¿400 palabras para decir “nieve”? ¿De verdad?

“Once the public has decided to accept something as an interesting fact, it becomes almost impossible to get the acceptance rescinded. The persistent interestingness and symbolic usefulness overrides any lack of factuality.

For instance, the notion that dinosaurs were stupid, slow-moving reptiles that soon died out because they were unsuccessful and couldn’t keep up with the industrious mammals is stuck in the public consciousness. It is far too useful to give up. What insult are you going to hurl at some old but powerful idiot or huge but slow-adapting corporation if not ‘dinosaur’? The new research discoveries of the last two decades concerning the intelligence, agility, endothermicity, longevity, and evolutionary robustness of the dinosauria have no effect on the use of the term ‘dinosaur’ and its supposed associations; no one wants to hear that the dinosauria dominated the planet with intelligence and adaptive genius for hundreds of millions of years and were far more successful than mammals have yet shown themselves to be.”

Así comienza el capítulo diecinueve en el libro de Geoffrey K. Pullum. Este capítulo trata sobre todo de refutar múltiples “hechos” publicados en artículos, estudios y hasta libros. Tales hechos que han sido difundidos mediante estudios incompletos basados de ideas preconcebidas normalmente por investigadores que más que contribuir a la conciencia universal, se basan en aprioris y nutren leyendas urbanas fáciles a difundir por tierra y mar. El ejemplo principal que el autor elige tratar es la palabra “nieve” en boca de los Esquimos. Muchas veces ocurre que entre los ejemplos que la gente utiliza para mostrar o apoyar un argumento y el profundo estudio del mismo tema se abre un abismo, un hueco negro que absorbe cualquier intento de realidad.

Pullum afirma que la primera a refutar la equivocada pesquisa fue en 1986 la antropóloga Laura Martin “professor and chair of the Department of Anthropology at the Cleveland State University. She endures calmly the fact that virtually no one listened to her when she first published. It may be that few will listen to me as I explain in different words to another audience what she pointed out. But the truth is that the Eskimos do not have lots of different words for snow, and no one who knows anything about Eskimo (or more accurately, about the lnuit and Yupik families of related languages spoken by Eskimos from Siberia to Greenland) has ever said they do. Anyone who insists on simply checking their primary sources will find that they are quite unable to document the alleged facts about snow vocabulary (but nobody ever checks, because the truth might not be what the reading public wants to hear).”

En realidad, la aseveración que los esquimos tienen 400 palabras para decir “nieve” debutó con un estudio del famoso investigador Benjamin Whorf (people might know him better by the Sapir-Whorf Hypothesis). El importante lingüista fue el origen de muchas reflexiones y estudios que iniciaron una rama importante relacionando el lenguaje (en particular lengua materna) con el pensamiento desarrollado en el sujeto y la manera en la que organizamos la información del mundo exterior. Es decir, pensar mediante el lenguaje. Sin embargo, como cualquier gran investigador que se especializa en un tema, a veces sus teorías le llevaron a una rápida y descuidada interpretación. El problema es cuando tal interpretación se hace popular primero porque confirma prejuicios y luego porque está hecha por una persona de gran saber y confianza.

De hecho, la verdad es mucho más banal y poco atractiva: según el estudio de Pullum, estamos hablando de la palabra raíz “nieve” y a partir de ella se establecen otros significados con matices distintos. En nuestros términos se puede dar el ejemplo del uso de las distinguidas raíces para una variedad de derivaciones morfológicas que dicen “agua”: fuente, corriente, chorro, río, mar…. (en ingés liquid, lake, river, brook, rain, dew, wave, foam…). De tal forma que este mito “auto-regenerador” como dice Pullum se nutre del interés general de las populares conversaciones del salón o alrededor de una comida. Pero a pesar de eso, tenemos la obligación científica de “strike a blow for truth, responsibility, and standards of evidence in linguistics.”

Referencia

Pullum, Geoffrey K., The Great Eskimo, Vocabulary Hoax and Other Irreverent Essays on the Study of Language, The university of Chicago Press, 1991. Capítulo en pdf

2 comentarios

  1. Un post muy tranquilizador para todo estudiante de doctorado, nos reafirma en nuestra máxima principal “Si la realidad no se ajusta a nuestra teoría, peor para la realidad”🙂

  2. Amazing! Its truly remarkable post, I have got much clear idea regarding from this post.

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