Entre la Wurst y el pintor Ribera, una mujer barbuda

Conchita Wurst - Life Ball 2013En honor de la emocionada ganadora de la Eurovision 2014, la señorita Wurst* dedico esta página tomada del libro El arte de hablar callado (escrito por la casi doctora Ana Zúñiga y el quasi doctor yo). Aunque haya mucha diferencia entre las dos señoras barbudas, algunas personas la miran con el mismo efecto. Que sea un drag queen homosexual o una mujer con tumor Gonadal sex cord-stromal (desconozco la traducción española), son personas con sueños, deseos y sobre todo una historia (difícil, me imagino). Así que mejor si fijamos en lo que hay dentro y menos en la decoración física (por elección o por nacimiento) y aceptamos a nuestros próximos con honestidad y paz**.

Así va en el libro:

La protección civil de los incapacitados o los que sufrían deformidades no existía en la sociedad del Siglo de Oro. De hecho, los Freak show (traducido del inglés como espectáculo de fenómenos) eran centro de atención y burla para las personas consideradas normales y corrientes.

Sin entrar en los estudios filosóficos sobre la perspectiva del «otro» (Levinás, Foucault etc.), es interesante reflexionar sobre nuestro modo, entre rechazo y fascinación, de captar la malformación. Este fenómeno era más popular en los circos, pero más tarde, la misma idea se comercializó. Así se edificaron los zoológicos humanos, el teatro de variedades (vaudeville) y el freak show. La gente de la calle pagaba dinero para auto-provocar la fascinación por ver rarezas y personas amorfas (mujer barbuda, patizambos…), sintiendo una atracción y rechazo simultáneamente. De tal forma levantaron en muchas ferias carpas con demostraciones de los deformes.

La mujer barbuda es un cuadro pintado por el artista español José de Ribera en 1631. Ribera pasó largo tiempo de su vida en Nápoles, donde vio en dos ocasiones a esta mujer, identificada, según el grabado en la roca que aparece a la derecha, como la señora Magdalena Ventura. Tan hirsuto pelaje en la señora Magdalena probablemente fue el resultado de lo que hoy se conoce como androblastoma. Sin embargo, por la forma del pecho y la edad de la mujer (52 años en el momento de la pintura) parece que Ribera eligió exacerbar la realidad (representando un bebé mamando), procurando mostrar así la naturaleza femenina de Magdalena, a pesar de su barba, y logrando un mayor impacto en el espectador.

La mujer barbuda2*Para los que todavía no han entendido el juego de su nombre, Wurst en alemán es salchicha. En cuanto a Conchita, pues pregunten al argentino!

** Como bien ha dicho Spinoza: mejor encender tu pequeña vela que maldecir las tinieblas!

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El arte de hablar callando, nuevo libro de Shai Cohen y Ana Zúñiga

El arte de hablar callando

El arte de hablar callando

Acaba de publicarse como parte de una colección de publicaciones digitales de GRISO el libro El arte de hablar callando, El meme: transmisor de conceptos del Siglo de Oro de Shai Cohen y Ana Zúñiga, doctorandos de GRISO-Universidad de Navarra. Este libro es una conversación entre la palabra y la imagen, tratando los múltiples conceptos del mundo áureo español.

El arte de hablar callando es un libro donde la imagen y la palabra interaccionan y comunican entre sí para pasar un mensaje al lector-espectador. De hecho, la imagen ha sido un vehículo de expresión y representación de la realidad en el devenir de los tiempos. Es, por tanto, un elemento cotidiano, inherente a la cultura humana, en la misma medida que lo es la escritura.

Teniendo en cuenta, pues, todos estos factores, dentro del marco de difusión, distribución y divulgación de materias de diferentes disciplinas humanísticas, surge un nuevo concepto que procura suscitar la reflexión desde una propuesta estética. Se trata de una nueva corriente de propagación de ideas que relaciona una imagen con un texto breve, simple y en ocasiones también enigmático, cuyo objetivo es generar una reflexión encaminada hacia la asimilación, comprensión y entendimiento de una determinada realidad. Esta nueva noción divulgativa se denomina meme.

Así, el meme, luciendo mediante el arte visual y el arte literario resalta y alaba las corrientes artísticas en la pintura y nuevas formas de expresión literaria de los siglos XVI y XVII. A través de este interesante medio de difusión desarrollamos y revelamos perspectivas áureas de una forma moderna, divertida e instruida.

Para bajar El arte de hablar callando en formato pdf

Para acceder al libro en la web de la editorial

Viernes Santo en Castilla, Darío de Regoyos; tradición y modernidad

Esta entrada es un trabajo de análisis pictórico que presenté en 2008 (por tanto algo más larga de lo habitual). Fue un trabajo especialmente grato por el afán que tengo al arte y sobre todo por lo profundo que es el cuadro tratado y su significación: el diálogo en España, primordial y vigente hasta hoy en día, entre la tradición y la modernidad.

En el libro, escrito en colaboración por Darío de Regoyos y Emile Verhaeren, titulado “España Negra” (publicación 1898) dice Verhaeren “Es necesario llevar gafas de vidrio color rosa en los ojos para ver España con tonos alegres.” Podemos decir que esta cita es la conclusión de un largo viaje que hicieron los autores por España (especialmente en la España septentrional). Regoyos mismo afirmaba describiendo una de las escenas vistas en el viaje:

para terminar esta visión tétrica citaré una procesión que vi en Rioja, donde hay una cofradía de disciplinantes que se azota cruelmente, hasta correr la sangre, hiriéndose la piel con vidrios rotos. En pleno siglo XIX, casi en el XX, sucede esto delante de un Nazareno el Viernes Santo en San Vicente de la Sonsierra, cerca de Haro, donde se transporta uno a la Edad Media, aunque por otro lado tengan luz eléctrica y se vean desde allí los trenes modernos pasar diariamente por la estación de Briones a dos pasos de distancia.”

Podemos sugerir que aquella escena que tanto estremeció a Regoyos le dio la inspiración de varios cuadros, entre los cuales incluimos: Viernes Santo en Castilla, pintado en 1904, 16 años después del dicho viaje.

De hecho, el viaje era para Regoyos la manera más productiva tanto para la vida como para la pintura. Dándose cuenta de la importancia del tren como transporte principal, el artista viajó casi por toda España (Andalucía, Burgos, Toledo, País Vasco, Barcelona, Valencia y más), a Francia y a otros países europeos entre los cuales destacamos Bélgica, donde participó en la fundación de varios círculos artísticos como les XX y l’Essor. Fue allí donde evolucionó del naturalismo a la corriente pre-simbolista. Al mismo tiempo y de manera general, empezó, sobretodo en España, un rechazo del realismo hacia un movimiento de índole impresionista.

REGOYOS

REGOYOS

¿Quién era aquel pintor Darío de Regoyos? Retomando las palabras del pintor Gustavo Cochet: “es el poeta sensible y su pintura, exenta de toda literatura, es la expresión pura de la verdadera alma en su íntima y profunda realidad”. Regoyos fue uno de los más grandes reproductores pintorescos del final del s. XIX, principio del s. XX. Hijo de un arquitecto e ingeniero madrileño, nació en Asturias y siempre tenía un gran afán a lo moderno, de modo que encontramos a menudo la temática ferroviaria en sus obras (aparece en una veintena de sus obras). Añadimos al tren el viaducto, una construcción excepcionalmente favorable al pincel de Regoyos, tanto por su tamaño y estructura como por las posibilidades que abre, sobrepasando los obstáculos naturales. O bien, desde la perspectiva estilística, lo vemos como un elemento verosímil al puente en la corriente impresionista, un sujeto inspirado por la pintura japonesa.

Sin embargo no se trata aquí de alabar la magnificencia de las innovaciones romanas ni ingleses sino de un aspecto evidente, a veces polémico en la España decimonónica. Un hecho de trascendental importancia bastante difícil de cualificar por la existencia de diferentes puntos de vista. Es la referencia a la transición, a veces oposición entre 2 corrientes canónicas: la tradición y la modernización.

Por su parte, Regoyos evolucionó del naturalismo al pre-simbolismo, luego al impresionismo y finalmente hacia el puntillismo. Estas técnicas las utilizó según la situación y escena que quería pintar. En efecto, nunca sintió la necesidad de seguir tal o cual método y sobretodo no era un pintor de estudio.

Viernes Santo en Castilla, Darío de Regoyos 1904 óleo sobre lienzo

Viernes Santo en Castilla, Darío de Regoyos 1904 óleo sobre lienzo

En el cuadro se ve una escena situada en los yermos campos castellanos, una escena que parece ser mirada por un espectador. Podemos dividir el cuadro en 2 planos separados por el viaducto. En el primer plano notamos 2 bloques con un color preponderante, el color ocre. Entre éstos se ve pasar, en un camino sin pavimentar, a la cofradía de religiosos. La parte de atrás de una procesión de monjes, entre los cuales, tres llevan cirios en la mano derecha, otros más adelante, llevan la estatua de la Virgen María coronada con lo que parece una coronilla de flores. En el segundo plano vemos un tren, adelantando del lado izquierdo hacia el derecho, pasando el puente, cruzando estos bloques. En el tren distinguimos la locomotora de vapor llevando atrás lo que parece ser un vagón de tercera clase (o vagón de cargo) y 2 más de pasajeros. Parece importante recalcar la luz enfrente de la locomotora ya que nos indica la posibilidad de que el tren vaya a entrar en un túnel. El túnel es la representación de otros aspectos pintorescos, más específicamente en algunos de los cuadros regoyescos. Frente a los cuales podemos sugerir 2 posibilidades: primero que el paso del tren en un túnel remite a la entrada de la modernidad en el seno español, o sea, dentro de la sociedad española. La otra sugestión viene más bien antitéticamente a la primera y es de la desaparición de la modernidad dentro del mundo rural español, ésta segunda interpretación viene de la literatura, donde el pasaje en el túnel casi siempre lleva a la desaparición de uno o más personajes. Todavía enfrente de la locomotora percibimos el color rojo sobre el parachoques delantero, lo que quizá pueda sugerir al color que remite al mundo obrero, o sea a la industria. Salir del tren vemos el humo que va hacia atrás hasta disolverse en un cielo de día de color azul claro. Un cielo español típico que abre la posibilidad de juego luminoso.

Para presentar este cuadro podríamos primero mencionar que lo que nos atrae la mirada in media res es el contraste cromático entre la luz, los colores ocres, luminosos y el negro de la cofradía y del tren. Este contraste que pone de relieve de un lado a los disciplinantes pasando debajo del puente y de otro lado, el tren encima del puente. Notamos, mientras tanto, que están en movimiento que sigue el recurrido normal del espectador occidental, o sea, de la izquierda a la derecha.

¿Entonces qué quería decir el pintor sobre estas dos imágenes?:

La cofradía de los religiosos alude al hecho de que se trata de Viernes Santo lo que viene confirmado por el título. Viernes Santo es el día de la pasión y de la muerte del Señor. De hecho, un ayuno pascual como signo exterior de su participación en su sacrificio, es decir, hay que mostrar el sufrimiento para arrepentirse. Todavía en el título, esta procesión del Viernes Santo ocurre en Castilla, lo que remite al símbolo de la unidad española, o diciéndolo de otro modo como Regoyos y otros intelectuales en aquella época (Antonio Machado, José Ortega y Gasset, Unamuno etc.) hacen referencia a la base rural española, no sólo por el pasado glorioso sino por el incomparable paisaje. Esto y la presencia de los monjes nos hacen una referencia tácita a lo que Unamuno llamó la Intrahistoria.

El otro tema importante en el cuadro es el tren. Por ello, cabe destacar que Regoyos (1857-1913) vivió en la época de plena evolución, desarrollo en cuanto a la industria, el transporte etc. Regoyos mostró en varios cuadros su afán al tren. El ferrocarril, como fuente extraordinaria de progreso y comunicación, tenía por fuerza que ejercer una gran atracción para una mentalidad abierta y nómada como la de pintor. El tren simboliza hacer un viaje hacia el optimismo según el artista como vemos en algunos de sus cuadros (entre los más famosos destacamos “el túnel de Pancorbo”, “Viaducto de Ormaiz-tegui”).

Así que probablemente este pintor apasionado y entusiasmado nos muestra aquí un cuadro de que se destacan 2 grandes elementos antitéticos al final del s. XIX, principio del XX que son los íconos de la tradición (representada por la cofradía) y de la modernidad (representada por el tren). La igualdad de los tamaños del tren y de la cofradía crea un equilibrio, una distribución de los cuerpos dentro del espacio de manera que conformen una armonía de conjunto. Esquemáticamente, mientras el tren es cuadrado, los monjes en sus sotanas son redondos, algo óvalo. Con el contraste de las formas y el manejo de las líneas. Regoyos nos muestra que son diferentes.

Cabe insistir en las dos líneas oblicuas que cruzan el cuadro sin llegar a encontrarse nunca. Por lo tanto, de forma simbólica la  primera línea es la de la cofradía, los religiosos que caminan, se alejan de nuestra perspectiva hasta desaparecer detrás de la colina (el uso de la palabra desaparecer viene ilustrado por la imagen de la Virgen que casi se disuelve en los colores del lateral). La otra es la del tren que cruza el viaducto con velocidad y del cual vemos la parte de adelante, como cruzando nuestra mirada. Las 2 líneas se cruzan en el centro del cuadro con mucho espacio entre ellas, de algún modo el tren sobrepasa la procesión. Es decir, en un sentido simbólico se cruzan la modernidad y la tradición con mucha distancia entre ellas lo que, se supone, apoya al sentimiento de supremacía de la modernidad sobre la religión.

Será interesante estudiar el estilo, la técnica usada por el pintor asturiano que capta los efectos lumínicos con el tratamiento cromático de ocres en está versión española del impresionismo. Sin embargo, es importante subrayar que aquella técnica se diferencia del luminismo sorollista, tan de moda en esos momentos. El mismo Regoyos decía sobre este tema de pintar aquellos yermos: “para pintar este país hay que tener un poco de azul y blanco, y sobre todo una gran cantidad de ese tono café ó lait… un ocre sucio pero algo asalmonado”. Todavía con el tratamiento cromático y el estilo, bien se ve que, en efecto, la sombra no existe en este cuadro lo que remite al rechazo del pintor de los suaves matices que crean el juego de la sombra y la luz, el claroscuro. A la ausencia de la sombra se puede añadir el hecho de que los monjes teñidos en una manera borrosa, igual que el tren, así que podemos reconocer su aspecto general pero no existen detalles de personificación. Sin embargo, sí que existen matices de esperanza, como por ejemplo la búsqueda de la eternidad (de la España eterna) mediante el color azul del cielo, muy común en esta España antipintoresca (al contrario del verde europeo).

Regoyos fue criticado a lo largo de toda su carrera, principalmente porque su pintura engendra reacciones negativas, entre las cuales, el miedo de la gente. Un miedo que existe en todas las personas pero al cual los españoles fueron especialmente sensibles tanto por la pérdida de las últimas colonias como por los problemas internos del país. Un miedo de mirar hacia sí-mismo, miedo que consiste en auto criticar.

Para terminar sólo diría que Regoyos consiguió mostrar una de las polémicas más tratadas en aquella época. A través de su conocimiento de varios estilos y su nómada y abierta mente, él nos da una imagen del abismo temporal, del cambio de mentalidad, de auto reflexión como individuo y al mismo tiempo como una identidad nacional. Una creación artística optimista que igual que Regoyos el viajero, el tren está siempre en movimiento. Este espíritu de la modernización, de la regeneración que existía en España. el cruce entre el siglo XIX, un mundo de la tradición, el mundo de ayer y el siglo XX, el mundo de la industrialización, del movimiento, de la apertura mental, el mundo del mañana. Acompañamos al perspicaz pintor en su intento de dar una nueva perspectiva para alcanzar la objetividad. Suscitando en ello una nueva mirada sobre España, un poco triste, algo dramática. Aun podemos decir que es de la tristeza y no de la alegría que salen los grandes éxitos del arte. Tristeza, sobre la cual comentaba Regoyos: “por lo mismo que es triste España es hermosa”.

Barroco, pintura y mentalidad

He encontrado un slide ppt estético y educativo sobre el barroco español que puede interesar a los amantes de la pintura de la época. La presentación está hecha por  quien nos propone las características naturales de este arte.

En el barroco, como sabemos, se destaca la característica principal: el trampantojo, o sea, el juego de perspectivas que lleva al espectador a interactuar con la imagen y con la intención del pintor. En el arte románico y gótico y en general en la pintura eclesiástica la interacción estriba en la disposición de los cuerpos y miradas sobre el lienzo para llevar el ojo del espectador al centro importante (muchas veces mediante la disposición del brazo o la pierna, o bien a través de la dirección de la mirada de las figuras, etc.). n el mundo contrarreformista se nota la búsqueda de un significado y una esencia. Así es como nacen los conocidos tópicos barrocos, que no solamente se reflejan en la literatura, sino que se difunden por las artes plásticas. Junto a tópicos como la vanitas, el momento mori, el trampantojo o el desengaño, entre otros, también surge la representación artística de conceptos latinos como tempus fugit, la vida como sueño, etc. Muchos de los tópicos se veían en el juego de apariencias y el desengaño con diferentes niveles y metaniveles del espectador-pintor. Es la exaltación del antropocentrismo mediante la búsqueda de lo original e inteligente para el deleite del autor, unido al dinamismo, al movimiento mediante el sugerente pincel que se extiende por todo el lienzo.  Lo interesante en el Barroco es el desarrollo de diferentes tendencias caracterizadas por técnicas y composiciones distintas; ya no se trata del monopolismo de una tendencia unificada para crear la homogeneización de un mensaje, sino el lugar para la expresión individual (según la ubicación geográfica), dejando libre la creatividad y el talento particular.

Algunos famosos ejemplos son Diego de Velázquez, cuyas obras propuestas en los memes pertenecen a esta corriente. Entre ellas, pueden destacarse, por ejemplo,  Las meninas, Luis de Góngora y Las Hilanderas. Asimismo, se integran en este estilo pictórico las obras presentes en el libro de Peter Paul Rubens (Las tres Gracias); Carlos I de Inglaterra, de Anton Van Dyck, y pinturas de Rembrant van Rijn, entre otros.

El siguiente ppt trata más del punto de vista de la pintura:

Images and mems: considerations in a soci(ologic)al view, Ambrogia Cereda

As soon as I realize that my recent acquaintance, Dr. Ambrogia Cereda, is on the verge of an important research that bridges the study of images with social studies, I implored her for an opinion on my recent mem project. This is what she kindly replied:

Pictures overwhelm our society and the understanding the role of images is an enigma, which has fascinated many classic and contemporary social observers. But: What are images today? What do they derive their strength from?

In his book, The Contemplation of the World (1997), controversial French sociologist Michel Maffesoli reconsiders this issue in the context of our contemporary systems of representation and shows the contribution of images in fostering the typically postmodern process of re-enchantment of the world. In his perspective images operate as living tools, they have the power to relate people to each other and to encompass all of them by means of a sense of sacred. This special quality acknowledged to images is derived by their social role, as still they can offer traditional displays deemed as necessary for the community during late modern rituals and moments of effervescence (i.e. concerts, national and international sport events, or natural catastrophes), along with emotions, sentiments and symbols.

Drawing on the legacy of Durkheim and Moscovici, Maffesoli seems to reaffirm the importance of the idea a society produces of itself: such a symbolic self-portrait constitutes an influential variable of the community way of life. Along with the material artifacts they create, and the material conditions on which they are constituted into a group within a territory, the members of society recognize themselves as such thanks to the aggregating elements of images and rituals. The importance of social representations is not due to their visualizing potential but proceeds mainly from the fact that they have a concrete impact on social life they organize (ordinary and special) time and the way in which people get in touch and communicate about a common fact. The fundamental function of images is that of being relative, so establishing relations between elements, may they be a men and the divine, or an individual to another, or mankind to the environment: “what we would call the iconic function has no validity in itself, but is essentially an evocation, or rather a support for other things: the relation to God, to others, to nature” (Maffesoli, 1997: 72).

The image, the phenomenon, the appearance, all belong to those things that while not having a precise purpose or an “instrumental rationality”, or perhaps because they have neither one nor the other are in a position to express that “hyperrationality, […] and which seems more pertinent for describing the real or the “hyperreal” that agitates social life” (idem).

If images can do even more than merely suggesting attitudes towards reality, and can live a life of their own, it’s because they are the result of a “synthesis sui generis” through which a world between the material and the immaterial dimension is built.

Such an outstanding capability is related to the possibility of exponential reproduction in a way that they can give life to new forms of experience. Images thus create a second or parallel dimension, a “hyperreality”,[1] mainly thanks to the technological contribution of new and traditional media. As a typically late modern phenomenon, the proliferation of images has increasingly shaped individual perceptions and fostered the configuration of the so called “imaginal world”, a reality similar to “a matrix in which all the elements of earthly data interact, resonate in concert or correspond to each other in multiple ways and in constant reversibility” (Maffesoli, 2007: 76).

If on the one hand, images can be seen in Western late modern culture as the representations closest to reality invoking and evoking things for what they are. On the other hand, even if they are not deemed as a cheating produce, they seem to conceal the relevance of reality to our current understanding of our lives. For they participate in an accumulation of symbols and signs by means of which all human experience is reduced to a sort of simplification which is often more similar to a simulation of reality.

In this ambiguity they offer the viewer the opportunity (or the risk) to give an interpretation to what is portrayed. And, moreover, to challenge the meaning of the image by using it in the practice of everyday life. It is only in the use of images indeed that the meaning – so necessary and comfortable for life in the social group – can be progressively transformed and a new system of representations can be built.

"Where the fashion is art", Las Meninas del corte inglés

“Where the fashion is art”, Las Meninas del corte inglés

Considered in this framework, the mems (some examples are available in this blog) can be seen as participating in this social necessity of conveying useful information for social life, useful tools for handling with culture. Moreover, they enter the process of transforming things in their use: images and words are assembled, re-visualized from screen to screen, and reach one mind after the other. Hence, throughout these passages, we only know how the visualization starts but what will happen to these mems is up to you and I.


[1]Cfr. Baudrillard (1994) Simulacra and Simulations, in which the first theorization can be found about the production of a new reality of images. The French theorist portrays it as parallel to the real matter of fact reality, and as even more real than that – hyperreal – because of its complete independence from the latter and continually reproducing itself through the proliferation of other images.

Mem con aspiraciones catalanes

La presión fiscal y los múltiples conflictos entre los soldados y la población civil fueron los principales incentivos para la animadversión entre el Conde Duque y los catalanes. Desde el primer intento de la repartición de los gastos de la corona en el siglo XVI, seguido por la idílica Unión de Armas en 1626, se estableció un desacuerdo entre ambos entes, la Generalitat y la corona castellana. La animosidad sólo aumentó con el paso de los años hasta que al final de la década de los 30 se produjo la sublevación catalana contra la corona.

En esta imagen aparece un enviado catalán hablando probablemente en el nombre de Pau Claris, el presidente de la Generalitat. Claris era la persona que declaró la República Catalana al recibir la bendición y el apoyo tanto político como militar de la Francia de Richelieu. Éste no aparece sorprendido en la imagen ante la petición ya que desde hace años contaba con espías y aliados en Cataluña, quienes mantenían al tanto de la situación. Sea esperando la oportunidad, sea provocándola, Richelieu estaba interesado y preparado para intervenir.

El mem que aparece en la imagen es el catalán dirigiéndose al cardenal, quien le contesta que está dispuesto a ayudar pero no de forma gratuita…

El resultado fue que del dicho al hecho siempre hay un trecho[1]. Posteriormente los campesinos se sublevaron, enfadados por los altos impuestos, durante el Corpus Christi del año 1640[2]. Débiles, entre la multitud extremista y la corona española, los gobernantes catalanes decidieron llevar a cabo su sueño de antaño: una Cataluña libre. Tras pedir ayuda a Francia y firmar el pacto de Ceret, abrieron las puertas de Barcelona al ejército francés y cortaron con el imperio español. Sin embargo, ya en 1641, Cataluña se sometía al gobierno francés. Los siguientes acontecimientos parecen salidos de un cuento moralista: Cataluña se vuelve a ver entre el martillo y el yunque, tanto por los efectos destructivos de la continua guerra como por ser nuevamente ocupada por una corona, esta vez francesa (con su propia agenda política).

El final de este incidente fue la pérdida de interés de los franceses en los catalanes, la derrota del ejército franco-catalán en 1652 y la retirada de los franceses del territorio catalán en la península, apropiándose de territorios catalanes al norte de los pirineos.

7 años más tarde, en 1659, con el Tratado de los Pirineos, se concluyeron 24 años de conflicto franco-español, por lo menos hasta el próximo.


[1] La expresión tomada de Zúñiga, A., el diccionario de dichos de todo tipo, en construcción.

[2] Sería interesante realizar una investigación sobre el tema de Corpus Christi y las sublevaciones del pueblo. Muchas revueltas, sublevaciones, reyertas de todo tipo ocurrieron durante esta festividad.

Mem, difusión digitalizada de un saber divulgativo

En el marco de la difusión de información, de la distribución eficaz e interesante de la materia aprendida y laboriosa investigación, he decidido añadir este nuevo aspecto a mi blog. Se trata de una nueva (y divertida) corriente que relaciona imagen con texto. Ahora bien, cuando digo texto, estoy hablando de un texto breve, a veces simple, otras enigmático, pero siempre con la intención de generar una reflexión.

Se trata de lo que llamamos hoy en día un mem, que además de ser el nombre de la letra מ en hebreo y la pronunciación de ‘mismo’ en francés es también un neologismo conocido y usado (sobre todo en ciertos ámbitos académicos modernos de Ciencias Sociales). Mem es la información cultural rápidamente transmisible de un individuo a otro.

Los mems tienen múltiples facetas y variantes. Lo que voy a imitar es, como ya he mencionado, el mem que intenta enfocar y relacionar la imagen con una frase grabada en ella. Esta forma existe ya desde hace siglos, pero lo distinto es que en aquel entonces no había Facebook y Twitter ni, por supuesto, el blog, herramientas que pueden trasmitir y difundir información a máxima velocidad. Un ejemplo reciente lo encontramos en Danielle Henderson, una estudiante y profesor asistente en la Universidad de Wisconsin en Gender and Women’s Studies. Mediante fotos de un actor famoso y frases de su investigación llegó en breve tiempo a millones de pantallas en el mundo entero[1].

Pues sin más dilación, lo arriba presentado es mi primer mem (que, después de tantas palabras de introducción, tiene el riesgo de perder su intencionalidad y aparecer flojo y sin ningún interés, pero hay que empezar con algo). De todas formas, espero que hable por sí mismo.
Pero si no, la frase (sin el ‘querido Conde Duque’ sin duda) evoca uno de los principios más importantes del libro Razón de estado de Giovanni Botero (publicado en 1589). Una referencia importante para el Conde Duque en su arte de gobernar, aunque la manera en la cual el gran valido lo entendió y aplicó está abierta a interpretaciones.


[1] En su caso, no entro en el contenido, sino que enfatizo la manera elegida de difusión digitalizada.