mensaje, sino el lugar para la expresión individual (según la ubicación geográfica), dejando libre la creatividad y el talento particular.

Algunos famosos ejemplos son Diego de Velázquez, cuyas obras propuestas en los memes pertenecen a esta corriente. Entre ellas, pueden destacarse, por ejemplo,  Las meninas, Luis de Góngora y Las Hilanderas. Asimismo, se integran en este estilo pictórico las obras presentes en el libro de Peter Paul Rubens (Las tres Gracias); Carlos I de Inglaterra, de Anton Van Dyck, y pinturas de Rembrant van Rijn, entre otros.

El siguiente ppt trata más del punto de vista de la pintura:

Viaje diacrónico en el arte pictórico, parte V

El Renacimiento y el Gótico Tardío

Durante el siglo XV entrando en XVI aparecen dos maneras que rompen con la tradición: El Renacimiento en Italia y el Gótico Tardío en la Europa septentrional (especialmente en Flandes).

El Renacimiento

Aparecieron cambios en función de las diferentes naciones. En rasgos generales ya no era una visión teocéntrica sino antropocéntrica. Es decir, la fe cristiana siguió rigiendo la vida cotidiana pero el arte empezó a tomar una distancia aparente. La curiosidad de la figura humano quebró con la importancia de los símbolos que remitieron a lo sagrado.

Ocurrió un hito desencadenante que cambió la situación, un hito científico inventado por Filippo Brunelleschi: el descubrimiento de la perspectiva.

Por primera vez apareció la representación de la realidad en tres dimensiones, una perspectiva matemática o lineal. Se creó el centro de perspectiva o lo que se conoce como el Punto de Fuga. A partir de allí notamos una perspectiva nueva del mundo de un lado y del cuerpo humano del otro. Por ejemplo, ya no se veía la totalidad del cuerpo.

El Renacimiento se extendió relativamente rápido pero fue la ciudad de Florencia el lugar más importante donde se desarrolló la tendencia renacentista.

                                                                                                             Masaccio, Santa Trinidad

Las Características del arte Renacentista:

Los renacentistas recrearon la realidad para darnos una visión de perfección, combinando unas imágenes de la naturaleza para llegar a la perfecta armonía. Cogieron elementos de la realidad, que eran asociados con el hilo conductivo del tema tratado en el lienzo, enlazándolos con los cánones del ser ideal obrando para dar una apariencia de armonía.

                                                                                                        Rafaelo, Madona del duque.

 

A partir de eso los artistas intentaron formar grupos, y se ve los primeros intentos de unas composiciones complejas. Crearon, por ejemplo, una perspectiva atmosférica, que eran elementos que iban alejándose a medida de que vamos por el paisaje. Crearon una especie de estructura espacial en la que añadieron los personajes.

El Gótico Tardío

El Gótico Tardío se desarrolló simultáneamente en la parte norte de Europa (Alemania, países bajos etc.). Vemos otra vez un cambio de mentalidades (como en el renacimiento). Es el desarrollo del arte profano en una representación tópica.

Quentin Metsys, La meditación de San Jerónimo.

Algunas innovaciones de los artistas del Gótico Tardío son: primero, introducción de la luz con la cual se destacan los detalles que construyen el espacio. Después, permitieron corregir los elementos, las distintas capas de colores. Los colores más vivos, que junto con las expresiones visuales alaban al cuerpo humano en su entorno tanto natural como sagrado.

Entre los artistas celebres del Gótico Tardío se puede encontrar a: Van Der Weyden (descendimiento de la cruz); Martín Bernet (San Vicente el Mártir); Bernat Matorell (tabla principal del retablo de San Jorge (patrón de Cataluña)); Bartolomé Bermejo (Tabla de Santo Domingo de Silos); Jaime Huguet (la consagración de San Agustín (Padre de la Iglesia)); Juan de Flandes

Jan Van Eyck, La Boda de los Arnolfini.

En España los seguidores del Gótico Tardío eran los dos grandes maestros de Valencia (seguidores de De Vinci): Fernando Yáñez de la Almedina y Fernando de Llanos.

                                                                                                            Pedro Berruguete, Auto de fe

Viaje diacrónico en el arte pictórico, parte IV

Segunda fase del Gótico

En esta fase del arte Gótico se nota ya un refinamiento muy cortés mediante líneas de elegancia y formas esbeltas (la figura es más alta, bien formada, elegante y airosa). Sin embargo, tal refinamiento no se veía en todo el continente de la misma manera. Por ejemplo, el estilo Gótico italiano no fue homogéneo; Giotto di Bondone (1276-1337), pintó en la zona de Toscana pero sobretodo en Padua y Florencia, el genio artista hizo una serie de pinturas al fresco e introdujo una ruptura de ambos estilos: Románico y Gótico, dando luz a la unidad dentro de la representación. Es decir, hasta entonces, en el arte Gótico menudearon los detalles pero sin lógica en el conjunto (pasar de uno a otro detalle, sin significación clara), con Giotto todo cambió, especialmente con el volumen y el espacio.

Por ejemplo: La fe 1305 en Padua (una de las serie de vicios y de virtudes) en un nicho.

Giotto creó profundidad y volumen propio de las estatuas, un fondo oscuro mediante el mármol y la túnica que reflejaban un volumen introduciendo la tercera dimensión. De hecho, en una serie de obras muy conocidas dio vida a las virtudes mediante un verdadero trampantojo.

Sin embargo, no todos los pintores adoptaron el estilo de Giotto (fue más bien un caso excepcional en Italia, una peculiaridad). Ya que al mismo tiempo siguieron la norma tradicional en la escuela de Sienna con Simone Martín que siguió con un Gótico más refinado. Además, hubo algunos intercambios con los países septentrionales (lo que dio lugar al Renacimiento algunos decenios más tarde).

Por ejemplo: Giotto, Lamentos acerca de la muerte de Cristo 1305.

La influencia de Giotto en Cataluña y en Aragón fue sobre todo en la elaboración de las líneas; de manera global se abandonó la manera francesa para ir hacia los italianos, a ambas tendencias italianas. El seguidor español de Giotto (aunque un poco torpe) fue Ferrer Bassa (1285-1348). Su único trabajo conocido está presentado en una celda en Barcelona en monasterio de Pedraldes (i.e. Circo de Pedralbes; La llegada de los reyes; La Virgen y el niño).

Los hermanos Serra

Con el hermano (Pere Serra) la búsqueda de la profundidad se percibe mediante el estudio de los cuerpos. Una búsqueda para medir el volumen de la escena, de los pequeños detalles como por ejemplo la reproducción de los troncos. Un ejemplo es El retablo de la Vida de la Virgen (Jaime Serra).

El Gótico Internacional

A)    en Europa

Hubo bastantes diferencias entrela Europaseptentrional e Italia. Estas diferencias fueron disminuyendo y difuminándose a finales del siglo XIV mediante intercambios artísticos entre las diferentes zonas. Gracias a las relaciones internacionales, todas las corrientes del gótico convergieron hacia un lugar preciso, Aviñón (donde se encontraba la corte papal en aquel momento) que se convirtió en el centro de Europa donde se mezclaban todas las tendencias góticas. Tanto las ideas como los artistas pasaban de un centro a otro y nadie pensaba en descartar una tendencia u otra, y así nació el Gótico Internacional hacia 1380-1400 hasta más o menos 1420 (en España llegó un poco más tarde).

En la primera mitad del siglo XV, las novedades toscanas se amalgamaron con las tendencias franco-flamencas, lo que dio lugar a una producción híbrida, la del estilo internacional. Teóricamente ya no había diferencias entre los países, predominaba un estilo homogéneo en Europa, pero nació de una heterogeneidad de base. Con lo cual resulta difícil definir este estilo, y se lo cualifica de “mezcla entre Siena y el Gótico Francés”, de “estilo amanerado” y de “manierismo ecléctico”.

La característica esencial sería la exageración en diferentes ámbitos: del dibujo y de los colores. Se introdujeron colores brillantes, cromatismo de colores intensos, contrastados con visos o tornasoles. En esto se puede hablar de un sentido brillante del color que corre pareja con el gusto de lujo y de decoración del Gótico Internacional.

En cuanto al dibujo, está caracterizado por el alejamiento de las formas blandas y sobre todo por las elegancias manieristas con un dibujo alargado (como el Gótico toscano y francés). Es una elegancia que se funda en la presencia de líneas caligráficas.

Las figuras tienen dos corrientes que a veces parecen opuestas: acentuar la elegancia y la expresión; acentuación de la cortesanía de los gestos, rebuscamiento de los pliegues, de los paños, alargamiento de las figuras que se opone a una especie de dramatismo exagerado que nace de la exageración de la expresión: personajes, rostros, a veces figuras retorcidas en patéticas expresiones de dolor. En cuanto al fondo y a la composición, se llegó a una escenografía con la multiplicación de los detalles que tiende más bien a la belleza ornamental que a la naturaleza (seducir la mirada y no representar la realidad, parecido al arte escénico).

B)   El Gótico Internacional en España

La difusión se produjo a través de la corte Papal en Aviñón de modo que llegó primero a Barcelona con los representantes del movimiento: Lluís Borrasá, Ramón de Mur, Bernat Martorell.

Por ejemplo: Lluís Borrassá, Educación de la Virgen María; Ferrer Bassa, Ciclo de Pedralbes.

Los representantes del Gótico Internacional en Valencia siguieron las mismas referencias castellanas (dominaba la zona del este). Al contrario, en Castilla eran pintores que venían del extranjero, nunca alcanzaron la fama de los de Cataluña.

En cuanto al Gótico Internacional, a partir de 1410-1420 empezaron ya algunos juegos de luces siendo el principal foco de luz el niño Jesús llamadola Luzdel Mundo. Todo aquello anunció unos cambios profundos en las mentalidades.

El final de la Edad Media se puede fechar entre el siglo XV y principios del siglo XVI y con las características: mayor apertura; dudas en cuanto al funcionamiento del mundo; los navegantes descubren otras vías y se abre una era nueva, la del renacimiento pero no se impondrá de manera radical por toda Europa.

Viaje diacrónico en el arte pictórico, parte II

El arte Románico Bizantino
El arte Románico nació alrededor del año 1000 y abarca hasta el año 1250. Hasta el año 1000 los pintores y escultores se mantuvieron fieles a la tradición del decorado geométrico y vegetal que había caracterizado la Alta Edad Media. Pasado el año 1000 se inicia la larga historia de la decoración historiada en las iglesias del Occidente con la introducción de las figuras humanas más o menos reservando la misma idea de representación que en Bizancio.
El arte se producía primero con la finalidad de trasmitir la cultura religiosa e informar a los fieles, sobre todo exaltando la Fe (por eso se rechaza la representación verista, porque Dios no es de este mundo). El arte se convierte en una mera técnica narrativa y expresiva que sigue cánones, normas predefinidas que estaban establecidas por poderes superiores (políticos y religiosos).
A lo largo de la Edad Media el arte no busca lo original, todos los artistas siguen y respetan modelos y tópicos que respetan las indicaciones de los evangelios. El mecenas pedía al artista imitación, que reprodujera un modelo artesanal.

La Temática
Cualquiera que sea el modo de representación, el románico siempre se dedica a la enseñanza de la vida espiritual, enseñanza relativa a la meta final, a la vida celeste. El tema de la muerte, el paso de la vida terrestre a la vida celeste, entre lo visible y lo invisible son temas relacionados con redención, la ascensión de Cristo, el Juicio Final y la elección de los réprobos y de los justos. Además, siempre se añade la figura del Cristo en Gloria, tema central del arte Románico.
Cataluña representa uno de los grandes centros artísticos románicos. Especialmente la pintura es inigualada en Europa tanto por su calidad como por la cantidad de sus obras: pintura de manuscritos, con las riquísimas biblias iluminadas de Ripoll, San Pere de Roda y otras; pintura sobre madera, como los retablos historiados de Bohí, Lluçà, Sant Martí sescorts etc. En la pintura mural, Cataluña se convierte en el centro de Europa. Obras como las composiciones de Santa María y Sant Climent de Taüll (o Tahull) (Imagen arriba a la izquierda, Cristo Pantocrator, 1123) o Sant Pere d`Urgell se encuentran entre los retablos pictóricos más admirables del siglo XII.
Los sujetos recurrentes son los evangelistas, Los ángeles y arcángeles, querubines y serafines. Sin embargo, también aparecen estatuas de los santos titulados y a partir del siglo XII aparecen escenas que contribuyen a la dramatización de la Pasión de Cristo (crucifixión, descendimiento de la cruz), acontecimientos que conducen a Cristo a la muerte.
Por otra parte, los soportes privilegiados en una Iglesia son: los manuscritos (beatos, códices); los muros; los ábsides; las bóvedas. Y en cuanto a Los frontales de altar: tablas de madera (existieron también muchas más ricas, tablas de oro, plata y esmalte) que se colocan delante del altar. La parte superior, el “Ciborium” o “Baldaquín” sacraliza aún más el conjunto.
Por ejemplo: La Virgen María con el niño; Virgen del siglo XIII; Baldaquín de San Cristófol de Toses, siglo XIII; El Baldaquín de San Martí de Toses; Frontal de altar del Apostolado s.XII, en 3 partes; Frontal de Baltarga (igual para Cristo y tetramorfo); Altar de Durro, finales del siglo XII (imagen abajo en el centro); Frontal de Avia (1170-1190); Las representaciones sagradas dentro de la Iglesia.

La Composición Global
La meta del artista medieval no consistía en crear imágenes fieles a la realidad sino en comunicar la letra y el espíritu de la Santa Historia: contar con la mayor economía de medios y dirigiendo la atención hacia lo importante. Las consecuencias son: no se representa el lugar donde ocurren las escenas; las figuras principales se colocan delante de un fondo liso (luminoso a menudo, a veces dorado) en que destaca la escena; el fondo es una superficie convencional que tiende a señalar el sentido profundo de la escena; escenas desligadas de lo cotidiano (tiende al universal).
El fondo liso no permite profundidad, así que en general no existe la noción de paisaje o de ambiente. Salvo varias excepciones: a veces un segundo plano está presente bajo una figuración arquitectural y muy a menudo recalca la escena, creando una imagen dentro de la imagen. O sea, que tiene también una función simbólica, la de la promesa de la salvación divina. El elemento arquitectural remite siempre a la arquitectura celeste (por ejemplo: la fuente del paraíso; la ciudad remite a Jerusalén). Muy a menudo omiten los elementos arquitectónicos de las iglesias ya que por sinécdoque pensamos en la Iglesia como el cielo.
Existe una dicotomía en el espacio como temática de la vida a la muerte y del paso de la vida terrestre a la vida celeste. Una ventaja es renunciar a un arte que representaría la naturaleza y abre muchas perspectivas para el artista que, de su parte, queda exento de la ilusión temporal, espacial y representación dramática. Es decir, superponer varias escenas en una misma representación.
El artista, libre de disponer las formas, los signos y las figuras en un sentido legible  finalmente creaba una forma de escritura, ya que la pintura puede ser una suma de signos significantes. La pintura se convierte en un mensaje legible y simbólico. Además tenía la posibilidad de recalcar distintas escenas en una misma representación. Como en el Arte Gótico y Románico, hay distintas escenas y tiempos sobre un mismo frente de altar: el nacimiento de Cristo; el anuncio a los pastores; la adoración de los Reyes y más.
Se trata de un espacio diacrónico no secuencial ya que no existen divisiones que establecían separaciones entre las escenas; éstas son homogéneas. Se ve, además, cómo se expresa en los retablos y en los frontales de altar, que son espacios diacrónicos secuenciales, heterogéneos. Las distintas escenas están separadas por los arcos.

El Estilo es

  • anti-naturalista,
  • se eliminan todos los elementos de representación naturalista: volumen, luz, sombra, profundidad; espacio y tiempo abstractos;
  • colores que se extienden en superficies continúas sin matices. Se privilegian los colores amarillos y encarnados (púrpura, rojo). De hecho, sólo a partir del siglo XIII se orienta hacia los azules.
  • gradaciones que vienen limitadas por líneas perfectamente definidas (trazos negros, marrones).
  • prescinde de los detalles, pormenores; lo estiliza todo (elimina todos los detalles que podrían remitir a lo cotidiano ya que la meta es de representar la eternidad).
  • figuras en rigidez solemne, los rostros muy alargados y estilizados.
  • hay un hieratismo que nutre la sacralización de las escenas
  • la frontalidad de las perspectivas, la simetría axial de la representación de Cristo.


Si el arte Románico tiende a la estilización, el arte Español acentúa la rigidez y estiliza lo ya estilizado (se debe a la influencia mozárabe). A partir del siglo XII se multiplicaron las cruzadas y se establecieron con el arte Bizantino. Así que volvió este aspecto solemne y rígido. El arte Bizantino nunca sintió la necesidad de evolución. Sin embargo, el arte del Occidente sí que evolucionó, una evolución que dio lugar al arte Gótico.

Mucho más que un simple Bufón

Para intentar reflexionar sobre el bufón no puedo sino pensar primero en su rol en la sociedad. ¿Para qué necesitamos un bufón? Borges dice en el Aleph: “también imaginaron que nuestros actos proyectan un reflejo invertido, de suerte que si velamos, el otro duerme, si fornicamos, el otro es casto, si robamos, el otro es generoso.” Así que si mi Otro es el malo, aún si refleja mi propia maldad, yo soy el bueno. A veces parece que buscamos y acercámonos al desafortunado para ampliar nuestra perspectiva, nuestra escala de las concepciones en la cual nos situamos.

Por no vivir tanto tiempo en la edad media admito con toda paz que mi punto de referencia en cuanto a mis estudios es más de hoy en día. Por tanto, cuando pienso en lo bufonesco, pienso directamente en un grupo de títeres en forma humana que burlan de los hombres en poder, de los políticos, famosos, celebridades. El británico Spitting Image, el francés Les Guignols de l’info. El español (basado del mismo modelo), Las noticias del guiñol, y el Israeli Hartzufim. Este interesante fenómeno es la versión evolucionada del bufón pero lleva el mismo rol con diferente destinatario. El programa fue una evidente sátira de asuntos que deben ser tan serios. El fenómeno de los títeres afecta mucho a la sociedad, frases que se transforman en dichas populares, un acceso más popular y simple a la política del estado, es la sátira bufonesca.

Aparentemente, ya desde los orígenes de los bufones conocidos existía este tipo de celebridad acerca de lo bufonesco en la corte. Son, en algún modo los emisores del pueblo dentro de los hechos reales, son a veces la voz del pueblo.
En el Arte del Clown dice: “Los clowns que actuaban como bufones de corte tenían gran libertad de palabra y critica. A menudo eran los únicos que podían expresarse contra las normas sociales del gobierno, e incluso su humor podía llegar a afectar y cambiar la política del gobierno.” Sobre el año 300 a.c. el Emperador Qin Shi Huang revisó la construcción de la Gran Muralla China. Miles de trabajadores fueron asesinados o morían de cansancio durante su construcción. El emperador planeaba también pintar el muro lo que hubiera provocado la muerte de otros muchos miles. Su bufón, Yu Sze, fue el único que se atrevió a criticar su plan. Yu Sze, bromeando, le convenció al gran rey a abandonar su idea magnánima. El emperador al fin cedió, ahorrándose con ello muchos años de trabajo y muchos más sacrificios humanos. Yu Sze es recordado hoy en China como un héroe nacional.

Uno de los más famosos bufones de las cortes Europeas fue Nasir Ed Din. Un día el rey se vió en el espejo, y triste por lo viejo que se veía, echó a llorar. Los demás miembros de la corte decidieron que lo mejor que podían hacer era llorar también. Cuando el rey paró de llorar, todos pararon de llorar, excepto Nasir Ed Din. Preguntó el rey a Nasir por qué el continuaba llorando, replicó el bufón: “Señor, tú te has visto a ti mismo en el espejo sólo por un momento y has empezado a llorar. Yo te veo todo el tiempo”.

                                                                                                           El bufón Calabacillas (Diego Velázquez)

* Pintura de arriba: El enano Sebastián de Morra, por Velázquez.

Más sobre el bufón también se puede leer esto.

Shai Cohen

Viaje diacrónico en el arte pictórico, parte I

Arte es el reflejo de la cultura, es el hombre manifestando su ser transcendental. Las formas de arte son múltiples y a medida de que el sustrato cultural del entendimiento humano se hace más complejo, así el arte se transforma en un mundo donde todo es posible. Un mundo donde la única limitación es nuestra iniciativa e imaginación.

De tal forma, el arte pictórico europeo del último milenio empezó con una sencillez fascinante que captaba el principio de una búsqueda de representación y difusión de ideas y creencias hacia un pueblo analfabeto pero impetuoso.

El arte medieval tiene una fuerte relación con el cristianismo en parte porque la Iglesia se fusionó con el poder del estado (o sea, una asimilación entre el estado, el señor feudal, el emperador y la religión). La iglesia se convirtió en la única institución estable que unificaba la gente y creaba el sentido de pertenencia a un grupo. Tal sensación se manifestaba igualmente en una forma artística: literatura, escultura y, por supuesto, pintura.

En cuanto a ésta última surgieron dos principales problemas: cómo dar forma a un Dios único, invisible y todo poderoso y el problema de la difusión, esencialmente en la zona del Bizancio (a partir del siglo IV fue el cismo entre la Iglesia de Occidente y de Oriente). El primer problema se solucionó rápidamente exaltando la imagen de Dios  con símbolos. Se llegó a una idealización, sacralización de la imagen mediante la rigidez y el estatismo. Los íconos mostraban una presentación rígida, sencilla y frontal para señalar la diferencia con la realidad. Figuras nimbadas, aureoladas, luz del cielo, se llegó así a la obtención de una majestad helada, fría, sobrehumana, un hieratismo (en solemnidad extrema) de las imágenes sagradas. El segundo problema, de la difusión, se solucionó con las normas de Bizancio que también empaparon imágenes cristianas del Occidente: el Tratado de Aix-la-Chapelle, en el año 812, definía una vez más el funcionamiento de la imagen y la función y significación del ícono, o sea la imagen tácita. Según los Libri Carolingi tenían que trasmitir la enseñanza cristiana y todo lo dogmático.

Prerrománico (800-1000)
A partir de este momento, Carlomagno adoptó la línea de Bizancio y permitió un renacer intelectual y cultural (un desarrollo de las artes) que corrió pareja con el desarrollo de las scriptoria. En este momento nacieron “los códices” (codex), libros ilustrados que reproducían escenas de la Biblia a través de iluminaciones (especie de pintura al temple, que de ordinario se ejecuta en vitela (papel liso y sin grano, de gran calidad, cuya superficie permite la reproducción detallada de los dibujos más finos) o papel terso).

En el año 1000 existía una organización de una red bastante rígida de monasterios benedictinos bajo el monasterio francés de Cluny (año 910). A partir del permiso papal que obtuvo el abad Odón, se propagaba la Reforma de Cluny (año 932) por toda Europa junto con el permiso de crear y extender otras reformas para que todos los monasterios siguieran las mismas reglas artísticas. Hubo una unificación estilística, construcción y creación artística con un contenido homogéneo.

Al mismo tiempo, construyeron monasterios en los lugares de peregrinación (lo que explica su concentración en el norte de España). Los caminos iban jalonados de hospitales para acoger a los peregrinos y enfermos (a menudo los hospitales estaban dirigidos por los monasterios). Todos los ornamentos (tanto históricos como pictóricos) tenían un papel didáctico edificante hacia la gente simple y corriente. Lo que puede explicar el hecho de que el Románico sea considerado como arte del campo (donde se encontraban los monasterios).

Existe una doble peculiaridad peninsular: la presencia del camino de Santiago, concentración del arte románico en el norte de España. Y la peculiaridad mayor: presencia de la influencia árabe. En esa época reinaba el Califato de Córdoba y España estaba dividida en dos, con los musulmanes en posición más favorable (la zona bajo influencia de los Francos se limitaba a los Pirineos, Asturias, Cantabria). Este aspecto histórico explica porque el arte Románico sólo se encuentra en el norte ya que hasta el siglo XII la zona vio el desarrollo de la lucha de los Reinos cristianos del norte (Castilla, Aragón, Navarra) contra el Islam.

Así que el arte Románico se vio influido por dos tendencias: Bizantina y musulmana. Lo que dio lugar al arte mozárabe (realizado por los cristianos sometidos en territorio musulmán). A diferencia del arte mudéjar (Teruel) – que es técnica muy distinta del arte mozárabe – el mozárabe es un estilo para cristianos pero que incorpora influencias, elementos o materiales de estilo hispano-musulmán, tratándose de un fenómeno autóctono y exclusivamente hispánico.

Algunas de las características del arte mozárabe son: sencillez; no se trata de reproducir lo real; personajes con caras tratadas de manera frontal; los arcos de herradura (no es arco románico); riqueza cromática (contrastes muy fuertes); importancia de la talla de los personajes: el más importante es el de mayor tamaño (es un elemento prerrománico respetando la perspectiva jerárquica); simbolización (estilo color dorado remite a lo sagrado, igual para el nimbo); las figuras se encuentran bajo el arco porque el arco crea un espacio aparte, crea un marco que sacraliza; tender la mano significa establecer la comunicación; decorativo, arqueológico; las bandas de colores lisos (por ejemplo uno de los beatos en Valladolid del siglo X, Los 4 caballeros del Apocalipsis donde se destacan las bandas de colores lisos); Las leyes del espacio: para dar la impresión de perspectiva que no existe (un personaje está detrás de otro, los personajes se escalonan), de modo que se puede ocupar todo el espacio.

La Proclamación de David en Hebrón


Hecho en el siglo X. Se trata de un episodio de la guerra contra los Filisteos.
David está considerado como el antecesor/precursor del Mesías, se le entregó la llave de Jerusalén para que anuncie la futura entrada de Jesús en Jerusalén. David está considerado como el unificador del pueblo.

Características del mozárabe:

  • bandas de colores lisos
  • extrema rigidez de los personajes

Pero lo esencial son las características románicas:

  • un fondo neutro que demuestra que el espacio no tiene importancia, sólo importa lo simbólico.
  • El conjunto de hombres (comparten los mismos rasgos y ojos).
  • Simbolismo del románico: ausencia de individualización, o sea, que representan al pueblo.
  • tienen una sola mano, es para simbolizar el hecho de que hablan de una misma voz (la mano siempre representa la comunicación).
  • De tamaño inferior a David. Lo que recalca la superioridad de David.
  • Espacio dividido en dos, David se sitúa en el cruce entre el Cielo y la Tierra.
  • Sacralización de David pasa por el nimbo azul que remite al cielo y por el color dorado.
  • Existe una dicotomía marcada por una línea dorada (en el pecho).
  • Colocado en una especie de trono lo que simboliza su papel de rey.
  • Representa el poder religioso que tiene el libro de los salmos.

La dicotomía en su función: enlace entre el pueblo (tierra) y la vida celeste (nimbo). La presencia de la ciudad en el fondo no remite a una ciudad real, sino ala Jerusaléndel Paraíso. En el arte Románico el espacio no tiene ninguna importancia. David es el mediador, forma una línea horizontal con los hombres y la ascensión simbolizada por las verticales. Vemos además el simbolismo de la torre con ladrillos que se orientan en la parte inferior horizontalmente y en la parte superior verticalmente. Los colores son dorados y azules, lo que significa lo sagrado y lo celeste que permite la ascensión. Es interesante ver como no hay nada insignificante en la lectura de este cuadro.

* El trabajo sobre el arte diacrónico está hecho gracias al curso anual de Prof. Peyraga de l’Université de Pau et des Pays d’Adour. Merci pour nous éveiller et révéler la magnificence de l’art.