Webtv, Maria Soledad Arredondo sobre opúsculos políticos en el siglo XVII

Maria Soledad Arredondo es una de la más importantes especialistas en temas como literatura activista, propaganda española e intrigas políticas expresadas mediantes panfletos, opúsculos y demás escritos. Su último libro publicado es Literatura y propadanda en tiempo de Quevedo:  Guerras y plumas contra Francia, Cataluña y Portugal (IBEROAMERICANA, 2011). Una reseña se encuentra en RILCE, número 29.1, 2013.

En el siguiente vídeo se puede ver su conferencia presentada en el congreso internacional Dire, taire, masquer les origines dans la péninsule ibérique, du Moyen Age au Siècle d’Or, organizado por el grupo de investigación “Littérature Espagnole Médiévale et du Siècle d’Or” (LEMSO) du laboratoire “France méridionale et Espagne : histoire des sociétés du Moyen age à l’époque contemporaine” (FRAMESPA) en colaboración con el departamento de estudios hispánicos y hispano-americanos de la Universidad de Toulouse II-Le Mirail (UTM). Toulouse : UTM, Médiathèque José Cabanis, en 22-24 mars 2010.

La conferencia se titula: Sobre orígenes de opúsculos políticos en el siglo XVII. Textos de encargo, anónimos, y “secretos” : Juan de Palafox y Mendoza.

arredondo

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¿La historia se repite? depende a quién preguntamos…

La semana pasada he ido a escuchar un ciclo de conferencias sobre la economía en los países en vía de desarrollo. Un tema repetido en las conferencias ha sido la interacción e interdependencia entre el mundo llamado occidental (países desarrollados) y aquellos. Los participantes han sido hombres y mujeres de diferentes posiciones laborales que tratan del tema (economistas, académicos, teoréticos, de la ONU y creo que algunos políticos o ex político). Primero quiero felicitar a los organizadores de ICS por sus habilidad de juntar personas de alta nivel y consideración en el ámbito tratado. Creo que la diversidad y procedencia de los participantes era un factor clave en el éxito de esta semana (hasta una vídeoconferencia con las Filipinas).

Personalmente, yo he ido porque gran parte de mi tesis está relacionada con la economía, o mejor decir, la situación económica durante la primera mitad del siglo XVII y por tanto, tengo mucha curiosidad (y necesidad) de entender como funciona este esquivo animal. Así que, en los últimos dos años estoy leyendo esporádicamente sobre economía, o mejor dicho, las políticas económicas, ya que dejo a las formulas con letras, números y términos de matemática a los expertos.

Es así que escuchaba en aquella semana de desarrollo a algunos de estos expertos que trabajan in situ e investigan las causas y resultados de la pobreza (o mala economía simplemente). Expertos, cuya función principal es pensar en la razón y efectos de la desdichada situación, deduciendo posibles respuestas.

Sin embargo, quiero destacar un episodio que me ocurrió allí y que me fue un recordatorio de lo que se puede percibir en ciertos momentos como una de las razones principales de aquellos problemas.

El episodio empieza con una charla en la que uno de los investigadores ha hablado de las cadenas del valor global y la necesidad de un cambio en la infraestructura y el medioambiente económico. Es decir, más que modificar los procesos burocráticos (bajar o aumentar tarifas y tasas, aplicar procesos o bien omitir intermediarios que tratan de los bienes), en los peores tiempos resulta más eficaz cambiar los factores principales del sistema económico.

El investigador ha apoyado sus argumentos con cifras impresionantes con diferencia de hasta el 30% entre el simple cambio de tarifas y permisos y el cambio más amplio del medioambiente comercial (a favor de este último por supuesto).

Por mi parte, estaba muy contento aprender estos datos ya que en cierto modo confirmaron lo que había planteado en mi tesis con las acciones del Conde Duque de Olivares. De hecho, al sustituir los banqueros genoveses por los portugueses, renovar la educación de los nobles y aspirar a una unión en los territorios españoles, intentó cambiar el sistema económico desde su fundamento.

No obstante, había un fallo en el plan del gran valido, una perspectiva imprevisible que los economistas suelen omitir, o en lo mejor de los casos, subestimar. Se trata de la reacción de la sociedad. Es decir, un tiempo de adaptación es necesario ipso facto cambiar la infraestructura. Por positivos que sean la acción y el cambio, si está en contra de la corriente social, aumenta la posibilidad de un fallo (obviamente hay más factores no menos importantes pero eso será el tema de otra conversación).

Hasta aquí todo está perfecto. Después de la charla encontré un momento para hablar con el investigador con el fin de escuchar su opinión sobre lo que planteaba. Le saludé, agradeciéndole por su sugestiva presentación y le dije que me interesa mucho porque ha conseguido mostrar como la teoría se refleja en la acción. El hombre se interesó y escuchó con atención, contento de que su charla me podía ayudar. Le comenté el tema del factor social, y me preguntó qué estoy haciendo. Le dije que soy doctorando en la universidad. Me preguntó qué estoy estudiando. No más le contesté, entendí que había hecho un gran error, le dije Filología, que estoy haciendo una tesis sobre un aspecto en el Siglo de Oro. Le seguí diciendo el tema pero ya él no estaba conmigo. Su actitud ha cambiado de repente y me encontré hablando conmigo mismo. Parece que surgió un muro hermético. Puede que ya no le interesaba más (probable) y puede que me categorizó como filólogo y por tanto… quién sabe.

Allí me quedé, esperando a una conversación apasionante sobre las teorías económicas, el comercio, cómo se puede aprender del caso del Conde Duque y aplicarlo a situaciones parecidas hoy en día (y hay más que una). Pero acabé siendo el raro filólogo, el único en una sala de economistas. El filólogo que está perdido… y no para aumentar la interdisciplinariedad…  Dios nos libre.

Y me pregunto siempre, ¿si seguimos tratar cada vez sólo un tema, qué importancia van a tener las soluciones más inteligentes y creativas si luego fallan por no interactuar bien con las otras disciplinas?

Así que ¿la historia se repite? obvio, si seguimos orgullosos con la idea de que lo vivido hoy es completamente nuevo, inédito y somos tan distintos del hombre más allá de… podemos decir 30 años atrás (sin hablar de 100 o más).

Persiguiendo la elusiva crisis… desde la historia- 4 nuevos libros sobre el ‎tema

crisis económicaExiste, aparentemente, una dicotomía ambigua pero interesante que se destaca en comparaciones entre el pasado y el futuro. Una dicotomía que se nota tanto hoy en día como durante la crisis de la primera mitad del siglo XVII (según los escritos que leo para mi investigación). Es la doble perspectiva que el pueblo destaca en cada generación: a. que en su generación viven el mejor momento tecnológico, médico, de apertura, opciones de elegir etc.; y b. que vive lo peor, falta de moral y valores de punto de vista social y desde el de la política, se trata de corrupción, robos, juegos de tronos, de ministros (principales o no) y un largo etc.

A cada generación le parece que vive un auge y una caída que dibujan una parte esencial en nuestra humanidad: la de buscar continuamente un equilibrio. De tal forma, me parece que se puede percibir un mecanismo que en tiempos de bonanza y prosperidad, el hombre se pone un reto de llegar hasta el límite, no por maldad ni por dañar (si puede), sino por naturaleza, de ir más allá, buscar nuevas fronteras, descubrir lo inimaginable. Y entonces es cuando cae, a veces una caída liviana, que deja un rasguño y otras veces una parálisis. Como conclusión de ésta, cada generación igualmente intentamos encontrar respuestas, que sea por la decadencia de valores, el moral que perdió el mundo, y el ministro, seguramente, tiene la culpa, junto con los judeomasónicos que intentan controlar el mundo (ellos o bien los notorios Pinky y Cerebro) y la lista sigue dependiente del nivel de la crisis.

En efecto, son momentos que la proporción parece desaparecer y la perspectiva suele centrarse en razones cuya gravedad aumenta inmensurablemente o disminuye de una conversación o panfleto al otro.

En esta línea de estudiar al pasado para entender mejor el presente, he recibido recientemente una breve lista de cuatro nuevos libros que han salido sobre el tema de la vida (en particular la vida económica) desde el pasado lejano de las múltiples crisis y hasta hoy en día. Por si es de interés, los libros son:

Arias de Saavedra Alías, InmaculadaVida Cotidiana en la España de la Ilustración (Granada: Editorial Universidad de Granada, 2012).

López Díaz, María, ed., Élites y poder en las monarquías ibéricas: del siglo XVII al primer liberalismo (Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, 2013).

Francisco Comín y Mauro Hernández, eds., Crisis económicas en España, 1300-2012. Lecciones de la historia(Madrid: Alianza Editorial, 2013).

Enrique Llopis y Jordi Maluquer de Motes, eds., España en crisis. Las grandes depresiones económicas, 1348-2012 (Barcelona: Ediciones de Pasado y Presente, 2013).

 España en crisis

Lo cierto es que no había mejor momento para análisis profundo de una visión global de crisis. Queda solamente averiguar si se trata de una pista o bien otra excusa.

Breve introducción a la situación económica a principios del siglo XVII

Economía es una parte innegable y esencial de la sociedad, de la comunidad realizando la potencial de la interrelación entre los diversos miembros, fragmentos y segmentos. La economía es igualmente el verdadero espejo del príncipe, del arte de gobernar, ya que durante el buen gobierno, se enflorece y los habitantes prosperan, en cuanto a su contrario, los fondos se agotan, el hambre y la crisis reinan las calles y los campos y surge la tensión, rastreando con ella el crimen y el odio.

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En España, a lo largo de la primera mitad del siglo XVII, la situación económica llegó a ser un tema que causó un declive sustancial tanto al nivel nacional como internacional. Se han surgido problemas a partir de una acumulación de acontecimientos de un lado naturales y del otro, en consecuencia de la mala gestión administrativa. La decadencia se generaba mediante consecuencia de varias crisis, individualmente mal gestionadas. Algunos ejemplos son la baja en producción mineral proveniente del Nuevo Mundo y el declive de la industria y el comercio en el lado peninsular.

Otras crisis destacadas: alrededor de 1595-1601 había recesión agraria en varios lugares en el reinado español. Las crisis fueron causadas por el continuo descenso de comercio con América (empeoradas por la derrota de la Armada Invencible de 1588), las oleadas de peste y el cese comercial del eje Medina-Burgos-Países Bajos (esencialmente por la vuelta a las confortaciones bélicas tras el final de la tregua de doce años (1621) y el principio de la Guerra de los treinta años en 1618)[1]. Añadimos a eso los constantes problemas al nivel local entre los nobles gobernantes y el rey. Por ejemplo, el servicio de Millones (creado por Felipe II en 1591) que según reclamaban los nobles no fue sino impedimento a la recuperación y descenso económico. Además de la política de juros del estado.

A continuación, propongo los siguientes puntos para esbozar un panorama sobre la situación política, económica y social durante el siglo XVII. Estos puntos resumen tanto ciertos libros y artículos de investigación[2] como escritos de los arbitristas[3].

*  Fuerte despoblación, uno de los resultados fue tras las expulsiones (los judíos en 1492 y los moriscos en 1609), la incesante negativa inmigración (principalmente a las Indias) y las constantes guerras, todo aquello dejó las tierras desatendidas, comercio estancado y baja de circulación de mano de obra y transacciones.

*  Inversión en juros en vez de invertir en la actividad industrial y comercial, la gente afortunada invertía en el gobierno comprando su deuda. El juro ofreció más alto porcentaje y más ventajas comerciales frente a la actividad mercantil más bien especulativa e insegura (sobre este punto me detendré más en adelante por relevancia al tema de mi investigación).

*  Desproporcionados gastos de guerras, entre tanto para el magnánimo ideal de Olivares de unión general bajo la corona española (Unión de Armas[4]). Esta “política fiscal de guerra”[5] es esencial en las consecuencias destructivas y la incapacidad de recuperación. Es decir, el imperio español, rodeado por fronteras muy extendidas y a menudo ardientes, tuvo que gastar enormes fondos no solamente en la protección de las fronteras sino cada vez de nuevo en aplastar revueltas y rebeldías.

*  Explotación de la economía española por el oficio de asentistas (en particular, los genoveses), quienes tomaron ventajas de las necesidades del imperio por dinero en líquido.

*  La retirada de oro y plata del reino es un ejemplo de dichas ventajas. El oro y la plata eran la riqueza más sólida en la época y guardaron un equilibrio monetario frente a los otros reinos. Además, los necesitaban para mantener un buen nivel comercial ya que tenían que circular los metales dentro del Imperio. Sin embargo, los franceses, holandeses, ingleses y todos los reinos alrededor se apoderaban de dichos metales preciosos en cuando podían.

*  Fuerte inflación debido a la desesperada política monetaria, proviene principalmente de Olivares[6].

*  Escasez de mano de obra, además de la expulsión, entre el sistema de mayorazgo, los eclesiásticos y los hidalgos que el trabajo les parecía un hecho vil y despreciable, solo se quedaban pocos a realmente producir y engendrar economía.

Las bases que se manifestaban mediante los acontecimientos siguen a una mentalidad en aras del cambio que, en parte, fue lo que promulgó el final del sistema feudal tan solo un siglo antes. Este movimiento, hacia la centralización por unión sigue siendo una de las teorías económicas más importantes. Una economía en la que su primer modelo es el mercantilismo, o sea, en el cual las actitudes de las personas ante el hecho económico. En términos más recientes, aunque algo anacrónicos hablando de finales del XVI, principios del XVII, se puede aludir al primer capitalismo[7]. El espíritu en capitalismo es, en parte, la necesidad de instituciones (principalmente el estado), ya que sin instituciones no hay sociedad, no hay un cuerpo orgánico en el cual el movimiento es su primer incentivo. Es decir, los individuos (también agentes o empresarios) responden a un entorno enfrentándose a la sociedad estamental.

mercadoEste sistema en construcción requería un esfuerzo del parte de las instituciones establecidas, ya que se genera la creación del monopolio. O sea, un privilegio dado sea por la institución sea por el mercado (los consumadores). En el caso del Conde Duque, siendo la institución, era una clave de negociación para conseguir apoyo a sus proyectos. Su capacidad de gobernar no le bastaba frente de la visión del dinero que distorsiona la perspectiva de lo importante. El dinero se trasforma en la mejor herramienta para llevar a cabo los ideales.


[1] Puntos mencionados en Etreros, “Bibliiografía de sátiras contra el Conde Duque” en, p.173.

[2] Para un estudio más detallado se puede referirse a: A. Domínguez Ortiz (1984), J. H. Elliott (1991), Hamilton (1949), G. Enciso (1986), Colmeiro (1863), J.Boyajian (1983), G. Guerra (2005), Gutiérrez Nieto (1996).

[3] Martín González de Cellorigo es sin duda la fuente esencial tanto para los investigadores mencionados como para los propios arbitristas.

[4] Aparentemente, como en los casos precedentes, los arbitristas, procuradores y ministros reclamaban un tal proyecto o diferentes medidas con este fin. Elliott da el ejemplo del conde de Salazar (presidente del Consejo de Hacienda) que en el 2 de diciembre de 1618, decía la falta de contribución de los reinos de Aragón, Valencia y Cataluña. También el Consejo de Castilla repetía esta llamada la atención en febrero de 1619. Además, Elliott y de la Peña citan a Pedro Fernández de Navarrete de su Conservación de Monarquías refiriéndose a la importancia de la unidad económica. (Elliott y de la Peña, 1978, Tomo I, p.174).

[5] Gutiérrez Nieto, 1996, p.460

[6] Se puede imaginar el precio de un pan valía un día 90 céntimos y una semana después 9 euros, lo que por supuesto creó una situación precaria.

[7] Puntos destacados del libro de Enciso, 2012.

Un punto sobre corrupción y abuso del poder

En una época de gritos contra la corrupción y el abuso del poder, hay que recordar que en primer lugar, muchos de los abusos son reacciones o actuaciones que bajo ciertas circunstancias es el razonamiento de las personas lo que les está permitiendo seguir adelante con la surgida oportunidad. Es decir, es esta línea limítrofe entre lo aceptable por el rango y lo abuso por lo mismo que basta con una buena explicación para cruzarla. Aunque no se trata de la culpa, ni del sentimiento de culpación.

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La costumbre de juzgar tras simples denuncias generó desconfianza en la veracidad y la eficacia del sistema inquisitorial. De tal forma culparon a algunos inquisidores que tras falsas y ridículas denuncias, se aprovecharon para juzgar severamente sin suficientes pruebas solo para devolver un favor, hacerse un deudor o, lo que fue la menuda ocasión, solo hacer lo necesario para recibir el “justo” pago para sus servicios. En un manuscrito del 16 de febrero del año 1646, un anónimo decidió enviar una queja al rey diciendo lo siguiente:

“Habiendo dado V, M. forma en el fuero de la milicia reduciendo su privilegio al lugar, y calidades con que le deben gozar; es de igual conveniencia y necesidad reformar los abusos que se han introducido por los ministros, y oficiales de la Inquisición con pretexto de privilegio, en perjuicio de las ventas reales desconsuelo de los vasallos de V. M. y perturbación de la paz pública. […] Los inquisidores contravienen a ambas leyes, visando de pena espiritual en materia temporal, como lo son los privilegios reales que obtuvieron por gracia de V. M. contra legar de la jurisdicción real, y en causa profana.”[1]

Como se puede notar, los provechos no eran solamente de dinero y de material. Muchas veces se trataba de cuestiones de jurisdicción y poder. Así, para aumentar la influencia y el alcance de su autoridad, el Santo Oficio precipitó con falsas denuncias gastaron el bien público e implantaron miedo. Nos cuenta el autor de este manuscrito:

“Y estos días se ha dado cuenta al Consejo de que un comisario del Santo Oficio hizo prender en Jerez de la Frontera a un carnicero y le multó en diez ducados por decir no le había dado buena carne, y no contentó con esto escribió el caso a la Inquisición de Sevilla, y mandó parecer al carnicero en el Tribunal, con que quedara notado el y su linaje; así se abusa de la Jurisdicción, y se pone por cuenta de la fe antojársele a un comisario que no se le da la carne como el quiere.”[2]

Es difícil decir exactamente hasta qué medida y profundidad se extendió la corrupción de los inquisidores. Tras leer distintos casos, se puede imaginar que eran de una gran escala ya que la cantidad de bienes que se quedaron en manos inquisitoriales era inmensa. De hecho, en ciertos casos se recalca la relación que tiene la continua detención en la mazmorra con el pago de sumos importantes de dinero y beneficios.

Tal forma de “justicia” ha sido implícitamente aceptada por ciertos círculos ya que se extendían los escritos relacionando el poder, el dinero, y el judío (en los casos donde se trataba de ello). Por tanto, si se trata simplemente de quitar el dinero para impedir al mal conquistar el mundo (sin mencionar el pequeño detalle que el mismo se queda con este dinero para “usarlo mejor”), será realmente corrupción del poder o llevar a cabo un buena iniciativa complementaria.


[1] AHN, leg. 7122, número 47.

[2] AHN, leg. 7122, número 48.

Se hace el bien con la libertad‎… económica

“Se hace el bien con la libertad a través de dos modos: el uno, librando de la miseria a los necesitados; el otro, estimulando la virtud.

No hay obra más regia ni más divina que socorrer a los míseros… Y en verdad, los desastres públicos son la propia materia y la mejor ocasión que se puede presentar a un príncipe para ganarse los ánimos y corazones de los suyos; entonces es cuando debe esparcir las semillas de la benevolencia e insertar en los corazones de los súbditos el amor, que luego florecerá y rendirá a largo interés ciento por uno.

La liberalidad no sirve sólo para sacar el pobre de la miseria, sino además para ayudar y estimular la virtud, porque esta clase de benignidad (además de no crear envidia puesto que se practica en personas meritorias) favorece los ingenios, da apoyo a las artes, hace florecer las ciencias y ennoblece la religión, lo que otorga supremo ornamento y esplendor a los Estados, y además vincula todo el pueblo a su príncipe, puesto que los hombres excelentes, en letras o en otra cosa, son casi jefes de la multitud, la cual depende de sus juicios. De donde, quedando éstos obligados al Rey por el favor y beneficio que reciben, obligan consigo a los demás.” (Botero, La razón de Estado, p.107)

Giovanni Botero

Giovanni Botero

Esta cita está tomada de La razón de Estado, obra maestra de Giovanni Botero fechada de 1589. En la obra, Botero redacta 10 capítulos sobre diferentes aspectos políticos dirigidos al príncipe. En esta parte del libro, Botero recuerda que librar la gente de la miseria es una tarea difícil pero puede llevar a un reinado justo y correcto. Por otra parte, Botero no extiende demasiado en el camino que el gobernante príncipe tiene que emprender para llegar a este fin.

El Conde Duque de Olivares fue probablemente un lector de libros de ars gubernandi como el de Botero y como bien se sabe, fue también el gobernante durante gran parte del reinado de Felipe IV. Ejecutando como primer ministro fue completando y llevando a cabo la teoría de Botero, pensó que, lógicamente, para llegar a este fin de libertad, hay que tener tres aspectos que interactuaban entre sí: dinero, unión y control (no necesariamente en este orden). Sin embargo, por haber recibido un reino ya decadente por deudas y derrotas, la tarea se convirtió en una labor interminable. Así que para conseguir su deseo trató de proponer respuestas para cada uno de los aspectos. En cuanto al control, nepotismo y actitud dictatorial respectivamente; en el dinero, cambiar los asentistas genoveses por banqueros portugueses (de origen judeoconverso) con otras maniobras generales; y para la unión, crear la Unión de armas entre todos los territorios imperiales. Pero lo que puede aparecer bien en teoría, puede acabar siendo catastrófico en la práctica.

De tal forma que entre muchas equivocaciones, una conclusión que se puede destacar de las múltiples críticas sobre el valido, y en particular sobre su carácter firme, tiránico casi déspota, es el desenlace entre las habilidades del Gobierno (en G mayúscula) y las necesidades del pueblo. Parece que Olivares se fió demasiado en la imagen pública del rey en cuanto él se preocupaba del reino. Salvo que siendo el rey pasivo, su imagen no dio lo deseado apoyo en los ojos públicos, pero las acciones del valido sí que reflejaban en la vida cotidiana, en particular con la intervención de la poesía satírica contra él:

“El pueblo lastimado gime y llora,
el gobierno se junta cada hora,
los tributos se están como solían,
ya no pueden pagar, si antes podían
los ricos, porque a pobres han llegado,
y los pobres, por serlo: Dios loado”.

“Aire hidrópico, que sorbe
vidas, haciendas, y otoñar,
tu pueblo ruega señor
los hechos de todo el orbe.”

A continuación, en las próximas entradas voy a intentar mantener una línea que sigue la búsqueda del dinero. Primero, los intentos fallados y luego fijando con más atención en el oficio de los asentistas. Sobre los cuales, dice Botero en el quinto punto del libro VII sobre Los empréstitos:

“Pero si los ingresos no bastan para cubrir las necesidades, podrá el príncipe tomar empréstito de los súbditos ricos, sea a interés, lo que, empero, no debe hacerse sino en casos extremos, porque los intereses son la ruina de los Estados; sea sin interés, que no será difícil de practicar si el príncipe mantiene su palabra y paga las deudas a su tiempo, sin causar perjuicio a los acreedores.”

Los banqueros portugueses, potestad económica versus autoridad divina, artículo

universo_simbolico_poderHace poco más de un año hemos celebrado en Pamplona el congreso EL UNIVERSO SIMBÓLICO DEL PODER EN EL SIGLO DE ORO. Presento aquí el artículo, resultado de este trabajo (abstracto en español e inglés):

Este trabajo no es sino un esbozo general sobre la relación tripartita entre la Inquisición, los banqueros portugueses y el gobierno del Conde Duque de Olivares. En el caso de los banqueros portugueses intento establecer un equilibrio entre la necesidad de la continuación de la lucha contra la herejía judeoconversa y la necesidad política de dinero, además de una lucha continua entre la cámara real y la abadía inquisitorial sobre el poder confiscatorio del dinero herético. La principal preocupación alrededor de la política, el dinero y la religión constituyó una fundamental interdependencia entre los grupos dominantes en el siglo XVII. De hecho, la llegada de los banqueros portugueses y los ricos  comerciantes  de origen judeocristiano provocó una perturbación y agitación en la parte de las personas influyentes en el reino. Hubo acusaciones abiertas provenidas de miembros interesados que se dividieron en aquellos que desean una pureza cristiana, los que se motivaron por inmensa riqueza y autoridad y los que estaban ansiosos de ambos. Esto dio lugar a muchos cambios en las necesidades políticas y religiosas, a veces a favor del Conde-Duque de Olivares, la persona quien culpaban la plaga de herejía y la caída del imperio, y a veces a favor de la abadía inquisitorial, motivada tanto por la pureza de la fe y su propia  necesidad  de fondos. Al mencionar precedentes  acontecimientos históricos  y la manifestación literaria de la época en cuestión, el artículo aspira a una mejor comprensión de una alterable y ambiciosa relación.

According to some basic understanding of culture and society, in this article I try to demonstrate a basic interdependence between the most powerful, dominating groups in Spain during the seventeen century: Politic, Money, Religion (not necessarily in this order). The arrival of the Portuguese bankers and rich merchants of a Jewish descendent provoked a disruption and agitation within the influential people in the realm. There were open accusations that were made by many interested parties who were divided into those who desired Christian purity, those who were after wealth and authority and those who were craving for both. Thus, this, sometime conflicted, interest gave way to many shifts in political and religious necessities, at times in favor of count-duke Olivares, the person who was considered to be responsible for the heretic plague and the fall of the Spanish empire, and at time the inquisitorial abbey, motivated by both purity of faith and her proper need for funds. While mentioning precedent historical events and literary manifestation of the period in question, the article aspires to a better understanding of an otherwise complex tripartite intricacy.

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La completa referencia:

Cohen, S. (2012). “Los banqueros portugueses, potestad económica versus autoridad divina”. En Á. Baraibar y M. Insúa (eds.), El universo simbólico del poder en el Siglo de Oro, Nueva York/Pamplona, Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA)/Servicio de Publicaciones Universidad de Navarra, pp. 51-63.