‘Los banqueros y la crisis de la monarquía hispánica de 1640’, de Sanz Ayán, mejor libro de Historia del año

'Los banqueros y la crisis de la monarquía hispánica de 1640'“‘Los banqueros y la crisis de la monarquía hispánica de 1640’, de Carmen Sanz Ayán, ha recibido el Premio Nacional de Historia de España de 2014, que organiza y concede el Ministerio de Educación y Cultura. El galardón dotado con 20.000 euros, reconoce la obra como “una investigación profunda sobre la Hacienda de la monarquía española en el marco de la crisis de 1640, retomando la investigación que había desarrollado Ramón Carande sobre los banqueros de Carlos V”, según el acta del jurado. “La obra representa una diagnosis extraordinaria sobre la problemática económica y social de la España del siglo XVII, con muy sugerentes reflexiones culturales que la autora, gran experta en el teatro español del Siglo de Oro, conoce muy bien”.”

Para seguir leyendo el artículo en El País cultura…

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Webtv, Maria Soledad Arredondo sobre opúsculos políticos en el siglo XVII

Maria Soledad Arredondo es una de la más importantes especialistas en temas como literatura activista, propaganda española e intrigas políticas expresadas mediantes panfletos, opúsculos y demás escritos. Su último libro publicado es Literatura y propadanda en tiempo de Quevedo:  Guerras y plumas contra Francia, Cataluña y Portugal (IBEROAMERICANA, 2011). Una reseña se encuentra en RILCE, número 29.1, 2013.

En el siguiente vídeo se puede ver su conferencia presentada en el congreso internacional Dire, taire, masquer les origines dans la péninsule ibérique, du Moyen Age au Siècle d’Or, organizado por el grupo de investigación “Littérature Espagnole Médiévale et du Siècle d’Or” (LEMSO) du laboratoire “France méridionale et Espagne : histoire des sociétés du Moyen age à l’époque contemporaine” (FRAMESPA) en colaboración con el departamento de estudios hispánicos y hispano-americanos de la Universidad de Toulouse II-Le Mirail (UTM). Toulouse : UTM, Médiathèque José Cabanis, en 22-24 mars 2010.

La conferencia se titula: Sobre orígenes de opúsculos políticos en el siglo XVII. Textos de encargo, anónimos, y “secretos” : Juan de Palafox y Mendoza.

arredondo

Artículo publicado en actas JISO 2011, Crematística bajo la política olivarista: reproches, sueños y marranos

Hace ya un año y medio que he participado en mi primer encuentro JISO. Fue realmente un gran placer poder escuchar y compartir trabajos que más que investigaciones son parte importante de la nuestra vida en esta fase de doctorado.

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El trabajo que presenté fue un esbozo general que estudié para entender ciertos conceptos de base para mi investigación del segundo capítulo de la tesis, el que trata de los banqueros portugueses y su mal acogida en el territorio español. La verdad es que desde entonces he podido ampliar este conocimiento y añadir y corregir el trabajo publicado, y precisamente para eso aprovecho este blog, presentando resultados de mis investigaciones además de mis opiniones sobre diversos temas.

Y así empieza:

La figura del Conde-Duque de Olivares experimenta una ambigüedad de sentimientos, desde la admiración moderada a la repulsión. En este trabajo no intento descifrar los múltiples prejuicios que velaron y difuminaron la figura del famoso valido, sino estudiar la situación desde una mirada relativamente objetiva.

De hecho, en mi investigación doctoral, una de las cuestiones que surgen es: ¿cómo se puede calificar al Conde-Duque de Olivares frente al prejuicio público y sus torpes artimañas políticas? Sin embargo, no se trata de un análisis psicoterapéutico sobre su compleja personalidad sino, utilizándolo como el núcleo, el punto de partida para varios aspectos de interés que construyeron y constituyeron lo que fue la España decadente de la primera mitad del siglo xvii[1]. En este marco, uno de los aspectos que trato es la relación del privado con los banqueros portugueses.

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Otra parte de mi tesis aborda la escritura crítica y satírica sobre el valido, la situación degenerada de la monarquía y las múltiples opiniones en cuanto a las razones del decaimiento además de los posibles remedios. Así que, en el intento de entender mejor lo escrito, aprovecho para investigar las influencias, causas y razones. Es decir, sin entrar en términos estructuralistas, se puede afirmar que la literatura está relacionada con lo socio-político-económico. Por tanto, en este trabajo propongo analizar la literatura satírica sobre los asentistas portugueses. Dicho estudio evoca cuestiones como ¿por qué gozaban los judíos en general, y los banqueros portugueses en particular, de una fama de usureros y conspiradores? ¿Tiene fundamento real el mal uso de la crematística en manos de judaizantes? Y para terminar, ¿hasta qué punto tuvo la política económica de Olivares un matiz negativo y cuál fue su actitud frente a tales acusaciones?

Para ver el completo artículo en pdf

[1] Para el problema económico y la situación monetaria bajo el mando del Conde Duque ver García Guerra, 2005.

Se hace el bien con la libertad‎… económica

“Se hace el bien con la libertad a través de dos modos: el uno, librando de la miseria a los necesitados; el otro, estimulando la virtud.

No hay obra más regia ni más divina que socorrer a los míseros… Y en verdad, los desastres públicos son la propia materia y la mejor ocasión que se puede presentar a un príncipe para ganarse los ánimos y corazones de los suyos; entonces es cuando debe esparcir las semillas de la benevolencia e insertar en los corazones de los súbditos el amor, que luego florecerá y rendirá a largo interés ciento por uno.

La liberalidad no sirve sólo para sacar el pobre de la miseria, sino además para ayudar y estimular la virtud, porque esta clase de benignidad (además de no crear envidia puesto que se practica en personas meritorias) favorece los ingenios, da apoyo a las artes, hace florecer las ciencias y ennoblece la religión, lo que otorga supremo ornamento y esplendor a los Estados, y además vincula todo el pueblo a su príncipe, puesto que los hombres excelentes, en letras o en otra cosa, son casi jefes de la multitud, la cual depende de sus juicios. De donde, quedando éstos obligados al Rey por el favor y beneficio que reciben, obligan consigo a los demás.” (Botero, La razón de Estado, p.107)

Giovanni Botero

Giovanni Botero

Esta cita está tomada de La razón de Estado, obra maestra de Giovanni Botero fechada de 1589. En la obra, Botero redacta 10 capítulos sobre diferentes aspectos políticos dirigidos al príncipe. En esta parte del libro, Botero recuerda que librar la gente de la miseria es una tarea difícil pero puede llevar a un reinado justo y correcto. Por otra parte, Botero no extiende demasiado en el camino que el gobernante príncipe tiene que emprender para llegar a este fin.

El Conde Duque de Olivares fue probablemente un lector de libros de ars gubernandi como el de Botero y como bien se sabe, fue también el gobernante durante gran parte del reinado de Felipe IV. Ejecutando como primer ministro fue completando y llevando a cabo la teoría de Botero, pensó que, lógicamente, para llegar a este fin de libertad, hay que tener tres aspectos que interactuaban entre sí: dinero, unión y control (no necesariamente en este orden). Sin embargo, por haber recibido un reino ya decadente por deudas y derrotas, la tarea se convirtió en una labor interminable. Así que para conseguir su deseo trató de proponer respuestas para cada uno de los aspectos. En cuanto al control, nepotismo y actitud dictatorial respectivamente; en el dinero, cambiar los asentistas genoveses por banqueros portugueses (de origen judeoconverso) con otras maniobras generales; y para la unión, crear la Unión de armas entre todos los territorios imperiales. Pero lo que puede aparecer bien en teoría, puede acabar siendo catastrófico en la práctica.

De tal forma que entre muchas equivocaciones, una conclusión que se puede destacar de las múltiples críticas sobre el valido, y en particular sobre su carácter firme, tiránico casi déspota, es el desenlace entre las habilidades del Gobierno (en G mayúscula) y las necesidades del pueblo. Parece que Olivares se fió demasiado en la imagen pública del rey en cuanto él se preocupaba del reino. Salvo que siendo el rey pasivo, su imagen no dio lo deseado apoyo en los ojos públicos, pero las acciones del valido sí que reflejaban en la vida cotidiana, en particular con la intervención de la poesía satírica contra él:

“El pueblo lastimado gime y llora,
el gobierno se junta cada hora,
los tributos se están como solían,
ya no pueden pagar, si antes podían
los ricos, porque a pobres han llegado,
y los pobres, por serlo: Dios loado”.

“Aire hidrópico, que sorbe
vidas, haciendas, y otoñar,
tu pueblo ruega señor
los hechos de todo el orbe.”

A continuación, en las próximas entradas voy a intentar mantener una línea que sigue la búsqueda del dinero. Primero, los intentos fallados y luego fijando con más atención en el oficio de los asentistas. Sobre los cuales, dice Botero en el quinto punto del libro VII sobre Los empréstitos:

“Pero si los ingresos no bastan para cubrir las necesidades, podrá el príncipe tomar empréstito de los súbditos ricos, sea a interés, lo que, empero, no debe hacerse sino en casos extremos, porque los intereses son la ruina de los Estados; sea sin interés, que no será difícil de practicar si el príncipe mantiene su palabra y paga las deudas a su tiempo, sin causar perjuicio a los acreedores.”

Mem, difusión digitalizada de un saber divulgativo

En el marco de la difusión de información, de la distribución eficaz e interesante de la materia aprendida y laboriosa investigación, he decidido añadir este nuevo aspecto a mi blog. Se trata de una nueva (y divertida) corriente que relaciona imagen con texto. Ahora bien, cuando digo texto, estoy hablando de un texto breve, a veces simple, otras enigmático, pero siempre con la intención de generar una reflexión.

Se trata de lo que llamamos hoy en día un mem, que además de ser el nombre de la letra מ en hebreo y la pronunciación de ‘mismo’ en francés es también un neologismo conocido y usado (sobre todo en ciertos ámbitos académicos modernos de Ciencias Sociales). Mem es la información cultural rápidamente transmisible de un individuo a otro.

Los mems tienen múltiples facetas y variantes. Lo que voy a imitar es, como ya he mencionado, el mem que intenta enfocar y relacionar la imagen con una frase grabada en ella. Esta forma existe ya desde hace siglos, pero lo distinto es que en aquel entonces no había Facebook y Twitter ni, por supuesto, el blog, herramientas que pueden trasmitir y difundir información a máxima velocidad. Un ejemplo reciente lo encontramos en Danielle Henderson, una estudiante y profesor asistente en la Universidad de Wisconsin en Gender and Women’s Studies. Mediante fotos de un actor famoso y frases de su investigación llegó en breve tiempo a millones de pantallas en el mundo entero[1].

Pues sin más dilación, lo arriba presentado es mi primer mem (que, después de tantas palabras de introducción, tiene el riesgo de perder su intencionalidad y aparecer flojo y sin ningún interés, pero hay que empezar con algo). De todas formas, espero que hable por sí mismo.
Pero si no, la frase (sin el ‘querido Conde Duque’ sin duda) evoca uno de los principios más importantes del libro Razón de estado de Giovanni Botero (publicado en 1589). Una referencia importante para el Conde Duque en su arte de gobernar, aunque la manera en la cual el gran valido lo entendió y aplicó está abierta a interpretaciones.


[1] En su caso, no entro en el contenido, sino que enfatizo la manera elegida de difusión digitalizada.

Reflexiones y trabajos críticos recientes sobre la figura de Olivares (y algo más)

El Conde Duque de Olivares no tuvo muchos momentos gloriosos de respeto y admiración. Sin embargo, su constante e incansable trabajo dio algunos resultados que hicieron olvidar momentáneamente el odio general y llegaron a ser consideradas verdaderas hazañas. Por ejemplo, sus triunfos militares en Génova y Cádiz y además de varias victorias marítimas contra los holandeses, la política de Olivares se mostró especialmente hábil en una ciudad a casi 3000 kilómetros de Madrid. En 1625, bajo el mando de Ambrosio Spínola, cayó en manos españolas la ciudad de Breda, puerta marítima principal a los Países Bajos. Este hecho le va a significar la definitiva admiración de su rey, el joven Felipe IV. De hecho, nueve años más tarde, el rey mostró su respeto a su especial ministro permitiendo que el pintor real, Diego de Velázquez, lo representara en un motivo pictórico reservado a reyes y emperadores. Una apoteosis de poder y autoridad.

En el retrato ecuestre del Conde-Duque, el ministro aparece representado con los símbolos de poder, elementos que engloban sus diferentes funciones, como por ejemplo: Corcel de paradas ceremoniales, el cetro de mando (también puede llamarse bastón o bengala, según quién interprete). El símbolo del poder en la mano derecha tiene una doble función: como bastón en que apoyarse y como instrumento de castigo. En la mano izquierda, el valido está tomando las riendas del gobierno, metafóricamente hablando. Tal posición muestra una gran capacidad de llevar adelante y manejar su propio pueblo al mismo tiempo de castigar al enemigo. El caballo está en corveta regia, dinámico y preparado a lanzarse adelante. Si el espectador se fija más allá en el horizonte en la dirección del caballo se puede notar algo en forma de nubes de humo, resultado de un gran incendio. Tal escena puede ser una alusión a la gran victoria de los españoles sobre la ciudad de Breda nueve años antes (1625), un marco prestigioso en la vida del gran valido.

Otro punto curioso es la interacción con el cuadro de Felipe IV: se sugiere que Velázquez realizó los dos retratos ecuestres (de Olivares y el rey) pensando en los dos colgados uno al lado del otro de tal manera que uno parecía el reflejo del otro. La única distinción es que el rey está representado en una posición más erguida y digna un poco más alto que su favorito. Aunque el retrato de Felipe IV se colgó haciendo pareja con el de Isabel de Borbón en una de las paredes del salón de Reinos (el retrato de Olivares nunca apareció en la famosa sala), lugar reservado a la familia real, pintarlo ecuestre quizá refleje que el rey lo relacionaba como parte de ella.

Los elementos casi idénticos que aparecen en los dos cuadros pueden afirmar tal sugerencia. Como por ejemplo el árbol erecto detrás de su figura (aunque en el cuadro del rey aparece más floreciente y verde comparado con la escasez económica de hojas en el árbol de Olivares); el hecho de estar con el caballo en corveta en lo alto de una colina, un lugar muy estratégico mostrando sus capacidades militares; y quizá el elemento más curioso, la roca en la parte izquierda baja en los dos retratos. Una roca con un papel o pañuelo blanco puesto sobre ella. De hecho, en el retrato del rey parece que los números “248” están escritos sobre ella (gracias a Gemma Cobo, bella becaria en el prestigioso prado, ahora sé que ésto no es más que el número de uno de los inventarios de Palacio).

El exquisito trabajo de Velázquez da mayor viveza al cuadro y alto grado de verismo. Ha conseguido un equilibrio majestuoso de dinámica y firmeza. Dinámica necesaria para la batalla y la firmeza decisiva de un general, señor de la guerra.

Sin embargo, con los años han aparecido más interpretaciones. Una de las más ácidas es del crítico J. Mota (2011) en la cual, el investigador insiste de un lado de la grandeza de la figura del valido y del otro le maldice. Mota destaca en su análisis el hecho de que el Conde Duque fue una posible causa y agravamiento de la crisis económica y que era muy distante del pueblo, guardándose lejano y con una actitud soberbia y desigual. Mota sigue con su propia interpretación del cuadro famoso incitando que la causa de la posición en corveta del caballo era por el peso del ministro. Además, insiste en que el animal acabó siendo un caballo percherón arrastrando toros muertos de la arena. No obstante, la crítica más feroz sobre el valido es sobre su vestimenta, cuando repara en que lleva “zapatos de muñeca”.

 

Shai Cohen

* Gracias a José Mota y a Olivares por su amable participación.
* Mis sinceros agradecimientos a Joaquín (el chapetón) y a la bloguera más talentosa Davinia (Cantando finezas...)
* Un comentario sobre Velázquez y algunos de sus obras ve entrada de Alejandro Loeza:

El valido en el vientre de la ballena

El final de la primera mitad del siglo XVII fue un final decisivo para el entendimiento de la filosofía política. Fue un tiempo de trastornos de todo tipo: políticos, económicos, bélicos y por supuesto, lo que está, y siempre será, afectado por aquello, social. Gran parte de los avances que a partir de estos momentos se iban integrando en los conceptos estatales y monárquicos fueron a partir de conclusiones sabiamente destacadas de conductas y mentalidades de estadistas fallados. Tal reconocimiento y trabajo de trasmisión podemos atribuir a la parte más palpable de la polifacética cultura en aquellos momentos, o sea, a los literatos. Más precisamente, tanto bajo la monarquía española como en los otros países europeos el sistema del valido empezó a cambiar. El Conde-Duque de Olivares, valido del rey Felipe IV, se retiró en 1643; un año antes, el cardenal Richelieu, secretario de Estado falleció y fue restituido por el cardenal Mazarino; En Gran Bretaña George Villiers, más conocido como el duque de Buckingham sustituyó el gran favorito de la reina Isabel, Robert Cecil. Tales nombres que desde entonces hasta hoy protagonizan los libros, tanto históricos como de ficción, son de referencia, justificada o no, para el abuso del poder.

No se puede negar (y de hecho, últimamente nadie intenta) la relación entre el comportamiento de los distinguidos y capaces hombres arriba mencionados y el estallo de literatura activista proviniendo del pueblo hacia los poderosos (en vez de la clase alta, la dominante, hacia el pueblo, como fue la costumbre durante muchos siglos). Una literatura que tiene raíces durante el siglo XVI pero alcanza un auge muy visible e incontestable en el siglo XVII. En España, surgió una tradición de poemas satíricos, panfletos y libelos insultantes, memoriales elaborados y tratados conclusivos acerca de la conducta de la autoridad. Literatura parecida apareció en las vecinas monarquías. De hecho, se puede fijar en varios textos que además, siguen impactando y contribuyendo a la filosofía política incluso hasta hoy en día.

Uno de dichos textos es la obra maestra de Thomas Hobbes, titulada Leviatán. El propio título alude al sujeto animado del libro, la figura política, la autoría en el mando del poder ya que el libro se trata de la visión de un consejero de Estado. Leviatán en hebreo significa ballena[3], el animal más grande recorriendo los mares de nuestro planeta.

Ahora bien, por ser hijo de un vicario eclesiástico Hobbes fue educado en la Biblia y de hecho acabó ser un creyente. Por tanto, en mucho de sus escritos relacionó su filosofía con la creencia en Dios. En este caso, la historia bíblica, como sabemos, cuenta lo ocurrido al profeta Jonás en el vientre de la ballena, O sea, el hombre quien fue consumido, engullido por la ballena. Este impresionante mamnífero, según Hobbes, es la Commonwealth, el Estado, la República (“ese gran Leviatán que llamamos República, o Estado, en latín Civitas”[1]). La alusión a la ballena puede referirse a dos distintas razones que en algún modo se completan: La primera es según las representaciones iconográficas, la boca de la ballena como la puerta al infierno. De tal forma, el hombre tragado por la ballena, metafóricamente entrando en la política, está condenado para siempre. La segunda alusión posible y más optimista es que la ballena en Jonás fue enviada por la bondad y la gracia de Dios como mensaje de salvación, o sea, para salvar al hombre. De está forma, Hobbes alude a que su obra maestra y los consejos ayudarán a los tienen las riendas del poder mejorar su conducta y decisiones que formas el mundo.

Otra metáfora, quizá desde un punto de vista más contemporáneo, es la más natural (Hobbes también refiere mucho a la naturaleza y su poder en la vida del hombre). Una ballena es grande y poderosa pero a pesar de sus calidades potentes de dominio y supremacía, es un animal muy social. Una ballena se encuentra en soledad muy raras veces, principalmente, cuando estando enferma y a punto de morir. De hecho, en una ballena funcionan ciertos aspectos cerebrales similares a los de un hombre, especialmente los que crean la conducta social en cuando a la emoción, juicio etc. Además, tomando en cuenta de que una ballena fue hace millones de años un animal terrestre[2]. Por supuesto no se trata de información sabida por el gran político pero sí que era muy astuto en aplicar esta palabra que corresponde tanto a su obra escrita.


[1] Hobbes, 1999; p.13. la Introducción. Sigue diciendo: “que no es otra cosa que un hombre artificial.”

[2] Tiene una cadera que muestra que antes caminaba en tierra firme y era algo similar a un elefante enorme. http://www.solociencia.com/arqueologia/08102901.htm.

[3] Por manera que se entiende ser el mayor pez de cuantos cría el mar, y ser el mesmo que los hebreos llaman leviatan; vide Genebrardum, psalmo 103, a donde la Vulgata vuelve «Draco, iste, quem formasti ad illudendum et omnia a te spectant ut des illis escam in tempore». Dragones se llaman los peces grandes, y en particular la ballena, que en el mesmo lugar el hebreo y el caldeo tienen leviatán.