El arte de hablar callando, nuevo libro de Shai Cohen y Ana Zúñiga

El arte de hablar callando

El arte de hablar callando

Acaba de publicarse como parte de una colección de publicaciones digitales de GRISO el libro El arte de hablar callando, El meme: transmisor de conceptos del Siglo de Oro de Shai Cohen y Ana Zúñiga, doctorandos de GRISO-Universidad de Navarra. Este libro es una conversación entre la palabra y la imagen, tratando los múltiples conceptos del mundo áureo español.

El arte de hablar callando es un libro donde la imagen y la palabra interaccionan y comunican entre sí para pasar un mensaje al lector-espectador. De hecho, la imagen ha sido un vehículo de expresión y representación de la realidad en el devenir de los tiempos. Es, por tanto, un elemento cotidiano, inherente a la cultura humana, en la misma medida que lo es la escritura.

Teniendo en cuenta, pues, todos estos factores, dentro del marco de difusión, distribución y divulgación de materias de diferentes disciplinas humanísticas, surge un nuevo concepto que procura suscitar la reflexión desde una propuesta estética. Se trata de una nueva corriente de propagación de ideas que relaciona una imagen con un texto breve, simple y en ocasiones también enigmático, cuyo objetivo es generar una reflexión encaminada hacia la asimilación, comprensión y entendimiento de una determinada realidad. Esta nueva noción divulgativa se denomina meme.

Así, el meme, luciendo mediante el arte visual y el arte literario resalta y alaba las corrientes artísticas en la pintura y nuevas formas de expresión literaria de los siglos XVI y XVII. A través de este interesante medio de difusión desarrollamos y revelamos perspectivas áureas de una forma moderna, divertida e instruida.

Para bajar El arte de hablar callando en formato pdf

Para acceder al libro en la web de la editorial

Viernes Santo en Castilla, Darío de Regoyos; tradición y modernidad

Esta entrada es un trabajo de análisis pictórico que presenté en 2008 (por tanto algo más larga de lo habitual). Fue un trabajo especialmente grato por el afán que tengo al arte y sobre todo por lo profundo que es el cuadro tratado y su significación: el diálogo en España, primordial y vigente hasta hoy en día, entre la tradición y la modernidad.

En el libro, escrito en colaboración por Darío de Regoyos y Emile Verhaeren, titulado “España Negra” (publicación 1898) dice Verhaeren “Es necesario llevar gafas de vidrio color rosa en los ojos para ver España con tonos alegres.” Podemos decir que esta cita es la conclusión de un largo viaje que hicieron los autores por España (especialmente en la España septentrional). Regoyos mismo afirmaba describiendo una de las escenas vistas en el viaje:

para terminar esta visión tétrica citaré una procesión que vi en Rioja, donde hay una cofradía de disciplinantes que se azota cruelmente, hasta correr la sangre, hiriéndose la piel con vidrios rotos. En pleno siglo XIX, casi en el XX, sucede esto delante de un Nazareno el Viernes Santo en San Vicente de la Sonsierra, cerca de Haro, donde se transporta uno a la Edad Media, aunque por otro lado tengan luz eléctrica y se vean desde allí los trenes modernos pasar diariamente por la estación de Briones a dos pasos de distancia.”

Podemos sugerir que aquella escena que tanto estremeció a Regoyos le dio la inspiración de varios cuadros, entre los cuales incluimos: Viernes Santo en Castilla, pintado en 1904, 16 años después del dicho viaje.

De hecho, el viaje era para Regoyos la manera más productiva tanto para la vida como para la pintura. Dándose cuenta de la importancia del tren como transporte principal, el artista viajó casi por toda España (Andalucía, Burgos, Toledo, País Vasco, Barcelona, Valencia y más), a Francia y a otros países europeos entre los cuales destacamos Bélgica, donde participó en la fundación de varios círculos artísticos como les XX y l’Essor. Fue allí donde evolucionó del naturalismo a la corriente pre-simbolista. Al mismo tiempo y de manera general, empezó, sobretodo en España, un rechazo del realismo hacia un movimiento de índole impresionista.

REGOYOS

REGOYOS

¿Quién era aquel pintor Darío de Regoyos? Retomando las palabras del pintor Gustavo Cochet: “es el poeta sensible y su pintura, exenta de toda literatura, es la expresión pura de la verdadera alma en su íntima y profunda realidad”. Regoyos fue uno de los más grandes reproductores pintorescos del final del s. XIX, principio del s. XX. Hijo de un arquitecto e ingeniero madrileño, nació en Asturias y siempre tenía un gran afán a lo moderno, de modo que encontramos a menudo la temática ferroviaria en sus obras (aparece en una veintena de sus obras). Añadimos al tren el viaducto, una construcción excepcionalmente favorable al pincel de Regoyos, tanto por su tamaño y estructura como por las posibilidades que abre, sobrepasando los obstáculos naturales. O bien, desde la perspectiva estilística, lo vemos como un elemento verosímil al puente en la corriente impresionista, un sujeto inspirado por la pintura japonesa.

Sin embargo no se trata aquí de alabar la magnificencia de las innovaciones romanas ni ingleses sino de un aspecto evidente, a veces polémico en la España decimonónica. Un hecho de trascendental importancia bastante difícil de cualificar por la existencia de diferentes puntos de vista. Es la referencia a la transición, a veces oposición entre 2 corrientes canónicas: la tradición y la modernización.

Por su parte, Regoyos evolucionó del naturalismo al pre-simbolismo, luego al impresionismo y finalmente hacia el puntillismo. Estas técnicas las utilizó según la situación y escena que quería pintar. En efecto, nunca sintió la necesidad de seguir tal o cual método y sobretodo no era un pintor de estudio.

Viernes Santo en Castilla, Darío de Regoyos 1904 óleo sobre lienzo

Viernes Santo en Castilla, Darío de Regoyos 1904 óleo sobre lienzo

En el cuadro se ve una escena situada en los yermos campos castellanos, una escena que parece ser mirada por un espectador. Podemos dividir el cuadro en 2 planos separados por el viaducto. En el primer plano notamos 2 bloques con un color preponderante, el color ocre. Entre éstos se ve pasar, en un camino sin pavimentar, a la cofradía de religiosos. La parte de atrás de una procesión de monjes, entre los cuales, tres llevan cirios en la mano derecha, otros más adelante, llevan la estatua de la Virgen María coronada con lo que parece una coronilla de flores. En el segundo plano vemos un tren, adelantando del lado izquierdo hacia el derecho, pasando el puente, cruzando estos bloques. En el tren distinguimos la locomotora de vapor llevando atrás lo que parece ser un vagón de tercera clase (o vagón de cargo) y 2 más de pasajeros. Parece importante recalcar la luz enfrente de la locomotora ya que nos indica la posibilidad de que el tren vaya a entrar en un túnel. El túnel es la representación de otros aspectos pintorescos, más específicamente en algunos de los cuadros regoyescos. Frente a los cuales podemos sugerir 2 posibilidades: primero que el paso del tren en un túnel remite a la entrada de la modernidad en el seno español, o sea, dentro de la sociedad española. La otra sugestión viene más bien antitéticamente a la primera y es de la desaparición de la modernidad dentro del mundo rural español, ésta segunda interpretación viene de la literatura, donde el pasaje en el túnel casi siempre lleva a la desaparición de uno o más personajes. Todavía enfrente de la locomotora percibimos el color rojo sobre el parachoques delantero, lo que quizá pueda sugerir al color que remite al mundo obrero, o sea a la industria. Salir del tren vemos el humo que va hacia atrás hasta disolverse en un cielo de día de color azul claro. Un cielo español típico que abre la posibilidad de juego luminoso.

Para presentar este cuadro podríamos primero mencionar que lo que nos atrae la mirada in media res es el contraste cromático entre la luz, los colores ocres, luminosos y el negro de la cofradía y del tren. Este contraste que pone de relieve de un lado a los disciplinantes pasando debajo del puente y de otro lado, el tren encima del puente. Notamos, mientras tanto, que están en movimiento que sigue el recurrido normal del espectador occidental, o sea, de la izquierda a la derecha.

¿Entonces qué quería decir el pintor sobre estas dos imágenes?:

La cofradía de los religiosos alude al hecho de que se trata de Viernes Santo lo que viene confirmado por el título. Viernes Santo es el día de la pasión y de la muerte del Señor. De hecho, un ayuno pascual como signo exterior de su participación en su sacrificio, es decir, hay que mostrar el sufrimiento para arrepentirse. Todavía en el título, esta procesión del Viernes Santo ocurre en Castilla, lo que remite al símbolo de la unidad española, o diciéndolo de otro modo como Regoyos y otros intelectuales en aquella época (Antonio Machado, José Ortega y Gasset, Unamuno etc.) hacen referencia a la base rural española, no sólo por el pasado glorioso sino por el incomparable paisaje. Esto y la presencia de los monjes nos hacen una referencia tácita a lo que Unamuno llamó la Intrahistoria.

El otro tema importante en el cuadro es el tren. Por ello, cabe destacar que Regoyos (1857-1913) vivió en la época de plena evolución, desarrollo en cuanto a la industria, el transporte etc. Regoyos mostró en varios cuadros su afán al tren. El ferrocarril, como fuente extraordinaria de progreso y comunicación, tenía por fuerza que ejercer una gran atracción para una mentalidad abierta y nómada como la de pintor. El tren simboliza hacer un viaje hacia el optimismo según el artista como vemos en algunos de sus cuadros (entre los más famosos destacamos “el túnel de Pancorbo”, “Viaducto de Ormaiz-tegui”).

Así que probablemente este pintor apasionado y entusiasmado nos muestra aquí un cuadro de que se destacan 2 grandes elementos antitéticos al final del s. XIX, principio del XX que son los íconos de la tradición (representada por la cofradía) y de la modernidad (representada por el tren). La igualdad de los tamaños del tren y de la cofradía crea un equilibrio, una distribución de los cuerpos dentro del espacio de manera que conformen una armonía de conjunto. Esquemáticamente, mientras el tren es cuadrado, los monjes en sus sotanas son redondos, algo óvalo. Con el contraste de las formas y el manejo de las líneas. Regoyos nos muestra que son diferentes.

Cabe insistir en las dos líneas oblicuas que cruzan el cuadro sin llegar a encontrarse nunca. Por lo tanto, de forma simbólica la  primera línea es la de la cofradía, los religiosos que caminan, se alejan de nuestra perspectiva hasta desaparecer detrás de la colina (el uso de la palabra desaparecer viene ilustrado por la imagen de la Virgen que casi se disuelve en los colores del lateral). La otra es la del tren que cruza el viaducto con velocidad y del cual vemos la parte de adelante, como cruzando nuestra mirada. Las 2 líneas se cruzan en el centro del cuadro con mucho espacio entre ellas, de algún modo el tren sobrepasa la procesión. Es decir, en un sentido simbólico se cruzan la modernidad y la tradición con mucha distancia entre ellas lo que, se supone, apoya al sentimiento de supremacía de la modernidad sobre la religión.

Será interesante estudiar el estilo, la técnica usada por el pintor asturiano que capta los efectos lumínicos con el tratamiento cromático de ocres en está versión española del impresionismo. Sin embargo, es importante subrayar que aquella técnica se diferencia del luminismo sorollista, tan de moda en esos momentos. El mismo Regoyos decía sobre este tema de pintar aquellos yermos: “para pintar este país hay que tener un poco de azul y blanco, y sobre todo una gran cantidad de ese tono café ó lait… un ocre sucio pero algo asalmonado”. Todavía con el tratamiento cromático y el estilo, bien se ve que, en efecto, la sombra no existe en este cuadro lo que remite al rechazo del pintor de los suaves matices que crean el juego de la sombra y la luz, el claroscuro. A la ausencia de la sombra se puede añadir el hecho de que los monjes teñidos en una manera borrosa, igual que el tren, así que podemos reconocer su aspecto general pero no existen detalles de personificación. Sin embargo, sí que existen matices de esperanza, como por ejemplo la búsqueda de la eternidad (de la España eterna) mediante el color azul del cielo, muy común en esta España antipintoresca (al contrario del verde europeo).

Regoyos fue criticado a lo largo de toda su carrera, principalmente porque su pintura engendra reacciones negativas, entre las cuales, el miedo de la gente. Un miedo que existe en todas las personas pero al cual los españoles fueron especialmente sensibles tanto por la pérdida de las últimas colonias como por los problemas internos del país. Un miedo de mirar hacia sí-mismo, miedo que consiste en auto criticar.

Para terminar sólo diría que Regoyos consiguió mostrar una de las polémicas más tratadas en aquella época. A través de su conocimiento de varios estilos y su nómada y abierta mente, él nos da una imagen del abismo temporal, del cambio de mentalidad, de auto reflexión como individuo y al mismo tiempo como una identidad nacional. Una creación artística optimista que igual que Regoyos el viajero, el tren está siempre en movimiento. Este espíritu de la modernización, de la regeneración que existía en España. el cruce entre el siglo XIX, un mundo de la tradición, el mundo de ayer y el siglo XX, el mundo de la industrialización, del movimiento, de la apertura mental, el mundo del mañana. Acompañamos al perspicaz pintor en su intento de dar una nueva perspectiva para alcanzar la objetividad. Suscitando en ello una nueva mirada sobre España, un poco triste, algo dramática. Aun podemos decir que es de la tristeza y no de la alegría que salen los grandes éxitos del arte. Tristeza, sobre la cual comentaba Regoyos: “por lo mismo que es triste España es hermosa”.

Viaje diacrónico en el arte pictórico, Bibliografía

Bibliografía

Como he dicho en la primera parte, este estudio es, mayoritariamente, la recopilación de la clase Analyse Picturale llevada a cabo por la profesora Mlle Peyraga durante mi tercer año de carrera en la Universidad de Pau et des Pays d’Adour. Sin embrago, presento una variedad de libros de donde conseguí información añadida y donde explican con más detalles muchos de los aspectos que he tocado brevemente:

Azcárate, José María. Arte gótico en España. Madrid, Cátedra. Col. Manuales de Arte Cátedra.

Barral I Altet, Xavier (1996). Historia del arte de España. Barcelona, Lunwerg.

Bessière, Bernard et Christiane (2001). La Peinture espagnole; Histoire et méthodologie. Paris, Editions du temps.

Bozal, Valeriano (1973). Historia del Arte en España. Tomo I (Desde los orígenes hasta la Ilustración). Madrid, Istmo.

Checa, Fernando (2006). Pintura y escultura del Renacimiento en España: 1450-1600. Madrid, Cátedra. Col. Manuales de Arte Cátedra.

Fride R. Carrassat, Patricia, Marcadé, Isabelle (1999). Les Mouvements dans la peinture. Col. Comprendre et Reconnaître. Paris, Larrousse-Bordas.

Gállego, Julián (1996). Visión y símbolos en la pintura del Siglo de Oro. Madrid, Cátedra.

Iñiguez, Diego Angulo (1954). Pintura del Renacimiento, Historia Universal del Arte Hispánico. Col. Ars Hispaniae. Madrid, Editorial Plus-Ultra.

Mayer, Augusto L (1947). Historia de la pintura española. Madrid, Espasa Calpe, S.A.

Parisot, Fabrice (1997). Espagnol, Peinture et Culture. Vocabulaire, description et commentaire. Paris, Ellipses.

Pérez Sánchez, Alfonso E. (2000). Pintura barroca en España: 1600-1750. Madrid, Cátedra. Col. Manuales de Arte Cátedra.

Ricart, José Gudiol (1964). The arts of Spain. London, Thames and Hudson.

_____________ (1946). Pintura Gótica, Historia Universal del Arte Hispánico. Col. Ars Hispaniae. Madrid, Editorial Plus-Ultra.

_____________ (1950). Pintura Románica, Historia Universal del Arte Hispánico. Col. Ars Hispaniae. Madrid, Editorial Plus-Ultra.

Pedro Berruguete. El Rey Salomón

Viaje diacrónico en el arte pictórico, parte V

El Renacimiento y el Gótico Tardío

Durante el siglo XV entrando en XVI aparecen dos maneras que rompen con la tradición: El Renacimiento en Italia y el Gótico Tardío en la Europa septentrional (especialmente en Flandes).

El Renacimiento

Aparecieron cambios en función de las diferentes naciones. En rasgos generales ya no era una visión teocéntrica sino antropocéntrica. Es decir, la fe cristiana siguió rigiendo la vida cotidiana pero el arte empezó a tomar una distancia aparente. La curiosidad de la figura humano quebró con la importancia de los símbolos que remitieron a lo sagrado.

Ocurrió un hito desencadenante que cambió la situación, un hito científico inventado por Filippo Brunelleschi: el descubrimiento de la perspectiva.

Por primera vez apareció la representación de la realidad en tres dimensiones, una perspectiva matemática o lineal. Se creó el centro de perspectiva o lo que se conoce como el Punto de Fuga. A partir de allí notamos una perspectiva nueva del mundo de un lado y del cuerpo humano del otro. Por ejemplo, ya no se veía la totalidad del cuerpo.

El Renacimiento se extendió relativamente rápido pero fue la ciudad de Florencia el lugar más importante donde se desarrolló la tendencia renacentista.

                                                                                                             Masaccio, Santa Trinidad

Las Características del arte Renacentista:

Los renacentistas recrearon la realidad para darnos una visión de perfección, combinando unas imágenes de la naturaleza para llegar a la perfecta armonía. Cogieron elementos de la realidad, que eran asociados con el hilo conductivo del tema tratado en el lienzo, enlazándolos con los cánones del ser ideal obrando para dar una apariencia de armonía.

                                                                                                        Rafaelo, Madona del duque.

 

A partir de eso los artistas intentaron formar grupos, y se ve los primeros intentos de unas composiciones complejas. Crearon, por ejemplo, una perspectiva atmosférica, que eran elementos que iban alejándose a medida de que vamos por el paisaje. Crearon una especie de estructura espacial en la que añadieron los personajes.

El Gótico Tardío

El Gótico Tardío se desarrolló simultáneamente en la parte norte de Europa (Alemania, países bajos etc.). Vemos otra vez un cambio de mentalidades (como en el renacimiento). Es el desarrollo del arte profano en una representación tópica.

Quentin Metsys, La meditación de San Jerónimo.

Algunas innovaciones de los artistas del Gótico Tardío son: primero, introducción de la luz con la cual se destacan los detalles que construyen el espacio. Después, permitieron corregir los elementos, las distintas capas de colores. Los colores más vivos, que junto con las expresiones visuales alaban al cuerpo humano en su entorno tanto natural como sagrado.

Entre los artistas celebres del Gótico Tardío se puede encontrar a: Van Der Weyden (descendimiento de la cruz); Martín Bernet (San Vicente el Mártir); Bernat Matorell (tabla principal del retablo de San Jorge (patrón de Cataluña)); Bartolomé Bermejo (Tabla de Santo Domingo de Silos); Jaime Huguet (la consagración de San Agustín (Padre de la Iglesia)); Juan de Flandes

Jan Van Eyck, La Boda de los Arnolfini.

En España los seguidores del Gótico Tardío eran los dos grandes maestros de Valencia (seguidores de De Vinci): Fernando Yáñez de la Almedina y Fernando de Llanos.

                                                                                                            Pedro Berruguete, Auto de fe

Viaje diacrónico en el arte pictórico, parte IV

Segunda fase del Gótico

En esta fase del arte Gótico se nota ya un refinamiento muy cortés mediante líneas de elegancia y formas esbeltas (la figura es más alta, bien formada, elegante y airosa). Sin embargo, tal refinamiento no se veía en todo el continente de la misma manera. Por ejemplo, el estilo Gótico italiano no fue homogéneo; Giotto di Bondone (1276-1337), pintó en la zona de Toscana pero sobretodo en Padua y Florencia, el genio artista hizo una serie de pinturas al fresco e introdujo una ruptura de ambos estilos: Románico y Gótico, dando luz a la unidad dentro de la representación. Es decir, hasta entonces, en el arte Gótico menudearon los detalles pero sin lógica en el conjunto (pasar de uno a otro detalle, sin significación clara), con Giotto todo cambió, especialmente con el volumen y el espacio.

Por ejemplo: La fe 1305 en Padua (una de las serie de vicios y de virtudes) en un nicho.

Giotto creó profundidad y volumen propio de las estatuas, un fondo oscuro mediante el mármol y la túnica que reflejaban un volumen introduciendo la tercera dimensión. De hecho, en una serie de obras muy conocidas dio vida a las virtudes mediante un verdadero trampantojo.

Sin embargo, no todos los pintores adoptaron el estilo de Giotto (fue más bien un caso excepcional en Italia, una peculiaridad). Ya que al mismo tiempo siguieron la norma tradicional en la escuela de Sienna con Simone Martín que siguió con un Gótico más refinado. Además, hubo algunos intercambios con los países septentrionales (lo que dio lugar al Renacimiento algunos decenios más tarde).

Por ejemplo: Giotto, Lamentos acerca de la muerte de Cristo 1305.

La influencia de Giotto en Cataluña y en Aragón fue sobre todo en la elaboración de las líneas; de manera global se abandonó la manera francesa para ir hacia los italianos, a ambas tendencias italianas. El seguidor español de Giotto (aunque un poco torpe) fue Ferrer Bassa (1285-1348). Su único trabajo conocido está presentado en una celda en Barcelona en monasterio de Pedraldes (i.e. Circo de Pedralbes; La llegada de los reyes; La Virgen y el niño).

Los hermanos Serra

Con el hermano (Pere Serra) la búsqueda de la profundidad se percibe mediante el estudio de los cuerpos. Una búsqueda para medir el volumen de la escena, de los pequeños detalles como por ejemplo la reproducción de los troncos. Un ejemplo es El retablo de la Vida de la Virgen (Jaime Serra).

El Gótico Internacional

A)    en Europa

Hubo bastantes diferencias entrela Europaseptentrional e Italia. Estas diferencias fueron disminuyendo y difuminándose a finales del siglo XIV mediante intercambios artísticos entre las diferentes zonas. Gracias a las relaciones internacionales, todas las corrientes del gótico convergieron hacia un lugar preciso, Aviñón (donde se encontraba la corte papal en aquel momento) que se convirtió en el centro de Europa donde se mezclaban todas las tendencias góticas. Tanto las ideas como los artistas pasaban de un centro a otro y nadie pensaba en descartar una tendencia u otra, y así nació el Gótico Internacional hacia 1380-1400 hasta más o menos 1420 (en España llegó un poco más tarde).

En la primera mitad del siglo XV, las novedades toscanas se amalgamaron con las tendencias franco-flamencas, lo que dio lugar a una producción híbrida, la del estilo internacional. Teóricamente ya no había diferencias entre los países, predominaba un estilo homogéneo en Europa, pero nació de una heterogeneidad de base. Con lo cual resulta difícil definir este estilo, y se lo cualifica de “mezcla entre Siena y el Gótico Francés”, de “estilo amanerado” y de “manierismo ecléctico”.

La característica esencial sería la exageración en diferentes ámbitos: del dibujo y de los colores. Se introdujeron colores brillantes, cromatismo de colores intensos, contrastados con visos o tornasoles. En esto se puede hablar de un sentido brillante del color que corre pareja con el gusto de lujo y de decoración del Gótico Internacional.

En cuanto al dibujo, está caracterizado por el alejamiento de las formas blandas y sobre todo por las elegancias manieristas con un dibujo alargado (como el Gótico toscano y francés). Es una elegancia que se funda en la presencia de líneas caligráficas.

Las figuras tienen dos corrientes que a veces parecen opuestas: acentuar la elegancia y la expresión; acentuación de la cortesanía de los gestos, rebuscamiento de los pliegues, de los paños, alargamiento de las figuras que se opone a una especie de dramatismo exagerado que nace de la exageración de la expresión: personajes, rostros, a veces figuras retorcidas en patéticas expresiones de dolor. En cuanto al fondo y a la composición, se llegó a una escenografía con la multiplicación de los detalles que tiende más bien a la belleza ornamental que a la naturaleza (seducir la mirada y no representar la realidad, parecido al arte escénico).

B)   El Gótico Internacional en España

La difusión se produjo a través de la corte Papal en Aviñón de modo que llegó primero a Barcelona con los representantes del movimiento: Lluís Borrasá, Ramón de Mur, Bernat Martorell.

Por ejemplo: Lluís Borrassá, Educación de la Virgen María; Ferrer Bassa, Ciclo de Pedralbes.

Los representantes del Gótico Internacional en Valencia siguieron las mismas referencias castellanas (dominaba la zona del este). Al contrario, en Castilla eran pintores que venían del extranjero, nunca alcanzaron la fama de los de Cataluña.

En cuanto al Gótico Internacional, a partir de 1410-1420 empezaron ya algunos juegos de luces siendo el principal foco de luz el niño Jesús llamadola Luzdel Mundo. Todo aquello anunció unos cambios profundos en las mentalidades.

El final de la Edad Media se puede fechar entre el siglo XV y principios del siglo XVI y con las características: mayor apertura; dudas en cuanto al funcionamiento del mundo; los navegantes descubren otras vías y se abre una era nueva, la del renacimiento pero no se impondrá de manera radical por toda Europa.