Francesillo, el pícaro bufón

¿Podemos calificar la Crónica Burlesca de Carlos V como obra bufonesca? Venzalá cita a Victoriano Roncero diciendo que crónicas, como cartas y poemas son moldes en la literatura bufonesca. Así que se puede decir que un bufón de la corte que escribe utilizaría estos moldes y en caso de Don Francés (o Francesillo) de Zúñiga es la crónica.

Valentín Pérez Venzalá muestra un enlace entre las obras picarescas (como de Lazarillo, el Estebanillo, el Guzmán, el Buscón y en particular la de la Pícara Justina) y los motivos, las características de la obra bufonesca, carnavalesca. Hasta  incluso varias similitudes entre la definición de lo bufonesco y el análisis textual de la picaresca. Entonces, si existe en la picaresca motivos bufonescos ¿podemos, por tanto, decir que este esquema también sirve en la dirección contraria? O sea, ¿podemos mostrar que en la obra bufonesca existen características picarescas?

Así que surge la pregunta si don Francés es un pícaro bufón o simplemente bufón. Primero cada bufón responde a algunas características del pícaro: por ejemplo, la necesidad de un amo protector, el pícaro debe tener un contacto en la alta sociedad, entre otras necesidades, para servirle como su antítesis/antónimo; la necesidad de viajar, es improbable que un bufón no viaje ya que debe acompañar a su amo a donde va. En el caso de don Francisco, él viajó a la corte con su primer amo, el duque de Béjar, y después viajó con Carlos V. Además, debe haber viajado saliendo de la seguridad (o inseguridad en los casos picarescos) de la casa y profesión para llegar a ser bufón.

 Don Francés hace alusiones a la sangre tachada de los nobles, siendo él mismo un converso. Referencias por ejemplo en la carta al Rey de Portugal, él dice “casar con la más gentil moza que hay en el mundo” utilizando una dilogía jugando con el doble sentido de gentil siendo, cariñosa, amable y también la significación de pagano. Seguido por una hipálage: “porrón de piedra en pilar de agua”. Entretanto, la alusión al doctor es muy interesante ya que como menciona Venzalá, el caso de médico le considera como un caso ambivalente. “el caso de Villalobos encontramos diversas características que aúnan al pícaro y al bufón, desde ese carácter bufonesco de Villalobos, que no sólo curaba con su arte de médico, sino también con la risa, divirtiendo sobre todo a Carlos V;” (disfrazarse de un médico también era un tema de chistes, la capa de los Médicos).

Don Francés muestra una significante habilidad en el terreno literario, o sea, no solamente un expansivo conocimiento de literatura sino también en la escritura. Don Francés utiliza varias figuras retóricas en su crónica. A eso se puede añadir la paronomasia en el prólogo “hipócrita que Hipocrás”. La bebida estaba relacionada tradicionalmente a Hipócrates, el conocido doctor del s. V – IV. Hipócrates, “precursor de la dietética, promoviendo el consumo de legumbres y frutas. Los alimentos se clasificaban en función de su correspondencia con uno u otro de los cuatro elementos: el agua, la tierra, el aire y el fuego, que corresponden a cuatro temperamentos definidos por la teoría de los cuatro humores: flemático, melancólico, sanguíneo y colérico, respectivamente. Haría falta comer alimentos apetitosos y ligeramente ácidos para expulsar la melancolía, así como reducir el consumo de vino y frutas”.

“El disfraz, dice Verzalá, es otro de los rasgos propios del bufón y del ámbito carnavalesco al que en buena medida pertenece, pues es el personaje que se viste de rey para ser así denigrado en los festejos carnavalescos, como sucede con figuras como el pelele, el Pero Palo, etc.”  Verzalá sigue y hace otro paralelo con la picaresca y el deseo de los pícaros de disfrazarse de señores.

Por otra parte Venzalá y Riggan[1] hablan del desosiego en cuanto a la honra. Para el bufón la honra es dispensable y por tanto no tiene miedo de los resultados de su conducta. Dice Venzalá: “Varios son los rasgos comunes a ambos personajes. En una sociedad obsesionada por la «honra», pícaro y bufón se caracterizan fundamentalmente por no poseerla; condición que no sólo no ocultan, sino de la que precisamente sacan un beneficio material. El propio Pablos, sobre cuya vergüenza tanto se ha hablado, no encubre su condición deshonrada a su destinatario ni, por consiguiente, al lector. Ejemplo claro es también Lázaro de Tormes quien, olvidándose de la «negra honra», ha conseguido llegar a «la cumbre de toda buena fortuna», aunque ésta esté asentada sobre un «caso» de honra.”

En sus epistolarios Don Francés menciona la honra, relacionándola con el linaje. Se sabe, sin lugar a dudas, que Don Francés es cristiano nuevo, su familia convirtió al cristianismo cuando era joven, probablemente durante el trastorno de 1492. En su carta al marqués de Pescara le dice Zúñiga: “A Dios doy muchas gracias que en mis días vea yo hombre de mí linaje valer tanto.” Qué Dios se puede discutir pero es evidente de que linaje está hablando. Además, sigue en la frase siguiente diciendo: “Bien parecéis a vuestros antepasados Melquisedech y Judás Macabeo.” O en la carta al Viceroy escribe: ” y en el deudo no plega a Dios que por ninguna cosa yo dañe mi sangre.” El más relevante al cronista es el “sage-fool”, para verdaderamente llegar a ser un sabio, el sabio tiene que conocer ser el necio. “The folly teaches the wise from perspective he would never think of. Apparently this is what happened to our tailor.” El sastre se convirtió en bufón y se hizo amigo con los nobles hasta llegar a empezar su propio linaje de hidalguía.


[1] Riggan distingue 4 tipos de narradores-protagonistas de la primera persona: pícaro, clown (lo que entiendo por bufón), the madman, the naif. Su elección en la palabra Clown hace surgir algunas preguntas como ¿cuál es el rol del clown en la sociedad y en la corte? ¿Si existe una diferencia entre un clown, payaso y un bufón?

[Sacado de un trabajo presentado en el cuadro del curso 2009]

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Cerdo, comer o no comer, esa es la cuestión!

A pesar de la ausencia de información respecto de la vida de Delicado, se nota que el mismo autor muestra un sorprendente conocimiento en cuanto al mundo judío, especialmente en lo que atañe al aspecto culinario. Primero, según los indicios de la comida:

“Sabía hazer hojuelas, prestiños, rosquillas de alfaxor, textones de cañamones y de ajonjolí, nuégados, xopaipas, hojaldres, hormigos torçidos con azeite, talvinas, çahinas y nabos sin toçino y con comino; col murciana con alcaravea, y «olla reposada no la comía tal ninguna barba». Pues [1]boronía ¿no sabía hazer?: ¡por maravilla! Y caçuela de berengenas moxíes en perfiçión; caçuela con su agico y cominico, y saborcico de vinagre, esta hazía yo sin que me la vezasen.” (Mamotreto II, p. 178)

“Beatriz dice: “No quería sino saber d’ella si es conversa, porque hablaríamos sin miedo”. A lo cual Teresa contesta: ¿Y eso me decís? Aunque lo sea, se hará cristiana linda.” Pero es la misma Teresa quien resuelve el problema: “Mirá en qué estáis. Digamos que queremos torcer hormigos y si los sabe torcer, ahí veremos si es de nobis [una de nosotras], y si les tuerce con agua o con aceite”. Y cuando llega el momento de torcer los hormigos Lozana utiliza aceite, indicando así que es conversa y no de los cristianos viejos que utilizan agua.” (Mackay, 1993, pp.127-141)Luego, Lozana participa en un examen de origen y tradición según las rameras conversas, habitantes del lugar; dice al respecto Mackay:

Los hormigos en aceite y no en agua era una parte del proceso de identificación y aceptación en el seno de la comunidad de las prostitutas españolas o en otras palabras: “la plena integración de Lozana en la comunidad de judías españolas de Roma.” (J. Morán, 2003, p. 3).

La importancia de la comida en la obra es incuestionable, ya que el autor trata la nutrición y la comida en general, como un acto primordial, culturalmente hablando. En otras palabras, en sus referencias a la comida, Delicado expone la comida judía, lo que deja suponer que era un paradigma por él conocido. Ello atañe, por supuesto, a la utilización de términos que no son de índole o de significación sexual (Por ejemplo, cuando Lozana dice a Rampín en el mamotreto

XIV “¡Cuánto había que no comía cocho! Ventura fue encontrar el hombre tan buen partiçipio a un “pasto””, las referencias a lo comestible posee un doble sentido de orden sexual). Como es sabido, muchas de las denuncias de judaizantes fueron por costumbres culinarias mal escondidas, especialmente durante las fiestas religiosas. Así, por ejemplo, Lozana menciona el pan cenceño (mamotreto XII, p. 219). Observa Rica Amrán:

“En las denuncias [de los herejes judíos, cripto judíos] encontramos evidentemente elementos de religiosidad, como las festividades, pero según apreciamos la higiene personal y la de sus viviendas, sus costumbres culinarias, en una palabra ‘su cotidiano’, sirven para separarlos de la colectividad.” (Amrán, 2008, p. 135)

Se sabe además, que durante las detenciones y encarcelamientos de cristianos nuevos en los sótanos inquisitoriales, los guardias utilizaban agujeros secretos para espiarlos, buscando rituales judaizantes para poder denunciarlos. En muchos casos, estos rituales estaban relacionados con la comida, tales como los ayunos, el hecho de privarse de comer tocino*, etc.

Otro ejemplo se encuentra en el mamotreto XXXIV en que los mozos quieren que Rampín coma jamón, y eso es lo que sucedió:

MOÇOS.- Señora, venga, que él de casa es. Ven acá, come. Pues que veniste tarde, milagro fue quedar este bocado del jamón. Corta y come, y beberás.
RAMPÍN.- Ya he comido. No quiero sino beber.

FALILLO.- Pues, ¡cuerpo de tal contigo! ¿En ayunas quieres beber, como bestia? Señora Loçana; mandalde que coma, que ha vergüenza.
LOÇANA.- Come presto un bocado y despacha el cuerpo de la salud.
FALILLO.- ¿Qué esperas? ¡Come, pese a tal con quien te parió! ¿Piensas que te tenemos de rogar? Ves ahí vino en essa taça de plata. ¡Passo, passo! ¿Qué diablos has? ¡Oh, pese a tal contigo! ¿Y las tripas echas? ¡Sal allá, que no es atriaca! ¡Ve d’aquí, oh, cuerpo de Dios, con quien te bautizó, que no te ahogó por grande que fueras! ¿Y no te podías apartar? ¡Sino manteles y platos y taças, todo lo allenó este vuestro criado, cara de repelón trasnochado!
LOÇANA.- ¿Qué es esto de que reviesa? ¿Algo vido suzio? Que él tiene el estómago liviano.
FALILLO.- ¿Qué es esso que echa? ¿Son lombrizes?
MOÇOS.- Agora, mi padre, son los bofes en sentir el toçino.
LOÇANA.- Denle unas pasas para quese le quite el hipar, no se ahogue.
MOÇOS.- ¡Guay d’él si comiera más! Dios quiso que no fue sino un bocado.
OROPESSA.- No será nada.
LOÇANA.- Señora, no querría que le quebrasse en çiçiones, porque su padre las tuvo siete años, de una vez que lo gustó.
FALILLO.- ¡Amarga de ti, Guadalajara! Señora Loçana, no es nada, no es nada, que lleva la cresta hinchada.
LOÇANA.- Hijo mío, ¿toçino comes? ¡Guay de mi casa, no te m’ahogues!
FALILLO.- ¡Quemado sea el venerable tocino!
(Mamotreto XXXIV, pp. 340-341)

Como se puede ver, Lozana manipula la situación con su astucia, hasta que los jóvenes echan el tocino. Me permito sugerir, entonces, que escenas parecidas ocurrieron frecuentemente en los encuentros entre los diversos grupos: el converso/criptojudío y el cristiano viejo. Sicroff, en su libro, Los estatutos de limpieza de sangre, menciona en una nota cómo se notaba en diversas obras esta importancia de la comida. El crítico cita a Edward Glaser[2]: “El comer carne de puerco llegó a ser prueba de pureza religiosa y racial” (Sicroff, 1985, p. 315). Glaser, dice Sicroff en otra referencia, también presenta en su libro varias citas de la literatura española donde se burla de lo poco de tocino que come un converso sólo para convencer a los otros que la carne de cerdo no le repugna; también existieron conversos que tenían en su casa un par de jamones como “bienes raíces”, que guardan para ostentarlos. Desde luego, Sicroff sigue con otra referencia primordial: el Licenciado Cabra (El Buscón, 1927, p. 44) “para imponer silencio a los maldicientes, se ve obligado a añadir tocino a la olla, por no sé qué que le dijeron un día de hidalguía”. Todas son observaciones pertinentes ya que era habitual que la Inquisición distinguiera al judaizante del cristiano nuevo sincero mediante la ingestión de un cerdo.


[1] Plato a base de berenjenas; [2] El trabajo Referencias antisemitas en la literatura peninsular de la Edad de Oro de. Glaser es citado también en el artículo de Mackay.

* un debate interesante sobre la pregunta de por qué no comer cerdo encontré en el siguiente enlace: http://ateismoparacristianos.blogspot.com.es/2011/11/de-por-que-dios-odia-al-cerdo.html

El llanto de Pleberio, voces y receptores

Es interesante notar cómo la voz de un padre es lo que puede denunciar el origen judío de la obra, un padre que se lamenta por la mala suerte infligida a sus hijos. Es, quizá, la condena de la sangre. Por ello, existe un conocido refrán tomado de la Gamra que habla de una situación parecida, el refrán dice:

“אבות אכלו בוסר ושיני בנים תקהנה”[1]

Esta filosofía la encontramos desde la primera pareja (según la creencia judaico-cristiana) personificada por Adán y Eva. Es decir, por su pecado, sus hijos, sus nietos y todas las generaciones posteriores están condenados a una vida de sufrimiento fuera del Paraíso.

De hecho, en ambos personajes de Pleberio y de Agi Morato podemos ver el proceso de ‘culpabilización’ del padre por la consecuencia de sus actos aplicada a sus herederos. Por lo tanto ¿Podemos suponer que durante el siglo de oro, existía una búsqueda del verdadero culpable?  ¿Quién es el dicho padre por el cual hay que sufrir? Y al nivel metafórico, ¿podemos relacionar al padre con la primera pareja y a Melibea con las generaciones posteriores? Desafortunadamente estás preguntas quedarán abiertas.

Ahora bien, podemos presumir que las voces son el silencio, son el sentimiento provocado por la lectura del llanto. No podemos sino pensar en la reflexión estimulada después de 41 preguntas, interrogaciones presentadas por Pleberio (entre las cuales 6 solamente en el último párrafo). Claro está que estas preguntas provocan numerosas reflexiones en el lector, el receptor.  Puede ser que  como parte de lo que dice la crítica se trate de un discurso moralizante, que inspira miedo a la gente en cuanto a relaciones sexuales fuera del matrimonio o pecados en general. Sin embargo, dándonos cuenta de la nueva crítica, puede también que la intención de la colectiva sea más hacia la autocrítica religiosa y/o estatal y social. Siguiendo este pensamiento, la auto-conciencia, la mirada del otro (según la filosofía hegeliana) etc se transforman en temas aún más dominantes que el etnocentrismo de la obra.

En cuanto al receptor es cualquier quien quiere escuchar, lo que corresponde a lo que hemos dicho en cuanto a la escritura en colaboración. Los autores escriben, después publican, y allí, el texto pierde su autoridad y se transforma en la responsabilidad del lector. Así que si no existe una doctrina cristiana muy clara ni judía ni conversa (y por supuesto ni musulmana ni otra religión) en la obra, todo parece ser más bien una mezcla, una amalgama de varias tradiciones y pensamientos. En esta mezcla yace también el éxito de la obra, como en la diferencia lingüística en el dicho llanto, entre discurso popular y elevado (i.e. “nuestro gozo en el pozo”). Podemos notar que la obra está destinada a todos, sin consideración de religión, estatuto social o familiar. Está destinada tanto a cualquier persona como a su otro. A lo mejor es precisamente por este poder manipulador que podemos relacionarla a escritores de origen judío.


[1] Traducción literaria: « padres comían pudrimientos y los dientes de los hijos se amarillendaban”, Gmara, Seder Nezikin, Masehet Sanhedrin, pg. 39, a.

 

Mucho más que un simple Bufón

Para intentar reflexionar sobre el bufón no puedo sino pensar primero en su rol en la sociedad. ¿Para qué necesitamos un bufón? Borges dice en el Aleph: “también imaginaron que nuestros actos proyectan un reflejo invertido, de suerte que si velamos, el otro duerme, si fornicamos, el otro es casto, si robamos, el otro es generoso.” Así que si mi Otro es el malo, aún si refleja mi propia maldad, yo soy el bueno. A veces parece que buscamos y acercámonos al desafortunado para ampliar nuestra perspectiva, nuestra escala de las concepciones en la cual nos situamos.

Por no vivir tanto tiempo en la edad media admito con toda paz que mi punto de referencia en cuanto a mis estudios es más de hoy en día. Por tanto, cuando pienso en lo bufonesco, pienso directamente en un grupo de títeres en forma humana que burlan de los hombres en poder, de los políticos, famosos, celebridades. El británico Spitting Image, el francés Les Guignols de l’info. El español (basado del mismo modelo), Las noticias del guiñol, y el Israeli Hartzufim. Este interesante fenómeno es la versión evolucionada del bufón pero lleva el mismo rol con diferente destinatario. El programa fue una evidente sátira de asuntos que deben ser tan serios. El fenómeno de los títeres afecta mucho a la sociedad, frases que se transforman en dichas populares, un acceso más popular y simple a la política del estado, es la sátira bufonesca.

Aparentemente, ya desde los orígenes de los bufones conocidos existía este tipo de celebridad acerca de lo bufonesco en la corte. Son, en algún modo los emisores del pueblo dentro de los hechos reales, son a veces la voz del pueblo.
En el Arte del Clown dice: “Los clowns que actuaban como bufones de corte tenían gran libertad de palabra y critica. A menudo eran los únicos que podían expresarse contra las normas sociales del gobierno, e incluso su humor podía llegar a afectar y cambiar la política del gobierno.” Sobre el año 300 a.c. el Emperador Qin Shi Huang revisó la construcción de la Gran Muralla China. Miles de trabajadores fueron asesinados o morían de cansancio durante su construcción. El emperador planeaba también pintar el muro lo que hubiera provocado la muerte de otros muchos miles. Su bufón, Yu Sze, fue el único que se atrevió a criticar su plan. Yu Sze, bromeando, le convenció al gran rey a abandonar su idea magnánima. El emperador al fin cedió, ahorrándose con ello muchos años de trabajo y muchos más sacrificios humanos. Yu Sze es recordado hoy en China como un héroe nacional.

Uno de los más famosos bufones de las cortes Europeas fue Nasir Ed Din. Un día el rey se vió en el espejo, y triste por lo viejo que se veía, echó a llorar. Los demás miembros de la corte decidieron que lo mejor que podían hacer era llorar también. Cuando el rey paró de llorar, todos pararon de llorar, excepto Nasir Ed Din. Preguntó el rey a Nasir por qué el continuaba llorando, replicó el bufón: “Señor, tú te has visto a ti mismo en el espejo sólo por un momento y has empezado a llorar. Yo te veo todo el tiempo”.

                                                                                                           El bufón Calabacillas (Diego Velázquez)

* Pintura de arriba: El enano Sebastián de Morra, por Velázquez.

Más sobre el bufón también se puede leer esto.

Shai Cohen

Lozana la “zona”, reflexión onomástica

Una posible etimología en cuanto al nombre Lozana de La Lozana andaluza (Delicado, 1528) se puede realizar mediante la paronomasia (muy parecida al anagrama en el juego – hecho conscientemente por Delicado – de las palabras “Roma” y “Amor”), en la cual, se puede modificar la escritura del nombre de Lozana al sustantivo “La zona”. ‘Zona’, significa en hebreo ‘prostituta’ (“זונה”). Desafortunadamente, como no se sabe mucho del autor, no existen testimonios de un posible conocimiento de la lengua hebrea. No obstante, el hecho de vivir en Roma permite aventurar esta hipótesis, ya que las comunidades judías disfrutaron de relativa libertad que les permitió seguir estudiando y practicando su lengua y religión. Fue allí donde personajes importantes en el mundo judío y converso pudieron crear, escribir y publicar (por ejemplo, se destaca a Isaac Abravanel -1437- 1508-, quien vivió y publicó en Italia a partir de 1492). Así que, no sería disparatado decir que para la palabra “prostituta”, se utilizaban, en el círculo judío y cripto-judío, la palabra hebrea “zona”. Como aparece en el Antiguo Testamento:

וַתֵּשֶׁב בְּפֶתַח עֵינַיִם, אֲשֶׁר עַל-דֶּרֶךְ תִּמְנָתָה:  כִּי רָאֲתָה, כִּי-גָדַל שֵׁלָה, וְהִוא, לֹא-נִתְּנָה לוֹ לְאִשָּׁה.  טו וַיִּרְאֶהָ יְהוּדָה, וַיַּחְשְׁבֶהָ לְזוֹנָה:  כִּי כִסְּתָה, פָּנֶיהָ.  טז וַיֵּט אֵלֶיהָ אֶל-הַדֶּרֶךְ, וַיֹּאמֶר הָבָה-נָּא אָבוֹא אֵלַיִךְ, כִּי לֹא יָדַע, כִּי כַלָּתוֹ הִוא; וַתֹּאמֶר, מַה-תִּתֶּן-לִי, כִּי תָבוֹא, אֵלָי.  יז וַיֹּאמֶר, אָנֹכִי אֲשַׁלַּח גְּדִי-עִזִּים מִן-הַצֹּאן; וַתֹּאמֶר, אִם-תִּתֵּן עֵרָבוֹן עַד שָׁלְחֶךָ.  יח וַיֹּאמֶר, מָה הָעֵרָבוֹן אֲשֶׁר אֶתֶּן-לָךְ, וַתֹּאמֶר חֹתָמְךָ וּפְתִילֶךָ, וּמַטְּךָ אֲשֶׁר בְּיָדֶךָ; וַיִּתֶּן-לָהּ וַיָּבֹא אֵלֶיהָ, וַתַּהַר לוֹ.[1]
(בראשית לח, יד-יח)

Por ende, en este texto bíblico, Tamar, igualmente a Lozana, utilizó su astucia para engañar a un hombre. En su caso se trata de su suegro, Yehuda, quien se acostó con ella pensando que era prostituta. De hecho, en esta primera mención bíblica del término “prostituta”, aparecen ambas características: disimulación y astucia. ¿Pudo Delicado conocer esta palabra?, quizá de su propio origen bíblico hebreo, o frecuentando judíos o cripto-judíos, si bien es un dato que escapa a una verificación unívoca.


[1] Traducción en español: “Entonces ella se quitó su vestido de viudez, se cubrió con un velo, se envolvió con un manto y se sentó a la entrada de Enaim, que está junto al camino de Timnat, porque veía que Sela había crecido, pero que ella no le había sido dada por mujer. Entonces la vio Judá y pensó que era una prostituta, porque había cubierto su cara. Y se apartó del camino hacia ella y le dijo: –Por favor, deja que me una a ti. Pues no sabía que ella era su nuera. Y ella dijo: –¿Qué me darás si te unes a mí? El respondió: –Yo te enviaré un cabrito del rebaño. Ella le dijo: –Tienes que darme una prenda hasta que me lo envíes. Y él le dijo: –¿Qué prenda te daré? Ella le respondió: –Tu anillo, tu cordón y el bastón que llevas en la mano. El se los dio y se unió a ella, y ella concibió de él.” (Génesis 38, 14-18). La traducción está sacada del sitio web http://www.godonthe.net/la_biblia/bibletoc.htm, la Biblia en Español, ed. Reina-Valera 1909.

[gracias Hila, por tu idea y la conversación que generó tal reflexión, siempre una valiente compatriota al juego (¿arte?) neologístico]

nuevo artículo publicado, Lazarillo de Tormes y la figura del pícaro

Artículo publicado en la revista Neophlologus, titulado:

La picaresca y la manifestación del pícaro, anti héroe y súper anti héroe

Abstract in English

This article analyzes the figure and identity of the pícaro taking under consideration the possibilities of misinterpretation and over-interpretation points-of view. The analysis tries to maintain a broader classification to the question of what is the picaresque. The second Lazarillo and La Lozana Andaluza are prime examples, the first as the quintessential picaresque model and second as a pre-picaresque work. Following the example of the second Lazarillo we can also raise the question of the transformation or metamorphosis of the figure of the anti-hero, or, in this case, what I call the super anti-hero.

Un extracto interesante del artículo que trata de metodologizar la obra picaresca y los Lazarillos en particular:

La obra picaresca tiene un formato autobiográfico evidente, y propone una doble temporalidad: presente y pasado, todo ello con elementos realistas que apoyan el mentado realismo del género. La autobiografía permite dar un carácter personal a la obra: “historical autobiographers can choose and manipulate facts to their advantage” (Friedman, 2006: 56). Por otra parte, en todas las novelas picarescas se marca la existencia de “un barniz de integridad pública” (Herrera, 1998: 1). Se trata de un modelo de cómo no hay que vivir, el uso de ex contrario. Por ende, se podría decir que la vida según el modelo picaresco es todo salvo buen cristianismo. En la obra picaresca, la historia contada se parece más a la realidad y no a una utopía, lo que, por consecuencia, admite un carácter e intencionalidad satíricos, a veces irónicos, mezclado todo ello con un tono frecuentemente burlesco.
Los temas habituales son la codicia, la avaricia y el prejuicio que normalmente se desprende del trato tanto con personas marginales como con las que ejercen oficios respetables y/o prestigiosos. Este tipo de literatura podría entenderse como un tipo de actitud contestataria que viene de la amargura, del rencor hacia ciertos aspectos de la sociedad. Como Gustavo Illiades explica en su artículo, hablando de este tema, existe una ‘parodización’ del amor cortés, una rebeldía de la idea cristiana y del caballerismo (Illades, 2006, pp. 168-169). Este reconocimiento del conflicto intrasocial es un punto clave en el nacimiento de la picaresca y en su desarrollo.

Se pueden puntualizar algunos rasgos significativos de la novela picaresca:

  • Un narrador autodiegético en primera persona (i.e. los Lazarillo, Guzmán de Alfarache de Alemán, El Buscón y más).
  • El tono irónico del mismo narrador. Se trata del pícaro que finge ignorar lo que él y el lector ya conocen. Esta disimulación acrecienta la plurivalencia de la obra, a la vez que deja entrever su intención satírica.
  • La sátira social.
  • El tiempo retrospectivo, el narrador-protagonista cuenta la historia de su pasado desde un presente narrativo.
  • Traición recíproca, es decir, tanto del protagonista hacia la sociedad, como del mundo exterior hacia el protagonista.
  • La problemática de la moralidad. Algunas de las obras picarescas parecen proponer como meta final una aparente moraleja ex contrario para los lectores.
  • El disfraz: el protagonista siempre quiere mostrarse como lo que no es. Sus ambiciones y esperanzas le guían en esa disimulación hacia la meta que pretende alcanzar: mejorar su estado social y financiero.
  • Una mezcla, una confusión y un desorden de los estatutos sociales, por una parte, y en la autoridad religiosa, por otra.
  • El tema de los criados que buscan y dejan a sus amos, o son abandonados o expulsados por éstos. Existe la necesidad de un amo/protector, lo que se añade al tema general que trata de la relación mozos-amos (i.e. Lazarillo con sus múltiples amos; la complicada relación entre Rampín y Lozana, su ama y/o amante).
  • Un discurso ideológico implícito.
  • La polifonía.
  • El viaje: en sus aventuras, el pícaro se muda constantemente, de lugar y de estado, lo que da a la obra múltiples escenarios y caracteres.
  • El humor – manifestación y consecuencia de muchos de los aspectos previos (ironía, sátira, burla, confusión, etc.).

Ahora bien, lo tratado hasta aquí se refiere a lo explícito que se percibe mediante la narración, la arquitectura textual y el conocimiento de las historias. Sin embargo, existen otras características, más implícitas, no dichas, que al ser identificadas y analizadas permiten acceder a subtextos de la obra:

  • La búsqueda del individualismo: a lo largo de la obra, el protagonista parece estar en un camino para saber quién es dentro del grupo (la sociedad). El pícaro puede ser un ente individualizado dentro del grupo (Lazarillo un niño frente al mundo; Lázaro en la sociedad que le otorga el rol de pregonero; Lozana, como prostituta en Roma) o como un individuo frente al grupo (Lázaro enfrenta a cualquiera que infame a su mujer; Lozana huyendo de Roma). En todos estos casos, el género subraya el afán del individuo de distinguirse o separarse de la sociedad.
  • La figura del padre que está relacionada con la orfandad: la pérdida de ambos padres. De modo general, en el proceso de la emancipación y desarrollo personal, el individuo deja en un momento determinado la protección parental. En la picaresca esto ocurre en un estadio temprano de la evolución del protagonista, quien debe aprender a sobrevivir de una manera distinta a los otros (el ejemplo por excelencia es, por supuesto Lazarillo, tan pequeño y empujado a ganar su supervivencia).

El punto de vista aparenta ser el de la voz narrativa, aunque se extiende a nuevas periferias, hacia el hablar sin hablar: una polifonía implícita (Bakhtine, 1978; Rivero García, 2003). Quizá lo más sorprendente en la novela picaresca son sus diferentes, y a veces disímiles, perspectivas y reflexiones polifacéticas. Como menciona Friedman:

“The picaresque accomplishes an extraordinary feat, by transforming a single point of view into multiperspectivism. It reflects society from a new angle: the underside. It satirizes the upstarts and those around them, many of whom do not behave as befits their superior social status.” (Friedman, 2006, p. 13)

Este multiperspectivismo es la pseudo-diégesis múltiple inserta en el discurso del narrador-protagonista que se vislumbra en la novela picaresca.