Artículo publicado en actas JISO 2011, Crematística bajo la política olivarista: reproches, sueños y marranos

Hace ya un año y medio que he participado en mi primer encuentro JISO. Fue realmente un gran placer poder escuchar y compartir trabajos que más que investigaciones son parte importante de la nuestra vida en esta fase de doctorado.

Hebrew of the portuguese

El trabajo que presenté fue un esbozo general que estudié para entender ciertos conceptos de base para mi investigación del segundo capítulo de la tesis, el que trata de los banqueros portugueses y su mal acogida en el territorio español. La verdad es que desde entonces he podido ampliar este conocimiento y añadir y corregir el trabajo publicado, y precisamente para eso aprovecho este blog, presentando resultados de mis investigaciones además de mis opiniones sobre diversos temas.

Y así empieza:

La figura del Conde-Duque de Olivares experimenta una ambigüedad de sentimientos, desde la admiración moderada a la repulsión. En este trabajo no intento descifrar los múltiples prejuicios que velaron y difuminaron la figura del famoso valido, sino estudiar la situación desde una mirada relativamente objetiva.

De hecho, en mi investigación doctoral, una de las cuestiones que surgen es: ¿cómo se puede calificar al Conde-Duque de Olivares frente al prejuicio público y sus torpes artimañas políticas? Sin embargo, no se trata de un análisis psicoterapéutico sobre su compleja personalidad sino, utilizándolo como el núcleo, el punto de partida para varios aspectos de interés que construyeron y constituyeron lo que fue la España decadente de la primera mitad del siglo xvii[1]. En este marco, uno de los aspectos que trato es la relación del privado con los banqueros portugueses.

AristoSmithStuartmill

Otra parte de mi tesis aborda la escritura crítica y satírica sobre el valido, la situación degenerada de la monarquía y las múltiples opiniones en cuanto a las razones del decaimiento además de los posibles remedios. Así que, en el intento de entender mejor lo escrito, aprovecho para investigar las influencias, causas y razones. Es decir, sin entrar en términos estructuralistas, se puede afirmar que la literatura está relacionada con lo socio-político-económico. Por tanto, en este trabajo propongo analizar la literatura satírica sobre los asentistas portugueses. Dicho estudio evoca cuestiones como ¿por qué gozaban los judíos en general, y los banqueros portugueses en particular, de una fama de usureros y conspiradores? ¿Tiene fundamento real el mal uso de la crematística en manos de judaizantes? Y para terminar, ¿hasta qué punto tuvo la política económica de Olivares un matiz negativo y cuál fue su actitud frente a tales acusaciones?

Para ver el completo artículo en pdf

[1] Para el problema económico y la situación monetaria bajo el mando del Conde Duque ver García Guerra, 2005.

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Olivares vs. Richelieu, lesson in Modesty

In his book, Olivares and Richelieu (Cambridge University Press, 1984), Elliott compares the figures that practically ruled over two of the strongest, most influential empires in the world (at their time), France and Spain. Richelieu as the Cardinal, prime minister to the king Luis XIII and his friend-rival-foe Count-Duke of Olivares, valido of the king of Spain, Phillipe IV[1].

The differences between the two were many and well known yet one that is not that clear is about the way they saw themselves, or in other words, modesty. While Olivares only spoke highly of his precious king, in Richelieu’s words there always seemed to have a double meaning, a non-dit, which made his enemies both fear and despise him. In one occasion in 1628, the Cardinal wrote of himself: “I was zero and I am the same zero [next to the king]”. This phase is a solid example to the differences in character between the two heads of state. The false modesty is recognizable by the use of radical self disdain on the first person in singular. For a person with a law self-esteem will not repeat twice a auto referential pronoun.  And beside, it is very unlikely that one will be in a power position and really think of himself as “zero”. This tactic is merely the recognition of the power hierarchy, nothing more. On the other hand, our good, large boned Count-Duke had never (at least for my knowledge so far) referred to himself in such a way. In different occasion we can read about his complains yet never demonstrating but sincere affection for his king.

Nevertheless, being sure of oneself can bring to greatness in other aspects where social skills are less needed. For example, as the principal minister, both Richelieu as his nemesis, Olivares, were after a better form of education. The two chiefs of state recognized the power of good education together with the right use of tools such as language and eloquence; skills that can fortify the nobility along with the capacity to solve conflicts (other than the battle field that is). Yet while the Count Duke was seeking to bring moral into the young nobles via Catholicism, Richelieu was busy founding the first Académie Française (1635, only to be followed by the Spanish some 78 years later[2]). The French Cardinal was always thought of himself as more capable, maybe because his pride, maybe because his wealth, his political scheming capacity, probably because all of the above.

And yet, when it comes of matters of War, it seems that neither modesty nor sobriety makes any difference. The role that had France in Europe according to Richelieu was perfectly illustrated in Europe, a comedy which the Cardinal himself provided the inspiration and plot. The comedy (which according to Elliott is an excruciatingly bad play) was never showed because of the death or Richelieu (1642). Grosso modo, the message of the comedy is that it is better to perish than to be enslaves and that it is preferable to be driven to war, ‘not by ambition, but by necessity’.

Thus, in order to block the advance of the Spanish forces, the French sent troops to the borders. The good Spaniards, on their side, saw the French troops advancing towards their borders and replied it as a call for war. In this way, as always, it seems that Fear is, and for ever will be the greatest motivation for war.


[1] Another interesting source is the series Vidas Cruzadas (Crossed Lives) made by the Spanish Minister of Cultural; the 12th chapter (out of 13) is dedicated to the rivalry between the two prime ministers (if anybody wishes to see it and is in my proximity, I happen to have it, as well as all the other chapters).

[2] Which on the other hand, is not that much if we take under consideration that the French have their official language since the year 967.

Reflexiones y trabajos críticos recientes sobre la figura de Olivares (y algo más)

El Conde Duque de Olivares no tuvo muchos momentos gloriosos de respeto y admiración. Sin embargo, su constante e incansable trabajo dio algunos resultados que hicieron olvidar momentáneamente el odio general y llegaron a ser consideradas verdaderas hazañas. Por ejemplo, sus triunfos militares en Génova y Cádiz y además de varias victorias marítimas contra los holandeses, la política de Olivares se mostró especialmente hábil en una ciudad a casi 3000 kilómetros de Madrid. En 1625, bajo el mando de Ambrosio Spínola, cayó en manos españolas la ciudad de Breda, puerta marítima principal a los Países Bajos. Este hecho le va a significar la definitiva admiración de su rey, el joven Felipe IV. De hecho, nueve años más tarde, el rey mostró su respeto a su especial ministro permitiendo que el pintor real, Diego de Velázquez, lo representara en un motivo pictórico reservado a reyes y emperadores. Una apoteosis de poder y autoridad.

En el retrato ecuestre del Conde-Duque, el ministro aparece representado con los símbolos de poder, elementos que engloban sus diferentes funciones, como por ejemplo: Corcel de paradas ceremoniales, el cetro de mando (también puede llamarse bastón o bengala, según quién interprete). El símbolo del poder en la mano derecha tiene una doble función: como bastón en que apoyarse y como instrumento de castigo. En la mano izquierda, el valido está tomando las riendas del gobierno, metafóricamente hablando. Tal posición muestra una gran capacidad de llevar adelante y manejar su propio pueblo al mismo tiempo de castigar al enemigo. El caballo está en corveta regia, dinámico y preparado a lanzarse adelante. Si el espectador se fija más allá en el horizonte en la dirección del caballo se puede notar algo en forma de nubes de humo, resultado de un gran incendio. Tal escena puede ser una alusión a la gran victoria de los españoles sobre la ciudad de Breda nueve años antes (1625), un marco prestigioso en la vida del gran valido.

Otro punto curioso es la interacción con el cuadro de Felipe IV: se sugiere que Velázquez realizó los dos retratos ecuestres (de Olivares y el rey) pensando en los dos colgados uno al lado del otro de tal manera que uno parecía el reflejo del otro. La única distinción es que el rey está representado en una posición más erguida y digna un poco más alto que su favorito. Aunque el retrato de Felipe IV se colgó haciendo pareja con el de Isabel de Borbón en una de las paredes del salón de Reinos (el retrato de Olivares nunca apareció en la famosa sala), lugar reservado a la familia real, pintarlo ecuestre quizá refleje que el rey lo relacionaba como parte de ella.

Los elementos casi idénticos que aparecen en los dos cuadros pueden afirmar tal sugerencia. Como por ejemplo el árbol erecto detrás de su figura (aunque en el cuadro del rey aparece más floreciente y verde comparado con la escasez económica de hojas en el árbol de Olivares); el hecho de estar con el caballo en corveta en lo alto de una colina, un lugar muy estratégico mostrando sus capacidades militares; y quizá el elemento más curioso, la roca en la parte izquierda baja en los dos retratos. Una roca con un papel o pañuelo blanco puesto sobre ella. De hecho, en el retrato del rey parece que los números “248” están escritos sobre ella (gracias a Gemma Cobo, bella becaria en el prestigioso prado, ahora sé que ésto no es más que el número de uno de los inventarios de Palacio).

El exquisito trabajo de Velázquez da mayor viveza al cuadro y alto grado de verismo. Ha conseguido un equilibrio majestuoso de dinámica y firmeza. Dinámica necesaria para la batalla y la firmeza decisiva de un general, señor de la guerra.

Sin embargo, con los años han aparecido más interpretaciones. Una de las más ácidas es del crítico J. Mota (2011) en la cual, el investigador insiste de un lado de la grandeza de la figura del valido y del otro le maldice. Mota destaca en su análisis el hecho de que el Conde Duque fue una posible causa y agravamiento de la crisis económica y que era muy distante del pueblo, guardándose lejano y con una actitud soberbia y desigual. Mota sigue con su propia interpretación del cuadro famoso incitando que la causa de la posición en corveta del caballo era por el peso del ministro. Además, insiste en que el animal acabó siendo un caballo percherón arrastrando toros muertos de la arena. No obstante, la crítica más feroz sobre el valido es sobre su vestimenta, cuando repara en que lleva “zapatos de muñeca”.

 

Shai Cohen

* Gracias a José Mota y a Olivares por su amable participación.
* Mis sinceros agradecimientos a Joaquín (el chapetón) y a la bloguera más talentosa Davinia (Cantando finezas...)
* Un comentario sobre Velázquez y algunos de sus obras ve entrada de Alejandro Loeza:

El valido en el vientre de la ballena

El final de la primera mitad del siglo XVII fue un final decisivo para el entendimiento de la filosofía política. Fue un tiempo de trastornos de todo tipo: políticos, económicos, bélicos y por supuesto, lo que está, y siempre será, afectado por aquello, social. Gran parte de los avances que a partir de estos momentos se iban integrando en los conceptos estatales y monárquicos fueron a partir de conclusiones sabiamente destacadas de conductas y mentalidades de estadistas fallados. Tal reconocimiento y trabajo de trasmisión podemos atribuir a la parte más palpable de la polifacética cultura en aquellos momentos, o sea, a los literatos. Más precisamente, tanto bajo la monarquía española como en los otros países europeos el sistema del valido empezó a cambiar. El Conde-Duque de Olivares, valido del rey Felipe IV, se retiró en 1643; un año antes, el cardenal Richelieu, secretario de Estado falleció y fue restituido por el cardenal Mazarino; En Gran Bretaña George Villiers, más conocido como el duque de Buckingham sustituyó el gran favorito de la reina Isabel, Robert Cecil. Tales nombres que desde entonces hasta hoy protagonizan los libros, tanto históricos como de ficción, son de referencia, justificada o no, para el abuso del poder.

No se puede negar (y de hecho, últimamente nadie intenta) la relación entre el comportamiento de los distinguidos y capaces hombres arriba mencionados y el estallo de literatura activista proviniendo del pueblo hacia los poderosos (en vez de la clase alta, la dominante, hacia el pueblo, como fue la costumbre durante muchos siglos). Una literatura que tiene raíces durante el siglo XVI pero alcanza un auge muy visible e incontestable en el siglo XVII. En España, surgió una tradición de poemas satíricos, panfletos y libelos insultantes, memoriales elaborados y tratados conclusivos acerca de la conducta de la autoridad. Literatura parecida apareció en las vecinas monarquías. De hecho, se puede fijar en varios textos que además, siguen impactando y contribuyendo a la filosofía política incluso hasta hoy en día.

Uno de dichos textos es la obra maestra de Thomas Hobbes, titulada Leviatán. El propio título alude al sujeto animado del libro, la figura política, la autoría en el mando del poder ya que el libro se trata de la visión de un consejero de Estado. Leviatán en hebreo significa ballena[3], el animal más grande recorriendo los mares de nuestro planeta.

Ahora bien, por ser hijo de un vicario eclesiástico Hobbes fue educado en la Biblia y de hecho acabó ser un creyente. Por tanto, en mucho de sus escritos relacionó su filosofía con la creencia en Dios. En este caso, la historia bíblica, como sabemos, cuenta lo ocurrido al profeta Jonás en el vientre de la ballena, O sea, el hombre quien fue consumido, engullido por la ballena. Este impresionante mamnífero, según Hobbes, es la Commonwealth, el Estado, la República (“ese gran Leviatán que llamamos República, o Estado, en latín Civitas”[1]). La alusión a la ballena puede referirse a dos distintas razones que en algún modo se completan: La primera es según las representaciones iconográficas, la boca de la ballena como la puerta al infierno. De tal forma, el hombre tragado por la ballena, metafóricamente entrando en la política, está condenado para siempre. La segunda alusión posible y más optimista es que la ballena en Jonás fue enviada por la bondad y la gracia de Dios como mensaje de salvación, o sea, para salvar al hombre. De está forma, Hobbes alude a que su obra maestra y los consejos ayudarán a los tienen las riendas del poder mejorar su conducta y decisiones que formas el mundo.

Otra metáfora, quizá desde un punto de vista más contemporáneo, es la más natural (Hobbes también refiere mucho a la naturaleza y su poder en la vida del hombre). Una ballena es grande y poderosa pero a pesar de sus calidades potentes de dominio y supremacía, es un animal muy social. Una ballena se encuentra en soledad muy raras veces, principalmente, cuando estando enferma y a punto de morir. De hecho, en una ballena funcionan ciertos aspectos cerebrales similares a los de un hombre, especialmente los que crean la conducta social en cuando a la emoción, juicio etc. Además, tomando en cuenta de que una ballena fue hace millones de años un animal terrestre[2]. Por supuesto no se trata de información sabida por el gran político pero sí que era muy astuto en aplicar esta palabra que corresponde tanto a su obra escrita.


[1] Hobbes, 1999; p.13. la Introducción. Sigue diciendo: “que no es otra cosa que un hombre artificial.”

[2] Tiene una cadera que muestra que antes caminaba en tierra firme y era algo similar a un elefante enorme. http://www.solociencia.com/arqueologia/08102901.htm.

[3] Por manera que se entiende ser el mayor pez de cuantos cría el mar, y ser el mesmo que los hebreos llaman leviatan; vide Genebrardum, psalmo 103, a donde la Vulgata vuelve «Draco, iste, quem formasti ad illudendum et omnia a te spectant ut des illis escam in tempore». Dragones se llaman los peces grandes, y en particular la ballena, que en el mesmo lugar el hebreo y el caldeo tienen leviatán.

Feminismo igualatorio, necesidad política o preferencia divina, el sexo de los relajados en el s. XVII

En mis investigaciones sobre el tema de la relación de la monarquía española y los banqueros portugueses bajo el mando del Conde Duque de Olivares, valido del rey Felipe IV, encontré recientemente un dato interesante: El hecho de que los autos de fe fueron más que un tácito acuerdo, a veces implícito, entre el poder temporal y divino se nota cada vez más a lo largo de la investigación. Del mismo modo, el análisis que he hecho muestra que tal vínculo no se manifestaba solamente con la elección del año, la fecha y la identidad y número de los reos condenados sino también con su sexo. Así, durante la etapa influyente de los banqueros lusitanos se quemaban más mujeres que hombres (hasta casi el doble). Al contrario, durante la segunda mitad del siglo XVII, el balance volvió a ser a favor de los hombres ya que su importancia como acreedores del reino disminuyó significadamente.

En el siguiente gráfico tal conclusión se expone más claramente:

El Conde Duque de Olivares