‘Los banqueros y la crisis de la monarquía hispánica de 1640’, de Sanz Ayán, mejor libro de Historia del año

'Los banqueros y la crisis de la monarquía hispánica de 1640'“‘Los banqueros y la crisis de la monarquía hispánica de 1640’, de Carmen Sanz Ayán, ha recibido el Premio Nacional de Historia de España de 2014, que organiza y concede el Ministerio de Educación y Cultura. El galardón dotado con 20.000 euros, reconoce la obra como “una investigación profunda sobre la Hacienda de la monarquía española en el marco de la crisis de 1640, retomando la investigación que había desarrollado Ramón Carande sobre los banqueros de Carlos V”, según el acta del jurado. “La obra representa una diagnosis extraordinaria sobre la problemática económica y social de la España del siglo XVII, con muy sugerentes reflexiones culturales que la autora, gran experta en el teatro español del Siglo de Oro, conoce muy bien”.”

Para seguir leyendo el artículo en El País cultura…

Anuncios

¿La historia se repite? depende a quién preguntamos…

La semana pasada he ido a escuchar un ciclo de conferencias sobre la economía en los países en vía de desarrollo. Un tema repetido en las conferencias ha sido la interacción e interdependencia entre el mundo llamado occidental (países desarrollados) y aquellos. Los participantes han sido hombres y mujeres de diferentes posiciones laborales que tratan del tema (economistas, académicos, teoréticos, de la ONU y creo que algunos políticos o ex político). Primero quiero felicitar a los organizadores de ICS por sus habilidad de juntar personas de alta nivel y consideración en el ámbito tratado. Creo que la diversidad y procedencia de los participantes era un factor clave en el éxito de esta semana (hasta una vídeoconferencia con las Filipinas).

Personalmente, yo he ido porque gran parte de mi tesis está relacionada con la economía, o mejor decir, la situación económica durante la primera mitad del siglo XVII y por tanto, tengo mucha curiosidad (y necesidad) de entender como funciona este esquivo animal. Así que, en los últimos dos años estoy leyendo esporádicamente sobre economía, o mejor dicho, las políticas económicas, ya que dejo a las formulas con letras, números y términos de matemática a los expertos.

Es así que escuchaba en aquella semana de desarrollo a algunos de estos expertos que trabajan in situ e investigan las causas y resultados de la pobreza (o mala economía simplemente). Expertos, cuya función principal es pensar en la razón y efectos de la desdichada situación, deduciendo posibles respuestas.

Sin embargo, quiero destacar un episodio que me ocurrió allí y que me fue un recordatorio de lo que se puede percibir en ciertos momentos como una de las razones principales de aquellos problemas.

El episodio empieza con una charla en la que uno de los investigadores ha hablado de las cadenas del valor global y la necesidad de un cambio en la infraestructura y el medioambiente económico. Es decir, más que modificar los procesos burocráticos (bajar o aumentar tarifas y tasas, aplicar procesos o bien omitir intermediarios que tratan de los bienes), en los peores tiempos resulta más eficaz cambiar los factores principales del sistema económico.

El investigador ha apoyado sus argumentos con cifras impresionantes con diferencia de hasta el 30% entre el simple cambio de tarifas y permisos y el cambio más amplio del medioambiente comercial (a favor de este último por supuesto).

Por mi parte, estaba muy contento aprender estos datos ya que en cierto modo confirmaron lo que había planteado en mi tesis con las acciones del Conde Duque de Olivares. De hecho, al sustituir los banqueros genoveses por los portugueses, renovar la educación de los nobles y aspirar a una unión en los territorios españoles, intentó cambiar el sistema económico desde su fundamento.

No obstante, había un fallo en el plan del gran valido, una perspectiva imprevisible que los economistas suelen omitir, o en lo mejor de los casos, subestimar. Se trata de la reacción de la sociedad. Es decir, un tiempo de adaptación es necesario ipso facto cambiar la infraestructura. Por positivos que sean la acción y el cambio, si está en contra de la corriente social, aumenta la posibilidad de un fallo (obviamente hay más factores no menos importantes pero eso será el tema de otra conversación).

Hasta aquí todo está perfecto. Después de la charla encontré un momento para hablar con el investigador con el fin de escuchar su opinión sobre lo que planteaba. Le saludé, agradeciéndole por su sugestiva presentación y le dije que me interesa mucho porque ha conseguido mostrar como la teoría se refleja en la acción. El hombre se interesó y escuchó con atención, contento de que su charla me podía ayudar. Le comenté el tema del factor social, y me preguntó qué estoy haciendo. Le dije que soy doctorando en la universidad. Me preguntó qué estoy estudiando. No más le contesté, entendí que había hecho un gran error, le dije Filología, que estoy haciendo una tesis sobre un aspecto en el Siglo de Oro. Le seguí diciendo el tema pero ya él no estaba conmigo. Su actitud ha cambiado de repente y me encontré hablando conmigo mismo. Parece que surgió un muro hermético. Puede que ya no le interesaba más (probable) y puede que me categorizó como filólogo y por tanto… quién sabe.

Allí me quedé, esperando a una conversación apasionante sobre las teorías económicas, el comercio, cómo se puede aprender del caso del Conde Duque y aplicarlo a situaciones parecidas hoy en día (y hay más que una). Pero acabé siendo el raro filólogo, el único en una sala de economistas. El filólogo que está perdido… y no para aumentar la interdisciplinariedad…  Dios nos libre.

Y me pregunto siempre, ¿si seguimos tratar cada vez sólo un tema, qué importancia van a tener las soluciones más inteligentes y creativas si luego fallan por no interactuar bien con las otras disciplinas?

Así que ¿la historia se repite? obvio, si seguimos orgullosos con la idea de que lo vivido hoy es completamente nuevo, inédito y somos tan distintos del hombre más allá de… podemos decir 30 años atrás (sin hablar de 100 o más).

Persiguiendo la elusiva crisis… desde la historia- 4 nuevos libros sobre el ‎tema

crisis económicaExiste, aparentemente, una dicotomía ambigua pero interesante que se destaca en comparaciones entre el pasado y el futuro. Una dicotomía que se nota tanto hoy en día como durante la crisis de la primera mitad del siglo XVII (según los escritos que leo para mi investigación). Es la doble perspectiva que el pueblo destaca en cada generación: a. que en su generación viven el mejor momento tecnológico, médico, de apertura, opciones de elegir etc.; y b. que vive lo peor, falta de moral y valores de punto de vista social y desde el de la política, se trata de corrupción, robos, juegos de tronos, de ministros (principales o no) y un largo etc.

A cada generación le parece que vive un auge y una caída que dibujan una parte esencial en nuestra humanidad: la de buscar continuamente un equilibrio. De tal forma, me parece que se puede percibir un mecanismo que en tiempos de bonanza y prosperidad, el hombre se pone un reto de llegar hasta el límite, no por maldad ni por dañar (si puede), sino por naturaleza, de ir más allá, buscar nuevas fronteras, descubrir lo inimaginable. Y entonces es cuando cae, a veces una caída liviana, que deja un rasguño y otras veces una parálisis. Como conclusión de ésta, cada generación igualmente intentamos encontrar respuestas, que sea por la decadencia de valores, el moral que perdió el mundo, y el ministro, seguramente, tiene la culpa, junto con los judeomasónicos que intentan controlar el mundo (ellos o bien los notorios Pinky y Cerebro) y la lista sigue dependiente del nivel de la crisis.

En efecto, son momentos que la proporción parece desaparecer y la perspectiva suele centrarse en razones cuya gravedad aumenta inmensurablemente o disminuye de una conversación o panfleto al otro.

En esta línea de estudiar al pasado para entender mejor el presente, he recibido recientemente una breve lista de cuatro nuevos libros que han salido sobre el tema de la vida (en particular la vida económica) desde el pasado lejano de las múltiples crisis y hasta hoy en día. Por si es de interés, los libros son:

Arias de Saavedra Alías, InmaculadaVida Cotidiana en la España de la Ilustración (Granada: Editorial Universidad de Granada, 2012).

López Díaz, María, ed., Élites y poder en las monarquías ibéricas: del siglo XVII al primer liberalismo (Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, 2013).

Francisco Comín y Mauro Hernández, eds., Crisis económicas en España, 1300-2012. Lecciones de la historia(Madrid: Alianza Editorial, 2013).

Enrique Llopis y Jordi Maluquer de Motes, eds., España en crisis. Las grandes depresiones económicas, 1348-2012 (Barcelona: Ediciones de Pasado y Presente, 2013).

 España en crisis

Lo cierto es que no había mejor momento para análisis profundo de una visión global de crisis. Queda solamente averiguar si se trata de una pista o bien otra excusa.

El Homo historicus ha estado en Francia

Los días 8 y 9 de noviembre de 2012, en Pau, tuvo lugar el Congreso Internacional«Persona y personaje: el Homo historicus y su ‘puesta en discurso(s)’ en el Siglo de Oro (área hispánica)», coorganizado por LRLCC Arc Atlantique-Université de Pau et des Pays de l’Adour y GRISO-Universidad de Navarra.

Las denominaciones personas y personajes, evocadas por el título del coloquio, aluden a la diferencia y confusión entre los dos términos. En la conferencia surgió la cuestión que intenta mostrar un tipo de metodología en cuanto al reconocimiento y el poder de distinción entre los dos tanto por su contexto literario como su contexto histórico. En general, la participación de los distinguidos profesores se giró alrededor del área temática de cuestiones de poder, amor, política, calidad literaria e histórica mediante obras teatrales y literarias particularmente del Siglo de oro. Con los datos mezclados entre hechos reales, intencionalidad del autor y su creatividad, los literatos y los dramaturgos manifestaban su ingenuo para dar a conocer al público. Cada literato evoca su poesis creativa mediante una praxis ideologizada. En el coloquio se podía disfrutar de una variedad de perspectivas tratando diferentes autores, años y tópicos literarios, todos alrededor del tema del Homo historicus y su expresión artística.

Entre muchos aspectos positivos, me parecía que había cierta homogeneidad entre las ponencia, y es la conclusión que, supongo, fue lo que suscitó, quizá, la idea de organizar un congreso tan interesante. Esta homogeneidad se muestra mediante las diferentes perspectivas de la zona confusa sobre el uso de la literatura de la historia y vice versa. Salvo que la interacción entre las dos es constante, la literatura sigue apoyándose en la historia ya influida, por su parte, de la literatura, y la literatura igualmente teñida por la historia.

Lo que se polemiza luego es hasta qué punto leemos, reflexionamos y tratamos historia teniendo o no una relación con la ficción. Una matrioska que para llegar a separar lo verdadero de lo ficticio es necesario descubrir una y otra capa. Salvo el abstracto nunca es fácil tratar y quedamos con comedia histórica con sólo pocos versos de relato histórico, con mitos basados de hechos documentados que polemizan una opinión de su autor y con intención pedagógica que sale de boca de personajes identificadas como personas.

En loas y alabanzas hemos tratado esta hibridez de géneros lo mejor posible. Haciendo un avance, quizá más puntual, con la continua intención para llevarnos hacia mejor entendimiento de los textos. Todo aquello, acompañado con el gusto de volver a ver la bonita ciudad de Pau y los profesores y amigos anfitriones de su Universidad.

Esperamos, entonces, a las actas para leer más minuciosamente las investigaciones tan apasionantes que unifican el personaje histórico y literario entre mito, comedia, poesía y demás escritos varios.

Programa Pau