Mucho más que un simple Bufón

Para intentar reflexionar sobre el bufón no puedo sino pensar primero en su rol en la sociedad. ¿Para qué necesitamos un bufón? Borges dice en el Aleph: “también imaginaron que nuestros actos proyectan un reflejo invertido, de suerte que si velamos, el otro duerme, si fornicamos, el otro es casto, si robamos, el otro es generoso.” Así que si mi Otro es el malo, aún si refleja mi propia maldad, yo soy el bueno. A veces parece que buscamos y acercámonos al desafortunado para ampliar nuestra perspectiva, nuestra escala de las concepciones en la cual nos situamos.

Por no vivir tanto tiempo en la edad media admito con toda paz que mi punto de referencia en cuanto a mis estudios es más de hoy en día. Por tanto, cuando pienso en lo bufonesco, pienso directamente en un grupo de títeres en forma humana que burlan de los hombres en poder, de los políticos, famosos, celebridades. El británico Spitting Image, el francés Les Guignols de l’info. El español (basado del mismo modelo), Las noticias del guiñol, y el Israeli Hartzufim. Este interesante fenómeno es la versión evolucionada del bufón pero lleva el mismo rol con diferente destinatario. El programa fue una evidente sátira de asuntos que deben ser tan serios. El fenómeno de los títeres afecta mucho a la sociedad, frases que se transforman en dichas populares, un acceso más popular y simple a la política del estado, es la sátira bufonesca.

Aparentemente, ya desde los orígenes de los bufones conocidos existía este tipo de celebridad acerca de lo bufonesco en la corte. Son, en algún modo los emisores del pueblo dentro de los hechos reales, son a veces la voz del pueblo.
En el Arte del Clown dice: “Los clowns que actuaban como bufones de corte tenían gran libertad de palabra y critica. A menudo eran los únicos que podían expresarse contra las normas sociales del gobierno, e incluso su humor podía llegar a afectar y cambiar la política del gobierno.” Sobre el año 300 a.c. el Emperador Qin Shi Huang revisó la construcción de la Gran Muralla China. Miles de trabajadores fueron asesinados o morían de cansancio durante su construcción. El emperador planeaba también pintar el muro lo que hubiera provocado la muerte de otros muchos miles. Su bufón, Yu Sze, fue el único que se atrevió a criticar su plan. Yu Sze, bromeando, le convenció al gran rey a abandonar su idea magnánima. El emperador al fin cedió, ahorrándose con ello muchos años de trabajo y muchos más sacrificios humanos. Yu Sze es recordado hoy en China como un héroe nacional.

Uno de los más famosos bufones de las cortes Europeas fue Nasir Ed Din. Un día el rey se vió en el espejo, y triste por lo viejo que se veía, echó a llorar. Los demás miembros de la corte decidieron que lo mejor que podían hacer era llorar también. Cuando el rey paró de llorar, todos pararon de llorar, excepto Nasir Ed Din. Preguntó el rey a Nasir por qué el continuaba llorando, replicó el bufón: “Señor, tú te has visto a ti mismo en el espejo sólo por un momento y has empezado a llorar. Yo te veo todo el tiempo”.

                                                                                                           El bufón Calabacillas (Diego Velázquez)

* Pintura de arriba: El enano Sebastián de Morra, por Velázquez.

Más sobre el bufón también se puede leer esto.

Shai Cohen

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