Se hace el bien con la libertad‎… económica

“Se hace el bien con la libertad a través de dos modos: el uno, librando de la miseria a los necesitados; el otro, estimulando la virtud.

No hay obra más regia ni más divina que socorrer a los míseros… Y en verdad, los desastres públicos son la propia materia y la mejor ocasión que se puede presentar a un príncipe para ganarse los ánimos y corazones de los suyos; entonces es cuando debe esparcir las semillas de la benevolencia e insertar en los corazones de los súbditos el amor, que luego florecerá y rendirá a largo interés ciento por uno.

La liberalidad no sirve sólo para sacar el pobre de la miseria, sino además para ayudar y estimular la virtud, porque esta clase de benignidad (además de no crear envidia puesto que se practica en personas meritorias) favorece los ingenios, da apoyo a las artes, hace florecer las ciencias y ennoblece la religión, lo que otorga supremo ornamento y esplendor a los Estados, y además vincula todo el pueblo a su príncipe, puesto que los hombres excelentes, en letras o en otra cosa, son casi jefes de la multitud, la cual depende de sus juicios. De donde, quedando éstos obligados al Rey por el favor y beneficio que reciben, obligan consigo a los demás.” (Botero, La razón de Estado, p.107)

Giovanni Botero

Giovanni Botero

Esta cita está tomada de La razón de Estado, obra maestra de Giovanni Botero fechada de 1589. En la obra, Botero redacta 10 capítulos sobre diferentes aspectos políticos dirigidos al príncipe. En esta parte del libro, Botero recuerda que librar la gente de la miseria es una tarea difícil pero puede llevar a un reinado justo y correcto. Por otra parte, Botero no extiende demasiado en el camino que el gobernante príncipe tiene que emprender para llegar a este fin.

El Conde Duque de Olivares fue probablemente un lector de libros de ars gubernandi como el de Botero y como bien se sabe, fue también el gobernante durante gran parte del reinado de Felipe IV. Ejecutando como primer ministro fue completando y llevando a cabo la teoría de Botero, pensó que, lógicamente, para llegar a este fin de libertad, hay que tener tres aspectos que interactuaban entre sí: dinero, unión y control (no necesariamente en este orden). Sin embargo, por haber recibido un reino ya decadente por deudas y derrotas, la tarea se convirtió en una labor interminable. Así que para conseguir su deseo trató de proponer respuestas para cada uno de los aspectos. En cuanto al control, nepotismo y actitud dictatorial respectivamente; en el dinero, cambiar los asentistas genoveses por banqueros portugueses (de origen judeoconverso) con otras maniobras generales; y para la unión, crear la Unión de armas entre todos los territorios imperiales. Pero lo que puede aparecer bien en teoría, puede acabar siendo catastrófico en la práctica.

De tal forma que entre muchas equivocaciones, una conclusión que se puede destacar de las múltiples críticas sobre el valido, y en particular sobre su carácter firme, tiránico casi déspota, es el desenlace entre las habilidades del Gobierno (en G mayúscula) y las necesidades del pueblo. Parece que Olivares se fió demasiado en la imagen pública del rey en cuanto él se preocupaba del reino. Salvo que siendo el rey pasivo, su imagen no dio lo deseado apoyo en los ojos públicos, pero las acciones del valido sí que reflejaban en la vida cotidiana, en particular con la intervención de la poesía satírica contra él:

“El pueblo lastimado gime y llora,
el gobierno se junta cada hora,
los tributos se están como solían,
ya no pueden pagar, si antes podían
los ricos, porque a pobres han llegado,
y los pobres, por serlo: Dios loado”.

“Aire hidrópico, que sorbe
vidas, haciendas, y otoñar,
tu pueblo ruega señor
los hechos de todo el orbe.”

A continuación, en las próximas entradas voy a intentar mantener una línea que sigue la búsqueda del dinero. Primero, los intentos fallados y luego fijando con más atención en el oficio de los asentistas. Sobre los cuales, dice Botero en el quinto punto del libro VII sobre Los empréstitos:

“Pero si los ingresos no bastan para cubrir las necesidades, podrá el príncipe tomar empréstito de los súbditos ricos, sea a interés, lo que, empero, no debe hacerse sino en casos extremos, porque los intereses son la ruina de los Estados; sea sin interés, que no será difícil de practicar si el príncipe mantiene su palabra y paga las deudas a su tiempo, sin causar perjuicio a los acreedores.”

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